Crítica: ‘The Irishman’. Scorsese nos presenta tres horas y media de majestuosidad cinematográfica

No quieres ni pestañear en los 210 minutos que dura la película porque tienes miedo de perderte algo. Martin Scorsese lo ha vuelto a hacer, es el rey del ritmo y consigue mantenerte al borde de tu butaca durante más de hora y media y que pase el tiempo volando. “The Irishman”, estrenada en el 57 New York Film Festival, vuelve al género gánster, a Nueva York, y es protagonizada por actores de la talla de Robert De Niro (Frank Sheeran), Al Pacino (James Hoffa), Joe Pesci (Russel Bufalino), acompañados por Ray Romano, Bobby Cannavale, Anna Paquin, Stephen Graham, Stephanie Kurtzuba, Jesse Plemons, y Harvey Keitel. En cuanto a narrativa, se acerca a “Goodfellas” (1990) que dura 146 minutos o “Casino” (1995) con una duración de 178 minutos, y en cuanto a ritmo se parece más a “El Lobo de Wall Street” (2014) de 180 minutos. Hago hincapié en longitud del filme porque hoy en día cuando ves la cartelera, parece que hayamos viajado atrás en el tiempo. Estamos ante una época de reciclaje y fórmulas estables que funcionan en taquilla. No todo el mundo se puede permitir el lujo de atreverse a saltarse las normas.

El director con más de 50 años de carrera a sus espaldas, 25 películas, y 12 Oscars, crea su propio lenguaje cinematográfico y juega de manera excepcional con la narrativa. En “The Irishman” nos encontramos con De Niro (76) interpretando a un Frank Sheeran de 20, 60, y 80 años. Entrelaza a la perfección tres líneas temporales que siguen las vidas de los mismos personajes durante toda la película. Es decir, no les ves envejecer, vamos saltando de un punto de sus vidas a otro. Frank Sheeran, el Irishman, narra cómo después de estar en el ejército, pasó a ser camionero, y de allí, a uno de los gánsteres más importantes de todos los tiempos. La mano derecha del mismísimo James Hoffa.

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Un café con… Marta Nieto

Ganó el premio a la mejor actriz en el Festival de cine de Málaga, en el de Alicante y en la Semana del Cortometraje de Madrid por su papel en ‘Madre’ [Rodrigo Sorogoyen, 2017], que, por su parte y entre otros muchos galardones, ganó el premio al mejor cortometraje en el Festival de cortos de Donostia y en los Goya, además de resultar nominado en la pasada edición de los Oscar. Ahora, recién estrenada la película del mismo nombre y dirigida, también, por Sorogoyen, Marta Nieto ya ha sido reconocida como mejor actriz en la Mostra Internacional de Cine de Venecia y (exaequo con Zorica Nusheva) en el Festival de Sevilla. Además de multitud de premios y el reconocimiento unánime de la industria y la crítica, Elena ha sido el personaje más importante de la carrera de Nieto por todo lo que la ha ayudado a crecer y a mostrar como actriz.

¿Cómo abordaste el proceso de creación de este personaje?

Para mí, lo más importante era entender lo que significaba la desaparición. Estos diez años de la elipsis entre el final del corto y el comienzo de la peli no solo requieren imaginar lo que ha ocurrido… Por ejemplo, me hice el recorrido del final del corto; cogí el coche y me fui a Las Landas para tener la experiencia física y tomar decisiones. Y una vez entiendo que la desaparición va de más intensidad a menos, convivir con esa incertidumbre y con esa tragedia… Entenderla bien era una responsabilidad, entonces hablé con gente a la que le había pasado, en asociaciones, leí mucho e intenté habitar ese espacio, que es muy tortuoso.

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Un café con… Andrés Sanz

Este escritor, director y productor de cine iba para pintor, por lo que se licenció en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. No dejó de lado su amor por los pinceles, pero se enamoró de la cámara, así que estudió Cine en la University of North Carolina e hizo un Master en el San Francisco Art Institute. Tras dirigir varios cortos de ficción como ‘Bedford’ [2004] o ‘Flat Love’ [2009] llega ahora con ‘El cuadro’, una cinta a caballo entre el documental, el cine negro, la realidad y el cuento fantástico sobre Las Meninas, una de las pinturas más enigmáticas de Velázquez. Durante casi 110 minutos, Andrés Sanz invita a los espectadores a convertirse en detectives mientras los guía por un laberinto de pistas que pueden llevarlos a descubrir qué misterios encierra esta obra de arte. Durante esta semana, todo aquel que quiera aceptar la invitación de Sanz podrá hacerlo en Murcia (Centrofama), Huelva (Aqualón), Tenerife (Prime Prime) y Cartagena (Mandarache). A partir del 15 de noviembre, que preparen la lupa, la gabardina, la pipa y la boina de tweed quienes vivan en Bilbao (Multicines), Vitoria (Gurdi) y Logroño (Moderno). Los residentes en Madrid, además de probar sus dotes de investigación en los Renoir Princesa, podrán asistir al coloquio con el director todos los pases entre el 16 y el 21 de noviembre. Velázquez, misterio, y debate. ¿Se le puede pedir más a una película?

¿Qué misterios esconde Las Meninas?

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Un café con… Neus Ballús

Con su primera película, el documental ‘La plaga’ [2013], arrasó en los Premios Gaudí y fue premiada en festivales de cine Colombia, Francia, Croacia e Italia, además de estar nominada en los Goya o en los European Film Awards. A pesar del prestigio que estos reconocimientos le proporcionaron, la directora y guionista Neus Ballús lo tuvo difícil para encontrar financiación para su segunda película, esta vez de ficción, ‘El viaje de Marta (Staff only)’, motivo por el que ha tardado tanto en volver a los cines. Ahora que lo ha hecho -acompañada, entre otros, de la debutante Elena Andrada como protagonista y de Sergi López, único actor profesional del film-, los críticos vuelven a ponerse de su lado tras constatar su capacidad para profundizar en la realidad en la que pone el foco con una sencillez y naturalidad que empiezan ya a consolidarse como uno de los rasgos identitarios de sus historias.

¿Sobre qué quieres reflexionar con esta película?

Me interesaba hablar sobre esta primera vez que alguien, cuando está en el paso hacia la madurez, descubre que el lugar donde ha nacido, cómo la han educado y los medios de su familia van a determinar sus relaciones personales. Es decir, que no somos tan libres como creemos para relacionarnos con el resto de las sociedades. Este descubrimiento es el que me interesaba. Para poder abordar esto es que tomé la decisión del lugar donde hemos filmado, de la edad de la protagonista, de los conflictos familiares… Todo ha venido a consecuencia de este tema central.

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El rincón de pensar: El fandom físico

Hay algo que atrae de pisar el mismo suelo que tus héroes, algo mágico de imaginar cómo fueron los rodajes, e incluso, algo simplemente especial de ver lo mismo que vieron los que admiras. Quizás  estas sensaciones no sean más que una creación de mi imaginario. Por ejemplo, siempre que piso Nueva York, paso por delante del edificio que se ve repetidas veces entre escena y escena de la serie ‘Friends’. La cuestión es que los actores nunca estuvieron allí, pero eso no me para ni a mí ni a todos los que hacen cola para sacarse fotos allí.

Esta vez he podido vivir un tiempo en la gran manzana y paseando he ido parándome en puntos que cualquier seriéfilo o cinéfilo estaría encantado de ver. La mayoría de veces me paraba delante de sitios sin querer, pensando, “esto me suena” y decidía buscarlo en Google. Para mi sorpresa, en Google Maps salen todos los puntos icónicos de la cultura popular televisiva. Si buscas ‘apartment’ cuando estas en New York, te puede salir ‘Jerry and Kramer’s apartment’, ‘Carrie Bradshaw’s apartment’ o incluso ‘Holly Golightly’s apartment’. Para los que sean aún más nerds que yo, si ponéis cosas como ‘Katz Delicatessen’ os saldrá como subtítulo “Have what she had”, porque sí, este es el diner  donde Meg Ryan le ofrece al mundo su famoso orgasmo rodeada de gente comiendo bocadillos.

¿Qué hay de especial en visitar estos sitios? Son escenarios de momentos en los que sentada en el sofá, en la oscuridad de un cine, o acurrucada a alguien, he disfrutado de la vida. Tengo buenos recuerdos de esas historias, con lo cual, presenciarlas en directo, me acercan un poco más a la magia del cine. Los rodajes son fríos, te sacan de todo, aunque si te gusta el gremio, son mágicos a su manera. Entonces, el visitar edificios y restaurantes que albergaron momentos míticos me transportan por unos segundos a esa imaginación y me hacen sentirme parte de esa familia. Es un pseudo-peregrinaje, algunos visitan Fátima, otros visitamos lugares de cine.

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