Su papel en ‘La hija de un ladrón’ [Belén Funes, 2019] le ha valido tres nominaciones (en los premios Goya, Feroz y Forqué) además de la Concha de Plata en la última edición del Festival de San Sebastián y del premio a la mejor actriz en el Festival del Cine y la Palabra CIBRA. Y, aunque tanto esta última película como ‘Elisa y Marcela’ [Isabel Coixet, 2019], le han permitido que se la conozca, lo cierto es que hace seis años que Greta Fernández comenzó su carrera como actriz, que ha ido forjando poco a poco, fundamentalmente en televisión y en el cine. Su sentido de la responsabilidad, su versatilidad, la seriedad con la que afronta cada papel, por pequeño que pueda parecer, y su capacidad para adaptarse a cualquier género son algunas de las virtudes por las que cada vez más directores apuestan por ella, el último, Alex de la Iglesia para ’30 monedas’ la nueva serie que está preparando para HBO. Mientras esperamos a que se estrene, en Tituloriginal hemos hablado con Fernández para que nos cuente cómo ha sido el que, hasta el momento, ha sido el papel que más satisfacción le ha traído: Sara, ‘La hija del ladrón’.

¿Qué faceta como actriz te ha permitido mostrar Sara que no hubiéramos visto aún?

Hasta ahora he mostrado pocas, entonces lo he tenido fácil –dice lanzando una sonora carcajada-. Creo que Sara me ha permitido investigar un poquito más… Me ha permitido hacer un trabajo de actriz que pueda sostener toda una película, que es muy difícil de hacer. Me ha permitido saber que soy capaz de aguantar el peso de una peli, también teniendo en cuenta que me han dirigido de maravilla porque tenía a Belén Funes al lado, que es una directora maravillosa. Pero me gustaba mucho cómo estaba contada esta historia. Siempre me preguntan: “¿Qué tipo de personaje te gustaría hacer?” y nunca sé qué contestar porque no tengo un referente marcado, pero un personaje así, con fuerza, al que le pasan cosas y que también están por debajo, jugar a lo que se dice y lo que no se dice, lo que está, lo que no está y tener mucha responsabilidad. Eso me encanta.

¿El proceso de construcción ha sido similar al que sueles hacer o va en función del proyecto?

Va en función del proyecto. En este caso, fue junto con Belén. Yo no había trabajado con una directora durante tanto tiempo creando un personaje. Me parece muy bonito y maravilloso tener alguien al lado que te va guiando hacia un lugar o hacia otro. Estuvimos ensayando durante mucho tiempo; primero Belén y yo solas y luego iba viniendo cada personaje de la película y ensayábamos las escenas. Las primeras veces, en frío, era muy raro, pero luego era muy guay porque cuando llegábamos al rodaje ya sabías más o menos por dónde ir y eso te daba mucha seguridad.

He leído que este personaje te lo llevaste a casa… ¿Es por la forma en la que lo trabajaste o porque Sara era muy potente?

Creo que porque el personaje era muy potente, pero también porque era la primera vez en mi vida que rodaba algo donde yo estaba todo todo todo el rato, entonces tampoco tenía pausas durante el rodaje. Es que me recogían y hasta que no volvía a casa, realmente, no paraba de rodar, no era que hay una secuencia en la que no sales tú y tienes que esperar. Eso no existía. Entonces, claro, durante siete semanas no paré, literalmente, de rodar y yo no había vivido nunca eso, por lo que había un punto… No sé si es que me lo llevé a casa, pero había un punto de tanto cansancio que solo estaba por Sara, digamos, un poco.

¿En qué se diferencia Belén Funes de Isabel Coixet?

Creo que Isabel y Belén tiene maneras de trabajar muy distintas y las dos son maravillosas. Isabel era mucho más determinada en cuanto a planos, iba más… Fue un rodaje mucho más rápido, creo, con Belén había un poco más de tiempo para rodar, fíjate, que en la película de Coixet entonces las maneras de poner las escenas eran muy distintas. Isabel ha rodado mucho más y ya sabía dónde poner la cámara, blablablá, y con Belén había un punto más de descubrir juntas cómo íbamos a hacer esto y eso me parece maravilloso, también.

Además de con ellas dos, has trabajado con Laura García, Cèlia Gran y Mar Coll. ¿Has notado eso que se dice de la mirada femenina a la hora de rodar o más bien depende de la historia?

Yo creo que depende de la historia. Estoy intentando pensar… También he rodado con hombres como Ramón Salazar, Lino Escalera, Esteban Crespo, hace más tiempo aún… Ramón Salazar y Lino Escalera son dos personas muy sensibles, son hombres que me encantan, entonces, no sé… También podría decir que ‘La enfermedad del domingo’ [Ramón Salazar, 2018]… Quizá me matan por esto, pero podría ser una mirada un poco femenina, pero no sé. Lo que sí es verdad es que con mujeres hay una cosa de hermandad, una cosa como de amigas que he tenido tanto con Isabel como con Belén, que es un poco como equipo. Supongo que con un hombre también puede pasar, pero no he tenido la experiencia de trabajar mano a mano con un director durante mucho tiempo. Cuando me venga, ya…

He leído que acabas de terminar de rodar ‘30 monedas’. ¿Qué puedes decir del rodaje, de tu personaje, de cómo ha sido trabajar con Alex de la Iglesia…?

Ha sido muy guay porque es una serie de género… Me leí los guiones, además, los devoré… No es, en general, un tipo de serie en la que yo me visualice y a mí me gustan mucho los retos… Es un personaje que… Yo hago de policía, no sé si se puede decir, pero, bueno, se aleja muchísimo de ‘Elisa y Marcela’, ‘La hija de un ladrón’… Y me encanta cuando me salen cosas que se alejan de lo que estoy haciendo. Me ha parecido muy interesante porque es otro ritmo de rodaje, es una súper-mega-producción, tenía una compañera maravillosa conmigo, no sé si puedo decir quién es, así que no digo nada, por si acaso, pero he aprendido muchísimo de ella y creo que va a ser una serie muy guay, muy muy muy guay. Me hace ilusión estar en proyectos que creo que son potentes. Y mi personaje no es tan pequeño como yo esperaba, entonces… Oye, de repente, a veces, me sorprendo con estas cosas. Luego lo miro y digo: “Si salgo un montón y lo hago muy bien”.

También, como algo distinto, has trabajado en una comedia (la serie ‘Matar al padre’, dirigida por Mar Coll) y en teatro (‘Amandat’, con Àlex Mañas). ¿Te gustaría repetir ambas experiencias?

Me gustaría mucho volver a repetir con la comedia… Ese tono un poco de comedia negra, comedia seria, ácida… Ese tipo de comedia me encanta. Yo soy mucho más graciosa de lo que aparento –dice sonriendo-. Es verdad. Y teatro… Me gusta mucho y haciendo teatro descubrí cosas muy bonitas mías y hay un punto donde me apetece mucho seguir investigando por ahí. Es difícil, porque siento que el teatro te ocupa mucho tiempo y el cine no tanto y ahora estoy en un punto en el que quiero meterle caña al cine y a buscar cosas nuevas… Creo que iré probando.

Cuando tengas 80 años y mires hacia atrás, ¿qué te gustaría poder decir de tu carrera?

Que es bonita, que he hecho proyectos que están bien contados, que… Bueno, buenas películas, siempre he dicho que quiero hacer buenas películas, buen cine. Quiero hacer  de todo, porque tendré que hacer de todo, pero solo mirar atrás y ver que he hecho diez peliculones… Eso ya sería top.

Por María Cappa