Dibujante, ilustrador, escultor, actor, cantante, músico, director de arte, diseñador de personajes y ahora también director. Es difícil encontrar una vertiente artística con la que Víctor Monigote no haya interactuado. Con apenas 18 años comenzó a trabajar como dibujante y fondista en la Disney, donde también se desempeñó como técnico de efectos especiales y maquillaje, Special FX y decorador. Desde 2005 colabora con Gomaespuma como director de arte en todos sus proyectos audiovisuales y editoriales y, en 2015, estuvo nominado a la mejor dirección de arte por ‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo’, dirigida por Guillermo Fresser. Ahora vuelve al cine con ‘La Gallina Turuleca’, donde no solo se ha encargado del diseño de producción, el desarrollo de personajes, sino que, junto a Eduardo Gondell, también la ha dirigido. Y, por si estas tres tareas resultaban poco para este hiperactivo artista, le ha dado voz a uno de los personajes de esta cinta de animación, cuyos personajes principales están doblados por José Mota y Eva Hache. ¿Suficiente? ¡Nunca! Este año, además, saca disco con su nueva banda, Los Subtotales –formada por todos los integrantes originales de su anterior grupo, Los Petersellers- mientras escribe varios guiones para cine y televisión.

Empezaste en este proyecto en el área de diseño de producción y de personajes. ¿Fue todo a la vez?

Vino poco a poco. Entré como diseño de producción y como me dedico a diseñar personajes, pues también me encargué de ello, que era algo que me hacía mucha ilusión. Luego, como a mitad del proyecto, cuando acabé mi parte de arte, me ofrecieron la dirección.

¿En qué consiste el diseño de arte en una película de animación?

Pues en lo mismo exactamente que en una película de imagen real, pero con la libertad de que puedes hacer lo que te da la gana porque es gratis. O sea, no tienes ese impedimento de la realidad. Es simplemente esto, implica más libertad.

¿Y cómo fue el proceso de creación y desarrollo de los personajes?

Pues una vez que sabíamos qué personajes había… Luego se fueron incorporando algunos más, pero los principales ya estaban. Es sencillo. Yo lo que hago siempre, cuando estoy en un proyecto en el que más o menos tengo tiempo… No uso nada digital, sino que me siento en mi mesa de dibujo, como hacía hace 35 años en la Disney, con mi lápiz de grafito, mis gomas, mis reglas, mi compás, mis cositas de cuando tenía 17 años… No sé por qué, pero dibujo mejor así, a lápiz, sobre papel. Entonces, me tiro como quince, veinte días, un mes, lo que sea hasta que doy con la clave del diseño de personajes, por dónde puede ir, haciendo bocetos, voy mandando, preguntando a los clientes, en este caso los productores, y una vez que ya encontramos una veta y tengo más o menos todo armado, eso ya lo paso a digital y empiezo a trabajar en digital.

Todo el mundo se hace una idea, más o menos, de lo que tiene que hacer un director en una película de imagen real. ¿Cambia mucho el trabajo en una de animación?

Pues, de nuevo, lo mismo que en una película real. En una real tienes que saber dónde colocar la cámara, cómo quieres contar la historia, si con planos cortos, si abres el plano en una determinada escena, si la cámara entra o sale, puede ser un plano muy picado, más lento… Pues es lo mismo. Y, a la hora de dirigir a los actores, que es la diferencia, en realidad a quien diriges es a los animadores. En este caso de la animación se ha encargado Keytoon, en Valencia, y la verdad es que son un equipo espectacular… Los animadores no son solamente animadores, son realmente actores y unos grandes conocedores del ser humano y de sus acciones. Un animador tiene que saber cómo estar triste y cómo te levantas de la silla cuando estás triste o cómo te sientas a comer cuando estás alegre: tienes que tener las rodillitas juntitas… Son actores, pero van más allá, porque tienen un conocimiento humano, técnico y morfológico espectacular.

¿En el doblaje también te metes?

Sí, también, también. De hecho yo he doblado a uno de los personajes… En todas las películas siempre he doblado a alguno. En la de ‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo’ [Javier Fresser, 2014] hice de Tronchamulas. Y en esta , sí, he estado con los actores de doblaje y, lo que te decía, con los animadores dirigiéndoles como si ellos fueran los actores porque eso lo tienes que plasmar en un dibujo. Entonces, ellos se graban a sí mismos actuando y luego yo les digo, por ejemplo: “Me gustaría que entrara más decidida y que tire la puerta abajo”… Vamos, que es casi igual que en una película con imágenes reales.

De toda tu experiencia acumulada, que es mucha y muy variada, ¿qué crees que has aplicado para dirigir?

Pufff… En realidad, todo lo que tengo en la cabeza. Es que, al haberme dedicado a tantas cosas… Técnico de efectos especiales, cantante de Los Peterselles veinte años… Por cierto, ahora he montado otro grupo. Nos hemos juntado los Peterselles originales y hemos montado Los Subtotales. A principios de año presentamos disco. Pero lo que te decía, que me he dedicado a tantas cosas… Y luego he leído muchísimos tipos de publicaciones, desde comics infantiles hasta los más adultos y cosas muy bestias, el cine también me ha influido mucho, ‘Star Wars’, ‘Terminator’, las películas gore me gustan mucho, la primera época de Peter Jackson, que es un gran director, pero a mí me gustaba más cuando hacía gore… Entonces, ¿qué he usado? No sabría decirte; es que tengo una sopa minestrone en la cabeza, una especie de revuelto donde está todo. Seguro que me he basado en algo, pero no sabría decirte qué. Yo me siento en la mesa y me pongo a dibujar de cero. Igual una canción me lleva a crear al personaje –como en este caso- o igual de algo visual saco una canción y esto retroalimenta otra cosa visual… En lo único en lo que sí que me he basado estrictamente es en lo que salía de mi corazón y de mi mano derecha. Cuando dibujo, lo hago con el corazón y ya cuando me pongo con lo digital es cuando pasa por la cabeza. Y luego, claro, en esta película es la canción de la Gallina Turuleca, que hay que tenerlo muy en cuenta.

¿Qué crees que te ha aportado esta nueva experiencia, la de dirigir?

La verdad es que en mi caso era, casi, un paso lógico. Javi Fresser, después de Mortadelo, me dijo que me tenía que poner a dirigir ya, pero es que estoy tan a gusto trabajando en preproducción, detrás de la cámara, ayudando al director… Es que requiere una responsabilidad y una entrega que yo no sabía si era capaz de tener, precisamente porque me dedico a muchas cosas, tengo poco tiempo, mi vida cambia bastante de un momento para otro… Entonces, claro, meterme en un proyecto de tres años y medio dirigiéndolo se me hacía un poco el vacío. Pero, por otro lado, era un paso lógico porque llevo veinte años trabajando en cine y en publicidad haciendo storyboards, animáticas, haciendo cómics… Y eso es casi dirigir. Es que estás dirigiendo porque tienes que hacer lo mismo. El paso de una viñeta a la imagen real es mínimo. En muchísimas películas los directores deciden cómo van a hacerla en el storyboard y luego no se mueven de ahí, hay planos calcados. Otros directores no, claro, se pueden basar un poco en ellos o ni hacen el storyboard y van viendo según ruedan, pero, claro, para eso tienes que tener mucho presupuesto. Cuando no tienes pasta tienes que tenerlo muy claro desde el principio para luego ir a tiro hecho. Resumiendo, que, después de haberlo hecho en papel, para mí el paso lógico era dirigir.

¿Qué proyección le ves a la película? ¿Qué esperas que pase con ella?

¿Qué voy a querer que pase? ¡Que se peten los cines! [comienza a reírse]. No, mira, una cosa es lo que quiera que pase, que es que se peten los cines, y otra lo que realmente vaya a pasar. Pero, en este caso, sinceramente, creo que se van a petar porque, para los niños pequeños es un peliculón, pero también abarca varias generaciones: abuelos, padres e hijos. Los padres que fueron al Festival de San Sebastián me dijeron: “Oye, de verdad, no hemos quitado el ojo de la pantalla” Es que no es como otras que vas, sientas al niño y mientras ve la peli tú te echas una siesta porque no te atrapa, porque no sabes de qué va, porque ni conoces a los personajes… Sin embargo, en esta, los padres tenían muchas ganas, estaban felices viendo a la Gallina Turuleca, que es con la que han aprendido a contar desde chiquititos. O sea, que creo que va a funcionar muy bien y no solo en España, sino en Latinoamérica también, porque allí la canción arrasó exactamente igual que aquí.

Ya me has hablado de los planes que tienes con tu nuevo grupo de música, Los Subtotales. ¿Qué otros proyectos tienes?

Estoy trabajando en tres guiones en paralelo. En uno más centrado, que estoy haciendo con Eduardo Gondell, el co-director de Turuleca… Hemos unido ideas y estamos haciendo un guion que mola mucho y ya hay gente interesada, con lo cual estoy trabajando en desarrollar esto. En los huecos libres que tengo estoy trabajando en otros dos guiones míos y también en la serie de televisión de Turuleca, que se va a hacer. Y la verdad es que no quiero meterme en más líos… Tengo un par de ellos más… Tengo otro guion para otra serie de televisión en la que estamos centrándonos en la historia, en la forma, en cómo hacerlo y va a funcionar muy bien, pero sobre eso tampoco puedo decirte nada porque es secreto, pero es muy potente y muy conocido en los últimos años. Y luego que vivo la mitad del tiempo en la India y la mitad en España y eso también quita tiempo…

Por María Cappa