Niko Verona acaba de formar parte del elenco de ‘Alguien voló sobre el nido el cuco’, en el Teatro Fernán Gómez de Madrid, donde han cosechado un enorme éxito de público. En 2004 fundó Fanda Films, productora encargada de sacar adelante ‘Downunder’. Tras más de 100 selecciones en certámenes nacionales e internacionales y 20 premios -cuatro de ellos para Verona-, acaba de ser preseleccionada, junto con otros 14 trabajos, para optar a una nominación como mejor cortometraje de ficción en la 33ª edición de los Goya.

En la obra interpretabas a Billy Bibbit. Este personaje en la película lo hizo Brad Dourif. ¿Huiste o te fijaste en su trabajo para construir a tu personaje?

Pues mira, partiendo de que primero fue la novela, luego la obra de teatro y ya después la peli, tanto la dirección, como el texto, como los actores huimos por completo de la película. En mi caso, más allá de que es un personaje aniñado, no se parece en nada. Yo me lo llevé más por todos los problemas que tiene el personaje que se describe en la novela. Lo primero, es una persona con tartamudez. Esto me supuso un gran reto, porque no quería hacer una caricatura, así que me dirigí a la Fundación Española de Tartamudez para crear una creíble y veraz. Cuando conoces a gente que lleva con este problema desde los seis, los ocho años, entiendes que no es solo un trastorno de la comunicación, sino que tienen mucho detrás: la exclusión social, el bloqueo social, las inseguridades… Y eso se refleja en tu cuerpo, en la forma de mirar, de relacionarte con los demás. La tartamudez lo ha aislado del resto del mundo y le ha quitado muchas herramientas sociales; a esto hay que sumarle que Billy Bibbit tiene una madre castradora a la que le tiene miedo… Esto no se refleja para nada en la película. Y tampoco aparece que la medicación que toman los internos les generan los tics que tienen, la forma de andar tan lenta, el agarrotamiento de los músculos…  No están relacionados con enfermedades mentales y todo esto hay que incorporarlo también.

A la semana de comenzar, Pablo Chiapella, el protagonista, tiene un accidente y no puede continuar con la obra, por lo que lo sustituye Alejandro Tous…

 Tous ya estaba en la obra, en el papel de Dale Harding, otro de los protagonistas. El domingo por la mañana nos reunieron los productores para decirnos que Pablo no podía continuar con la función y nos dieron dos opciones: cancelar –y quedaban unas quince funciones- o sustituirlo. Era imposible que alguien de fuera se aprendiera el texto en dos días, así que solo podía hacerlo alguien desde dentro. El proceso de ensayos se hizo de tal manera que todos los actores estuvimos presentes en todos los ensayos, por lo que todos nos sabíamos los movimientos de los demás y de tanto escuchar el texto, ya nos resultaba familiar. Para la productora, La Dalia Films, lo fácil habría sido cancelar porque era un riesgo perder a un cabeza de cartel y seguir durante otras dos semanas, pero decidieron seguir. Los que no confiábamos mucho éramos los actores; Alejandro, el domingo por la tarde dijo que sustituiría a Pablo; Sergio Pozo, que tenía un papel minúsculo como enfermero de noche, pasó a interpretar a Harding y contratamos a un actor para hacer el papel de Sergio. A las cuatro de la tarde del lunes teníamos un ensayo; aparece Sergio Pozo, que se sabía de pe a pa su nuevo papel y nos dejó a todos flipando. Y dos horas después aparece Alejandro y empezamos pasar la obra con él. Y no solo se sabía los movimientos, sino que se sabía el papel y había una incorporación del personaje; estábamos todos entre cajas alucinando. Pero alucinando de verdad. Y volvimos a hacer un ensayo a las 12 de la mañana del martes para los productores y decidimos estrenar ese mismo martes.

¿Modificó esto algo la dinámica interna de la obra?

No, en nada, porque la dinámica ya estaba aprendida y los movimientos, también. En su día Tous explicó que Chiapella lo que hizo fue horadar todas las montañas, hacer los túneles y poner las vías y él puso su tren encima de esas vías. Lo que hizo fue cambiar su tren y rodar sobre las vías que ya había puesto Chiapella. No cambió nada, pero sí que nos hizo a todos estar mucho más atentos a cualquier fallo para poder ayudar a los compañeros. De repente era otra función muchísimo más despierta y mucho más abierta a los estímulos. El reestreno del martes fue de altos vuelos porque podía pasar cualquier cosa; Alejandro y Sergio llevaban dos días con el papel en la mano. Como había muchos nervios y mucha tensión, la función de ese martes fue espectacular. Y, lo mejor, es que pensamos que todo esto se iba a resentir en el público, pero para nada. Empezamos a llenar, a actuar para 500 personas todos los días… Fue un milagro teatral.

Esta obra tenía un elenco de quince actores lo que, hoy en día, es casi otro milagro.

Efectivamente; son quince actores y seis técnicos. Cuando les propuse hacer esto a La Dalia Films tardaron como dos horas en aceptarlo. Llamamos a  Jaroslaw Bielski para dirigirla, que tuvo éxito hace quince años con esta misma obra, y empezamos a trabajar en la adaptación. La Dalia sabía que era una propuesta muy arriesgada; era su primera producción teatral, y lanzarse al vacío porque podía resultar un éxito o un fracaso económico. Y ahí están los números. Así que ahora estamos esperando una segunda vida; no sabemos si una gira, si un teatro privado… Pero sí, encontrar unos productores que quieran producir una obra de quince actores no es fácil y ellos lo han hecho y bien.

En una entrevista que hiciste para AISGE, hablabas de que, desde que habías empezado a trabajar, habías pasado por todas las etapas de la industria: un momento boyante, la crisis y ahora, parece, la recuperación. ¿Esta obra es un síntoma de esa recuperación o ha sido algo aislado?

Creo que no me equivoco si te digo que, desde que empezó la crisis, este es el primer montaje privado que no sea un musical con tantos actores sobre el escenario. Estuvo ‘El ángel exterminador’, de Blanca Portillo, que era público, y luego este. ¿Reflejo de que nos estamos recuperando? Yo creo que es reflejo de que hay más confianza. Pero los actores siempre estamos en crisis; ahí están las cifras: solo el 2% pueden vivir de esto. Y sigue siendo difícil sacar una obra adelante, sigue siendo complicado girar con quince actores. Por eso los teatros apuestan por obras con dos o tres actores, porque prefieren tener tres o cuatro obras de pocos actores que una de quince, porque es mucho más cara de pagar no solo por el caché de los actores, sino por la propia logística. Creo que estamos viendo una luz al final del túnel y que somos un buen ejemplo, pero creo que sigue habiendo una necesidad de que las instituciones crean más en el teatro.

En 2004 fundas la productora Fanda Films. ¿Es más difícil conseguir buenos proyectos, financiación, gente que colabore sin saber si van a cobrar…?

Yo te diría que no hay facilidades. Nosotros creamos la productora por una cuestión de necesidad. La fundé junto con un amigo que conocí, Fernando González Gómez, que quería ser director de cine. Yo acababa de salir de la escuela de teatro y quería hacer cosas. Yo tenía los contactos de actores y del equipo técnico y él tenía las ideas y aportaba la parte de producción económica, el dinero. Empezamos a sacar esto adelante con nuestro dinero y sin cobrar nunca nadie aunque con un compromiso firme de que los cortos se iban a rodar, se iban a montar, se iban a exhibir y se iban a distribuir por festivales. Cuántos cortos hemos hecho los actores que luego nunca han visto la luz, ¿no? Y en Fanda Films siempre hemos tenido ese compromiso, sacar adelante los proyectos. Llevamos ya catorce años, con más de treinta cortos a las espaldas, y a día de hoy, excepto el director, que sigue vinculado a su otra actividad profesional, todos trabajan de esto y sin embargo, todos siguen colaborando con nosotros.

El último gran proyecto que habéis hecho es ‘Downunder’ que está preseleccionado a los Goya, algo que decíais que ya de por sí era un enorme mérito por todos los requisitos que se necesitan para entrar en esa quiniela. ¿Qué requisitos son?

Sí, somos uno de los quince candidatos para optar a la nominación como mejor cortometraje de ficción. Los académicos ya han recibido sus copias en DVD y la tienen disponible en VEOMAC y, más o menos dentro de un mes, decidirán cuáles serán los cinco nominados. Para ser preseleccionado, primero tienes que participar en más seis festivales nacionales de categoría de preselección a los Goya o en uno internacional de categoría de Goya y Oscar y, automáticamente, estás preseleccionado. Además, tiene que tener una serie de garantías legales, que la gente esté dada de alta, que esté registrado… Hay una serie de papeleos que son una gran traba para muchos cortometrajistas. Tú imagínate; tienes una idea, te juntas con cuatro amigos y con cuatro duros, que es lo que tienes, empiezas a moverlo por festivales, empieza a funcionar, pero no puedes ser candidato porque en su día no diste de alta a la gente porque no tenías dinero y apenas hay ayudas para este tipo de ficción. Es muy complicado.

Ya desde el comienzo, vuestra idea con ‘Downunder’ era hacer de él un largometraje o una serie de televisión. ¿Qué necesitáis para que esto se haga realidad? ¿Con la calidad basta o se necesita fama?

Nosotros rodamos una historia -que funcionaba a la vez como corto y como los primeros veinte minutos de un largometraje- con miras a enseñarle este trabajo a una productora, que la que quisiera se metiera y, a partir de ahí, continuar el metraje. Hicimos un estreno en el cine Palafox al que vinieron ochocientas personas. De ellas, una le habló a La Dalia Films del proyecto, se reunieron con nosotros, les gustó y ahora está en fase de pre-producción. De hecho, Fanda Films se ha convertido en la división de cortometrajes de La Dalia. La gente con ideas, con ganas de trabajar, necesita que alguien apueste por ellos. Es decir, que yo creo que lo que necesitas es calidad. Es verdad que la sociedad es como es y se puesta por la fama antes que por la calidad. En nuestro caso, éramos muy conscientes de eso y contamos con caras conocidas: Maggie Civantos, Ramiro Blas, Fernando Tielve y Marcial Álvarez. Pero, sobre todo, lo que se necesita es que alguien y apueste por ti.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Pues mira, está en el horizonte la continuación de ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’, saber si vamos a estar en otro teatro en Madrid, si vamos a girar… Estamos con ‘Downunder’, que tenemos que escribir el guion de la película. No nos queríamos poner con ello hasta no saber si íbamos a poder hacer el largo porque es un trabajo mastodóntico. Y, una vez que a La Dalia le gustó la historia y apostó por nuestro talento, sin guion, es cuando nos tenemos que poner a desarrollar las ideas que ya tenemos. Y luego hay un montón de cosas en el horizonte. Me preguntabas antes por el despertar de la industria y sí, hay mucho movimiento y parece que se está despertando la cosa, sí.

Por María Cappa