Estaba aún estudiando bachillerato, aún pensando qué quería hacer con su futuro cuando, casi sin querer, la eligieron como protagonista de la primera cinta de ficción de la directora catalana Neus Ballús: ‘El viaje de Marta. (Staff Only)’. Esta, su primera experiencia como actriz, ha resultado ser una concatenación de aprendizajes, tanto en lo profesional como en lo personal, aunque de momento solo ha sido eso: una experiencia más. Mientras decide si quiere seguir dedicándose a la interpretación y estudia Humanidades en la universidad, Elena Andrada habla con Tituloriginal sobre cómo fue protagonizar una película, trabajar con Sergi López o verse en la gran pantalla.

¿Cómo entraste en este proyecto?

Estaba en el instituto aún, en una clase de francés, y vino Neus [Ballús] con parte de su equipo, que querían hacer una especie de proyecto socio-cultural, un experimento… Al final resultó ser un casting. Me llamaron, fui pasando etapas y, a finales de año, en 2017, hicimos un taller donde conocí a Sergi [López], a los candidatos para… A otras Martas y a otros Brunos y a mi coach. Al final de esos dos días me dijeron: “Queremos que seas tú”. Fue muy curioso.

¿Te habías planteado alguna vez actuar?

No. En mi mente de estudiante de bachillerato quería sacarme los estudios y… Es que no lo había ni pensado; lo ves como algo tan lejano a tus posibilidades que ni te lo planteas. Yo hago danza contemporánea, pero siempre ha sido como un hobby, no me había planteado nada. Quería acabar el bachillerato, estudiar algo…

Según me dices, nunca habías hecho nada ni parecido, no habías hecho ningún curso de teatro… ¿Cómo es estar en un set con un actor profesional, como es Sergi López, con una directora y un equipo profesionales…?

Pues… Creo que la inocencia del no saber qué está pasando fue un factor positivo porque, después de ver el resultado dices: “Ostras, vale”. Porque tú sabes que has hecho o que vas a hacer una peli y que seguramente saldrá, pero no tenía ni idea de cómo funcionaba nada, ni los festivales ni nada. Entonces, quizás hubiese dicho: “Esto no lo hago”. Al final, te enfrentas confiando mucho en Neus y poniéndote en las manos del equipo. Es verdad que hay algunos momentos en los que te sientes muy insegura porque, al ser tu primera vez,  ves que haces una secuencia, que la tienes que repetir y no sabes si es porque la estás haciendo mal, te dan muchas indicaciones de todas partes… Entonces, bueno, es algo a lo que las primeras semanas de rodaje te vas adaptando. Luego vas cogiendo un ritmo y en las últimas ya estás acostumbrada, pero las primeras sí que fueron un poco… Me apoye mucho, también, en Sergi.

¿Hay alguna escena que se te atragantara o en la que pensaras que no ibas a ser capaz de hacerlo?

Sí. Algunas fueron un poco más fáciles, pero… Al principio tenía mucho miedo por si no podía llorar y, al final, llorar no me acabó costando tanto, pero cuando haces una secuencia en la que tienes que estar contenta o feliz… En ese momento, fingir una carcajada es más difícil que estar conteniendo porque se nota mucho si es falso. Por ejemplo, me costó mucho la secuencia donde se ve que Marta conoce al chico, que se encuentran en su taller… Eso me costó mucho; ahí tuvimos que hacer un retake.

¿Cómo trabajaste para crear tu personaje?

Pues fue un proceso muy natural. Es verdad que Neus y yo nos habíamos preparado un poco. Habíamos hecho un mural donde separábamos secuencias y poníamos cómo me tenía que sentir en cada una. No hicimos demasiados ensayos, pero trabajé con mi coach algunas de las secuencias y fue un poco lo que iba pasando. No había esta cosa de pensar en crear al personaje, sino: “Vale, este es tu padre, este es tu hermano, esta es tu amiga y este es el chico que te gusta. ¿Cómo actuarías si esta situación te pasara?”. Fue, sobre todo, encontrar dinámicas.

¿Te has visto en pantalla?

Sí… Es muy raro. Supongo que habrá gente a la que le guste. Es verdad que la primera vez es muy chocante y luego te vas acostumbrando más, pero no ves la película. Supongo que si hubiese hecho algo donde no estuviese yo tanto rato… Pero claro, mi actitud no era la de esperar a ver cuándo salía, sino esperar cuándo no salgo en algún momento. Además, creo que Neus, en el montaje, tomó la decisión de centrarlo más en mí, porque se habían grabado otros planos, pero… Sí, es raro, es muy raro.

¿Qué has aprendido durante todo este proceso?

Muchas cosas. Es la primera vez que me iba fuera, iba a África, iba a trabajar con adultos… Entonces creo que, aparte de que te abre un mundo nuevo, muy interesante y muy estimulante, creo que he aprendido a manejarme fuera, a ser un poco más independiente… Ha sido, también, un viaje iniciático para mí eso de ver cómo trabajan los adultos, a manejarme en determinadas situaciones… Me ha servido para aprender muchas cosas que en la universidad solo no hubiese aprendido.

De momento, estás estudiando Humanidades… ¿Sabes ya qué quieres hacer?

No lo tengo claro. Estoy disfrutando de toda esta experiencia, estudiando… No lo sé, estoy viendo a ver. Me lo estoy tomando con calma.

Cuando estuviste en Senegal, ¿pudiste ver el país desde ese otro lado no comercial, no de catálogo de viajes?

Sí… Pero lo que Marta vive en la película es verdad que es un poco lo que tú ves. Si te limitas a estar ahí como turista sin hacer ningún esfuerzo de cambiar las dinámicas que hay, se queda en eso. Ves que la gente se relaciona de forma un poco rara, pero es verdad que en el rodaje estábamos trabajando con muchos senegaleses con los que teníamos un trato de compañeros de trabajo y de amistad, entonces vivimos una experiencia en Senegal bastante distinta a lo que normalmente se vive. Luego es verdad que volví a Senegal más tarde, de vacaciones, y estuve en Dakar, que es bastante distinto… Saly tiene más este tipo de resorts de turismo [titubea un instante]… sexual y Dakar es un poco menos turístico, menos invasor. Entonces, sí, sí pude verlo, pero me gustaría ver mucho más de África.

Decías al principio que protagonizar ‘El viaje de Marta’ fue un poco por casualidad… ¿Te has arrepentido en algún momento de haber formado parte de la película?

No. No, no, no. No. En algún momento sí que me planteo: “¿Qué estaría haciendo ahora si esto no hubiese pasado?”. Quizás seguiría con lo que empecé, que era Traducción e Interpretación, quizás me hubiese ido y hubiese empezado a viajar por el mundo… No lo sé, pero no me arrepiento porque me ha dado cosas muy bonitas.

Aún no tienes claro si quieres dedicarte a la interpretación, pero ¿te ha llegado alguna otra oferta que te haya tentado?

Es que estoy como en este punto de no tener claro ni si realmente me gustaría ser actriz por todo lo que implica. Yo sé que es complicado y que tiene como consecuencia muchas cosas por las que quizás no quiera pasar. Esta inseguridad laboral… No sé. Yo disfruté mucho de la experiencia, pero no tengo nada claro qué quiero hacer.

Por María Cappa