Llevan ya varias horas atendiendo a los medios de comunicación, pero, a pesar del cansancio, reciben a Tituloriginal con la misma frescura y predisposición que si fuera la primera entrevista del día. Manuela Vellés y Alain Hernández protagonizan el salto de Denis Rovira al largomentraje de la mano de ‘La influencia’, una película que mezcla el thriller y el terror y que cuenta, además, con Emma Suárez, Maggie Civantos y Claudia Pérez. Precisamente con estas dos últimas ya coincidió Vellés en ‘Alegría y Tristeza’ (Ibon Cormenzana, 2018], aunque, recientemente, hemos podido verla en la nueva serie de Netflix ‘Alta Mar’ o por diferentes locales de España en la gira de presentación de su primer disco, Subo bajo. Hernández, por su parte, solo en 2019 ha participado en dos series de televisión (‘La caza de Monteperdido’ y ‘Madres’) y en otras dos películas, ‘7 razones para huir’ [Esteve Soler, Gerard Quinto, David Torras] y el falso documental ‘El cerro de los dioses’ [Daniel M. Caneiro], además de en ‘La influencia’.

¿Cómo os ha influido el otro para terminar de perfilar vuestro personaje?

Alain Hernández: Creo que nos hemos ido encontrando, sobre todo en los ensayos. Cada uno traía una idea de su personaje, pero hemos acabado de complementar, al menos ella a mí, lo que pensábamos que era. Yo no imaginaba que iba a estar tan enamorado de su mujer y, tal y como fuimos encontrando las cosas, en los ensayos e incluso en el set cuando ya estábamos rodando, yo veía que mi personaje cada vez estaba más enamorado de su mujer y de su hija para poder llegar al clímax que llega y de la manera en que lo hace. Aparte de los matices que me daba Manuela. He tenido la suerte de tener una compañera tan buena, como actriz, y tan generosa que logró darme los matices que necesitaba para llegar a eso.

Manuela Vellés: Hemos trabajado un montón en ensayos y lo hemos hecho muy a gusto. Cuando te encuentras con compañeros con los que puedes dialogar, proponer, probar, hablar del trabajo que está haciendo el otro… Hay gente que se prepara más el personaje en su casa y lo trae y ya es lo que va a hacer. Aquí, creo que nos hemos influido todos. Para mí, con él me ha resultado muy fácil, como también es una persona supercercana, natural… Imaginarme que fuera mi pareja o hacernos bromas me ha resultado fácil. Y luego me ha sorprendido en él la comedia; él hace mucho reír a su mujer y esos momentos los recuerdo con muchísimo cariño en el rodaje porque todo el peso que traigo y la mala leche y todo lo oscuro, él intentaba, con amor, darle una vuelta. Eso lo agradecía mucho como Manuela y como Alicia, como mi personaje.

La risa, el llanto, la rabia… Son emociones a las que estamos más acostumbrados, pero el sobresalto, que es espontáneo, o el espanto que no es tan habitual, ¿cómo se trabajan para que el resultado quede natural?

MV: Jugando e inspirándonos en la niña, también, te lo juro. Pero, sobre todo, jugando. Al final, todo son emociones básicas del ser humano y todos las tenemos. Creo que nos vamos haciendo adultos y nos vamos constriñendo, las vamos tapando, pero aquí, todo eso que habíamos tapado había que sacarlo: el miedo, el grito, el enfado, el llanto…  Y es muy terapéutico.

AH: Sí, sobre todo también tener un director que te mira muy bien todo eso. A lo mejor un sobresalto pasado un poquito de rosca, ya no te lo crees, pero el estar con un director que te da las indicaciones y que mide esa intensidad…

MV: Y en el que confías.

AH: En el que confías, que sabes que eso funciona y que es natural y que es creíble, pues es una maravilla porque, si no, tú tiras millas y luego te has pasado.

¿Cómo de relevante para hacer bien tu trabajo es poder confiar en el director?

MV: A mí parece fundamental para disfrutar de un rodaje, para ocuparte de lo tuyo, de tu trabajo, porque confías en el resto y sabes que va a ir bien. Y en este caso creo que nos ha pasado. Denis es un director buenísimo, director de actores y director de género, y muy empático, muy de escucharnos y de escuchar mucho nuestro trabajo, nuestras propuestas. Hacía sentir importante a todo el mundo en todos los departamentos, todo el mundo era fundamental… Y es que es verdad, es que en el cine no hay labor que no sea importantísima: la luz, el vestuario, el maquillaje… Y a cada uno de nosotros creo que nos ha dado también eso de dedicarnos el tiempo para sentir que nuestros personajes tenían una labor fundamental.

AH: Luego también está la cosa esta de cómo lo vivimos nosotros cuando rodamos a cómo lo va a ver el espectador. Por ejemplo, a mí me dicen que cuando chasqueen los dedos me gire, porque eso es que hay un ruido, y que me sorprenda. Y yo lo hago. Pero es que en ese momento la cámara te hace un zoom, la música pega un subidón… O sea que yo hago algo, pero luego el envoltorio… La luz, tal y como te la están tirando… Porque tú puedes no ser consciente de eso… Bueno, no tanto, porque un poco sí lo eres. Evidentemente no vas a dar lo mismo si te giras hacia un lado que sabes que la luz te da de frente, que si te giras un poco menos, que la luz te da diferente… Ahí el dire de foto también juega. Hay cosas que, como actor, se te escapan, pero que cuando ves el resultado final dices: “Hala, cómo mola”, porque la han oscurecido más en postpo, le han puesto un determinado efecto sonoro o un ruido… No es la misma percepción cuando lo estás haciendo que luego cuando lo ves.

Manuela, hace menos de un año has sacado tu primer disco, ‘Sube baja’. Mientras en el cine te escondes detrás de un personaje, con la música te has tenido que abrir en canal y darte. ¿Te ha costado mucho?

MV: Me encanta… Me encanta. Estamos hablando mucho de los miedos con esta peli y creo que para que desaparezcan hay que lanzarse encima. Y yo tenía miedo a mostrarme, a… No sé, todas las inseguridades que te entran al hacer un proyecto así y pienso: “¿Qué pierdo?”. Y el gusto que te da superar fases, liberarte, cumplir un sueño, que te dé igual, no pensar más allá… Es muy liberador. A mí me encanta la expresión y soltar y, para mí, la música es eso, es una forma de expresión que está tan conectada conmigo que me hace sentir muy bien.

Alain, vienes de hacer ‘Solo’, ‘El fotógrafo de Mauthausen’, ‘La caza de Monteperdido’, ahora estás con ‘La influencia’… ¿Estás expiando algún tipo de culpa, te gusta que tus personajes sufran…?

AH: Sí, lo pensé hace poco, que mis personajes están sufriendo bastante últimamente.

MV: Pero tú puedes hacer comedia fenomenal

Sí, negra, porque ‘7 razones para huir’…

AH: Sí, hice ‘El rey tuerto’, también…

MV: Tienes pinta de gangster

AH: Bueno, hice una comedia más ligerita, ‘Que baje Dios y lo vea’, de Curro Velázquez, con Karra [Elejalde] y tal… Pero yo me movía más en la comedia y me encanta, lo único que, bueno, salen los trabajos que salen y…

MV: Claro, a ver, cuando haces un trabajo y funciona muchas veces te llaman para hacer cosas parecidas.

AH: Yo creo que el cambio vino con ‘Palmeras en la nieve’. A partir de ahí, creo, me fui más al drama. Luego vino ‘Que baje Dios y lo vea’, que ha sido como un paréntesis, y luego lo demás ha sido sufrir y sufrir…

Por María Cappa