El gran público lo conocerá por aquel personaje que interpretó en ‘Friends’, donde daba vida a Paolo, el novio italiano de Rachel. Sin embargo, sus más de treinta años de carrera hablan de un actor prolífico y versátil que ha trabajado con varios de los mejores directores y actores de Italia, Estados Unidos o el Reino Unido. Por ejemplo, antes de rodar esta serie, participó en ‘Rossini! Rossini!’ [1991], del maestro de la Commedia all´italiana Mario Monicelli, junto a intérpretes de la talla de Philippe Noiret o Jacqueline Bisset. También ha trabajado con Darío Argento [‘El jugador’, 2004], Ron Howard [‘Ángeles y demonios’, 2009] -donde compartía pantalla con Ewan McGregor, Ayelet Zurer y Tom Hanks-, o Ridley Scott en la TV Movie ‘The Vatican’, además de con actores como Toby Jones en la inquietante cinta ‘Berberian Sound Studio’ [Peter Strickland, 2012] o, más recientemente, Dolph Lundgren en el thriller de acción ‘The tracker’ [Giorgio Serafini, 2019]. Actualmente forma parte del reparto de ’30 monedas’, la nueva serie de terror que Alex de la Iglesia está dirigiendo para HBO y que ha enamorado a Cosimo Fusco.

¿Qué puedes decirnos de Ángel, tu personaje en ’30 monedas’?

No puedo decir demasiado, como puedes imaginar. Lo que me dejan decir es que es un cura italiano totalmente inmerso en una historia española. Este cura tiene que viajar a España y pasan cosas –dice entre risas-… Pasan cosas. La historia se desarrolla entre Italia y España y actúo en español. [Comienza a hablar en español]. No puedo hablar español, pero puedo actuar en español… Te digo que vas a quedar impresionada –vuelve a reír-.

¿Cómo está siendo trabajar con Alex de la Iglesia? ¿Cómo es como director?

Alex, para mí es un sueño… No conocía demasiadas películas suyas, pero las que había visto me habían encantado, así que cuando me llamó mi agente para decirme que me había mandado un guion para saber si me gustaría participar en este proyecto fue maravilloso. Leí el guion, que es increíble… Esta historia era un proyecto secreto que Alex quería hacer desde hacía muchos años y te digo que es impresionante. Lo ha escrito con Jorge [Guerricaechevarría], que es otro gran guionista… Después de llamarme quise aprender más de él y me vi casi todas sus películas, antes incluso de terminar de leerme el guion, y me quedé helado porque es un director impresionante, visualmente es impresionante… Es una de esas personas que crea su propia realidad en su cabeza y es perfectamente capaz hacerla tangible y meterte en ese mundo que se ha inventado. Creo que es uno de los mejores directores que hay, estoy emocionado. Y luego trabajar con el está siendo aún mejor porque se ha convertido en familia, en un amigo, en un colaborador. Es un trabajo soñado para mí…  Hay mucho feeling, mucho entendimiento entre nosotros; sé lo que quiere y él me entiende a mí y lo que quiero darle, por lo que las condiciones de trabajo son ideales, perfectas. No podría desear más. Por otro lado, los compañeros con los que estoy trabajando son increíbles: Miguel Ángel [Silvestre], Eduard [Fernández], Megan [Montaner], Macarena [Gómez], Manolo [Solo]… Todos ellos son gente increíble y, a nivel humano, es muy fácil trabajar cuando estás rodeado de personas geniales, además de grandes actores. Alex siempre hace equipo con gente que acaba convirtiéndose en su familia y a mí esto me encanta. Solo tengo cosas buenas que decir; es más, ahora estoy empezando a ponerme triste porque terminamos de rodar a mediados de noviembre…

¿Cómo construyes tus personajes?

A ver, cuando era joven fui a Oxford para aprender a abordar un trabajo, el personaje… Y luego, con el tiempo, acabas teniendo tu propio método. En mi caso, con cada nuevo proyecto lo que intento es ser lo más neutral que puedo y casi espero a que sea el personaje el que salte del texto y venga a mí. Digamos que es un método parecido a la ósmosis más que cualquier otra cosa. No me gusta preconcebir demasiado mientras estoy dando forma al personaje; me gusta crear algo de magia con lo que otra persona ha escrito… Creo que cuando hay un buen guion en el que, objetivamente, hay tanto material, para mí es como si estuviera viendo un holograma y yo tuviera que meterme dentro y ser uno con él. Claro que hay una parte del personaje en la que tienes que pensar… No sé, por ejemplo, si el personaje es muy animal, tienes que pensar qué clase de animal es, cómo camina, qué postura tiene… Claro que la caracterización física es muy importante, como lo son también sus antecedentes… Está muy relacionado con Mijaíl Chéjov y el gesto psicológico. Para mí el cuerpo habla y ese lenguaje es importante. Es muy bonito ir descubriendo todo ese montón de cosas durante el proceso. Y el otro elemento mágico es que todo esto que vas descubriendo se vuelve cada vez más solido a medida que vas trabajando sobre ello… Por ejemplo, en las series de televisión hay veces en las que el personaje va desarrollándose, mejorando y creciendo junto con el actor que lo interpreta. Pero sin duda creo que la cualidad más importante es estar lo más receptivo, abierto y neutral que puedas cuando vas a empezar a trabajar sobre el personaje para ver qué te pasa a ti con lo que recibes. Tienes que intentar ser como un niño. [François] Truffaut siempre decía que los niños eran los mejores actores porque creen. Me parece que es una metáfora brillante sobre el trabajo del actor.

¿En qué estado está la industria del cine y de la tele italiana actualmente?

Es muy interesante ahora mismo porque hay cada vez más directores que están emergiendo, más allá de los conocidos: Sorrentino, Garrone… Hay muchos otros jóvenes directores; es muy alentador. Y espero que elijan el camino más difícil, que no tiene que ver necesariamente con el cine comercial. Una vez dicho esto, admito que es muy difícil ser director porque muchas veces es muy complicado encontrar financiación o gente interesada en tu proyecto que se comprometa realmente con él, con la historia, el reparto… Por tanto, entiendo que a veces uno tenga que pensar en contar historias que, a priori, sean vendibles o algo más comerciales… Pero creo que se puede encontrar una tercera vía, algo entre medias; me gustaría que hubiera algo más de compromiso. También hay casos de películas italianas que ha resultado atractivas para el mercado extranjero. No demasiadas, por desgracia, porque de momento, en Italia es una tarea difícil hacer este trabajo; y estoy hablando tanto de los directores como de los actores. Ahora con las nuevas plataformas como Netflix, Amazon, HBO y también las pequeñas como Sonny, Youtube… Parece que está siendo algo más fácil, al igual que las nuevas tecnologías facilitan el poder rodar, así que, con suerte, puede llegar a ser algo más accesible para los jóvenes, puede facilitarles el hecho de conseguir presupuesto para rodar. Lo que sí te digo es que soy muy fan de las grandes historias. A veces me enfado porque veo que se gasta dinero en historias que son… Que no van a cambiar nada, ¿sabes? Que no dicen nada; ni siquiera son graciosas aunque se venden como comedias. Eso me cabrea mucho.

A lo largo de tu carrera has trabajado en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Italia, por supuesto… Y, de alguna manera, has evitado que te encasillen. ¿Cómo lo has conseguido?

¿Qué quieres decir?

Me refiero a que, siendo italiano, es muy fácil que, por ejemplo, en Estados Unidos solo te tengan en cuenta para papeles de mafioso o de gigoló…

¡Ah! Totalmente, sí, es la historia de mi vida… Ahora no pasa tanto, pero cuando fui a Estados Unidos, siendo muy joven, la industria no era para nada como es ahora. En los años 80 éramos tres actores italianos en Los Ángeles. Tres. Me refiero a tres medianamente conocidos a los que nos llamaran para trabajar. En esa época no se concebía un proyecto con actores que no fueran de Estados Unidos; era bastante infrecuente o se les daba un papel muy pequeño… También, si eras italiano, podían darte un papel como francés o como griego… Pero los papeles de los personajes italianos eran muy insignificantes en la historia que se contaba a no ser que estuvieras en ‘Un pez llamado Wanda’ [Charles Crichton, 1988] y fueras miembro de los Monty Python. Era muy difícil. Con los años esto ha cambiado; están más abiertos a que los actores no tengan acento estadounidense porque las historias ahora son más universales y, para mí, más interesantes. Si vives en una ciudad como Nueva York, por ejemplo, es perfectamente posible encontrarte con un arquitecto o con un médico italiano igual que lo es encontrarte con un pizzero que emigró hace algunos años [empieza a imitar el acento], ese que vive en Brooklyn y habla así… Diría que ahora es más fácil, pero que antes no lo era para nada.

¿Y cómo evitaste que te dieran todo el rato ese tipo de papeles?

Bueno, cada vez que podía poner un acento que pudiera estudiar… La tendencia en la industria no ha cambiado tanto. Si eres italiano y lo saben, no te van a dar ningún otro papel que no sea el del italiano. Si hablamos sobre Estados Unidos, la tendencia es esa. Ahora lo que han cambiado son los papeles; son más interesantes, más ricos, más relevantes dentro de las historias porque, como te decía, ahora sí que se concibe que haya un arquitecto italiano o que seas taxista, pero con una historia interesante detrás. También te digo que cada vez que me han dado la oportunidad he creado acentos, he aprendido acentos… Después de tantos años acabas siendo capaz de poner distintos acentos. A veces necesitas un entrenador para hacerlo, pero acabas siendo capaz.

No sé si has escuchado la noticia de que el director de ‘American History X’ va a hacer un casting para incluir a un robot en su próxima película…

Sí, conozco a Tony Kaye, he trabajado con él. Es un tipo muy inteligente, muy listo a la hora de explotar… Me parece que, más que nada, es una provocación. De todos modos, puede acabar siendo un experimento interesante o una locura… Estoy abierto, vamos a ver. También hay que ver qué es lo que quiere conseguir; si lo que quiere es demostrarle al mundo que se puede hacer cine sin personas… Bueno, ya hay videojuegos que lo han hecho. Mi hija tiene uno increíble, parece una película… Para mí, tiene que más que ver con algo así, aunque no me parece nada novedoso. Creo que la clave está en ver si el robot es capaz de transmitir algún tipo de emoción, si puede hacerte sentir algo: odio, amor… Lo que sea. Para mí es en lo que consiste el arte; el arte te mueve algo por dentro. Si el proyecto es lo suficientemente bueno como para generar en mí algún tipo de emoción, entonces bien, pero me temo que va a ser algo bastante estéril.

Además de en ‘30 monedas’, estás trabajando en una película italiana llamada ‘Skin’, de Mauro Mancini, y en otra llamada ‘The manuscript’…

La peli de ‘Skin’ ya está terminada. Soy el padre del protagonista, un señor que estuvo en uno de los campos de concentración durante el holocausto trabajando como dentista. Básicamente es un cameo porque no tenía tiempo para más, pero estoy muy contento de haber participado en esta película, aunque sea con un personaje chiquitito. Y respecto la otra película de la que me has hablado, ‘The manuscript’… Estoy muy triste porque iba a empezar a rodarse en enero de este año, pero por el momento se ha pospuesto. Es una gran película de Nick Cassavetes y yo iba a interpretar a un francés, la mano derecha de Jean Reno… Esto es lo que se había anunciado y la verdad es que todos los actores aún esperamos que se vaya a rodar, aunque mi manager en Los Ángeles es bastante escéptica… De momento lo único cierto es que se ha pospuesto y, con suerte, se podría rodar el año que viene.

¿Y tienes algún otro rodaje pendiente?

Sí, estoy haciendo una película para la televisión italiana, para el canal histórico, en la que interpreto a otro francés, Alexandre Promio, que fue el que inventó el travelling. Y, cuando termine de rodar la serie con Alex, me voy al desierto de California para a participar en una película independiente que han escrito dos amigos míos, muy buenos actores.

Por María Cappa