Aunque ha trabajado como actriz en cine (El apóstata, Federico Veiroj, 2015) y teatro (‘Pequeño cuento de Shakespeare’, ‘Los otros niños’, Bonnie y Clyde’), a Andrea Jaurrieta se la conoce fundamentalmente por su labor como directora. Tras rodar siete cortos, entre ellos ‘Todos acabaremos solos’ (2010), ‘Los años dirán’ (2013) o ‘Algunas aves vuelan solas’ (2016), y gestarlo, pelearlo e insistir durante casi una década, en 2018 estrenó en la Sección Oficial del Festival de Málaga su primer largo: ‘Ana de día’, que llegó a los cines en noviembre de ese mismo año. Con esta película obtuvo una mención del jurado a la Mejor Nueva Realizadora en el Festival de Cinespaña de Toulouse (2018) y varias nominaciones como mejor directora novel, entre ellas la de la pasada edición de los Goya. Mientras prepara su segunda película, Jaurrieta se prodiga en las aulas de medio Madrid dando clases de Dirección Cinematográfica en TAI, de Historia del Cine en la Central de Cine y de Fundamentos del Diseño Audiovisual en el Instituto Europeo del Diseño (IED). Y es que, según explica ella misma con su habitual sentido del humor, “pagar el alquiler en Madrid y dedicarse al cine requiere dar muchas clases”.

Pasaron ocho o nueve años desde que comenzaste con el proyecto de ‘Ana de día’ hasta que se estrenó. Además de talento, ¿son necesarias la terquedad, la paciencia o la confianza para dedicarse al cine?

Paciencia, mucha y… Para dedicarse al cine, no sé, pero para estrenar tu primera película se necesita muchísima confianza porque la gente no quiere arriesgar. Si no estás muy convencida de lo que quieres hacer, lo más fácil es que te digan que no la primera vez y desistas. También, ahora que estoy empezando a preparar la segunda, te enseña un poco a no fiarte de todo lo que te digan.

¿Qué significa arriesgarse para ti?

Es apostar. Los productores pueden hacerlo más, pero… . Con ‘Ana de día’ enseguida encontramos productor y gente interesada en la peli, pero las teles, las distribuidoras o quienes tienen que meter pasta en el proyecto no llegaban nunca. Por suerte Movistar nos la compró; aunque fuera para el canal independiente, al menos tuvimos un pequeño ingreso. Es que el cine es una industria y, por tanto, los que meten la pasta quieren obtener beneficios. Si les llevas una peli diferente, fuera de la normativa, pueden ver potencial creativo, pero no económico, así que no van a poner medio millón de euros. Y ahí está la dificultad. Para mí, la televisión pública, que es la que más debería arriesgar, tampoco lo hace. He tenido varias reuniones con ellos y me decían que había recortes, que habían apostado por nombres más conocidos, historias más convencionales… Entonces, si las televisiones públicas no apuestan por el cine independiente y las privadas van a lo seguro, que son comedias y ya tienen su público, o nos vamos al underground, que es lo que hemos hecho muchos, o esperas a que llegue un Netflix. Hacer cine de autor con medios es cada vez más difícil.

Hombre, después de una nominación al Goya será más fácil seguir trabajando.

Sí es verdad que después del Goya me llamaron de varias cosas, pero al final no salió ninguna. Siempre hay muchas propuestas, pero sabes que de todas saldrá una. Y ojalá para la segunda me den pasta y pueda hacerla ya por fin con dinero y con menos tiempo, pero va a ser complicado igualmente. También es verdad que me ha costado mucho ponerme a escribir porque con ‘Ana de día’ he estado girando hasta hace dos semanas que volví de París. Entre medias estuve más libre, daba clases y empecé a escribir la nueva, pero no tenía nada para enseñar. Cuando me han llamado lo único que podía enseñar era una sinopsis mierdosa. Pero insisto en que lo difícil no es encontrar productor, sino que te metan pasta. Supongo que me será más fácil porque tengo algo más de currículum o puede que venga alguien grande que lo presente en vez de hacerlo yo, pero, no sé… Fácil no es nunca.

¿Que crees que dicen tus siete cortos y tu largo de ti como directora?

No sé, es que… Tengo un pequeño problema y es que la forma en la que plasmo las cosas en las pelis es la forma en la que veo el mundo. Siempre estoy en mi mundo, tengo la cabeza en Cuenca, y voy viendo imágenes. Entonces, cuando tengo que pasar mis pensamientos a imágenes, me sale de manera bastante natural. Sí que hay gente que me ha dicho que ve cosas muy mías en mis cortos. Yo lo que veo en todos mis proyectos es que siempre hablo sobre huidas; eso es lo que engancha todos mis cortos. Bueno, los primeros no tanto porque estaba aprendiendo, aunque hace poco vi el primero que hice –que lo iluminé con flexos- y ya tiene algo de mis ralladas mentales, de mis monólogos finales sobre que la vida es una mierda, el tiempo se acaba… Obviamente es una mierda de corto, pero ya había algo. Y la nueva peli también va un poco sobre esto, así que supongo que es lo que une a todos.

O sea que destaca más la temática que la estética.

(Piensa un momento) ¡No sé! (dice entre risas). No, no, cada plano que veis en todos los cortos y en la peli está pensado milimétricamente, soy muy loca para eso. Supongo que también me meto mucho en los primeros planos de los actores para ver mucho lo que se dice sin decir, hablar a través de miradas… Eso me gusta mucho y procuro fomentarlo. Y también me gusta mucho hablar de los personajes a través de los espacios. Desde ‘Los años dirán’, que era un piso en construcción y todas las fugas de cemento… Y en ‘Ana de día’ también pasa. Excepto Ana y Marcelo, aunque está más recortado, los personajes no salen de sus espacios, pero la pensión habla mucho de Sole, el Music Hall habla mucho del maestro… Creo que son las dos cosas que tengo más en cuenta.

Tanto la huida, de la que has hablado, como pensar sobre lo que estás haciendo con tu vida, son temas recurrentes en tus trabajos. ¿Por qué no puedes dejar de hablar de ellos?

Es que yo soy así, eso sí que es mío total… Una vez una alumna le dijo a una amiga que ‘Ana de día’ era burguesa. Y sí, es que yo soy de una familia de clase media y no he tenido grandes problemas. Mi único problema es que he crecido en un pueblo muy cerrado con una familia muy estructurada, muy clásica, y mi necesidad era saber si seguía con ese camino o rompía con él; es un conflicto interno que tengo muy presente. Y es muy feminista, está muy relacionado con la mujer. Lo veo en mis amigas, en mis primas, en mi entorno, que hay una serie de cuestiones que hay que hacer y tienes que hacerlo bien, porque como siempre tenemos que estar luchando para estar en igualdad, si lo haces mal ya eres una mierda. Entonces, ¿por qué? ¿Por qué tengo que elegir este camino? Es lo que a mí me ralla y son mis conflictos de siempre: ¿sigo lo establecido o me voy a todo lo contrario? Aún no he encontrado el equilibrio ni en una ni en la otra y es ahí donde están mis personajes.

¿Cuánta importancia o cuánto de narrativo tienen la música o el sonido para ti?

Pues absolutamente la misma que la imagen. Por ejemplo, en ‘Ana de día’ una de las cosas que tenía muy claras, ya que teníamos pocos medios y los espacios estaban un poco limitados, era que quería reconstruir los espacios con sonido. Aunque parezca que no, porque está todo muy bien empastado, hay capas y capas de sonidos, incluso metimos uno de película antigua para que sonara a viejo el Music Hall… Creo que es fundamental y la música igual. No me gusta nada cuando las músicas te producen la emoción, cuando te hacen llorar o reír a través de la música porque me fuerzan, pero cuando está bien metida, cuando parece que pasa desapercibida, pero está, me encanta.

¿Eliges a los actores por lo que ya han hecho o por su potencial?

Por el potencial. Cien por cien. Hago castings a todos. Ingrid (García-Jonsson) pasó como tres o cuatro. Obviamente les he visto antes en cosas para llamarles, pero es que, si no, siempre harían los mismos papeles. De hecho, para el anuncio que voy a rodar la semana que viene he pedido también pruebas y que hablen… Me mandaban modelos y yo les decía que no, que quería ver actores, su videobook… Creo que un buen actor puede hacerte una mala prueba, pero, si congenias con él y te responde a lo que le cambias, va a ser fácil trabajar con él. Si en las pruebas, por muy bueno que sea, no responde a lo que le estás pidiendo…

¿Qué buscas en los actores con los que trabajas?

Creo que la mirada. Que con la mirada te digan más… Es por mi obsesión esta que te digo de meterles la cámara en la cara mientras hablan de cosas que parece que no tienen importancia, pero que debajo están pasando muchas cosas. Por ejemplo, el casting de Sole, de Mona Martínez, fue complicadísimo. Vinieron un montón de actrices maravillosas, pero, para mí, la mirada de Mona esconde un montón de cosas debajo; aparte que la dirigía y respondía a la primera, entonces era un gusto trabajar así.

¿Qué tipo de directora de actores eres?

Creo que soy bastante asequible. No tengo nunca malos modos ni me enfado con el equipo; en todos los rodajes que he hecho siempre hacemos mucha piña… Y con los actores, lo que intento es darles mucha seguridad. Al haber estado delante de la cámara y saber lo que se siente cuando tienes a veinte personas mirándote… Te sientes completamente desnuda porque realmente no sabes lo que estás haciendo; a veces crees que lo estás haciendo muy bien y desde cámara ven que estás haciendo algo que no tiene nada que ver. Entonces procuro darle seguridad a cada uno según su forma de afrontar al personaje. O, por ejemplo, para una de las escenas más duras que tenían Ingrid y Mona, en la peli, les di la oportunidad de elegir cuándo la querían hacer. Las dos me pidieron hacerla a primera hora porque estaban con más energía y, junto con la ayudante de dirección, planteé todo el rodaje favoreciendo esas dos escenas que eran bastante cruciales.

¿Les das libertad creativa?

Depende. Si es libertad en cuanto a palabras o cómo dirían las cosas, toda la libertad. Aunque en la peli está todo escrito; excepto la escena de la bronca final de Sole y Nina, donde tuvieron algo más de libertad, no hay nada improvisado. Pero donde no me gusta que se metan es en cómo terminan los personajes. A no ser que sea muy justificado o que una vez que empiezo a ensayar con ellos no tiene sentido el final que he escrito, en general, no me gusta que se metan en la estructura de la peli.

David Lean decía que el cine es lo más parecido a los sueños y que, por tanto, en cada película, tenía que haber algún elemento onírico. ¿Hasta qué punto te identificas con esa frase?

Jo, David Lean me parece un pedazo de director de la leche… Sí, no había escuchado esta definición, pero me parece muy interesante porque… A ver, sí y no. Me parece muy interesante porque puedes jugar con mundos o con elementos que no existen, lo que te da una libertad creativa muy grande, pero, por otro lado, eso le quitaría prestigio a películas que son hiperrealistas y que son igualmente interesantes. Yo me acercaría más a esa definición, me interesa más crear mundos propios y, a partir de la realidad, separarme un poco de ella, pero también me parece muy interesante la gente que sabe llevar bien… Por ejemplo ‘Entre dos aguas’ de Isaki Lacuesta, me parece una película preciosa, muy bien hecha y es hiperrealista; te mete ahí la cámara y no sabes si es un documental o ficción. A mí me llegan mucho más películas como ‘Lazzaro feliz’ (Alice Rohrwacher, 2018), que es mucho más onírica, mucho más surrealista, que ‘Entre dos aguas’ siendo dos películas que me gustan mucho.

¿Qué estética cinematográfica te gusta ver aunque no sea la que plasmes en tus trabajos?

Pues mira, el otro día estuve viendo una película china cuya estética me gustó mucho. Era ‘La ceniza es el blanco más puro’ (Jia Zhang Ke, 2018). Me gustó por eso que te decía de cómo se utilizan los espacios y la arquitectura para contar la historia. Y, por ejemplo, aunque sean aburridísimas, siempre me ha gustado mucho, en cuanto a la estética, las películas de Antonioni. Me flipa cómo utiliza los edificios, los planos… Me gusta mucho el uso de las luces de Wim Wenders, que siempre tiene unas estéticas con neones y tal que me encantan… Generalmente me gusta que las arquitecturas y los espacios, las puestas en escena, cuenten cosas.

¿Cómo va el famoso documental de la Kelly Family que estabas haciendo y cómo vas con tu segundo largo?

El documental… Hemos intentado contactar con ellos; hicimos un viaje y entrevistamos a mucha gente, pero para entrar en el archivo en el que tienen toda su vida grabada necesitamos la aprobación de los doce hermanos. Contactamos con cuatro de ellos y nos pedían dinero. Entonces, este verano, no sé cuando, tengo que sentarme a montar todo lo que tenemos e intentar llegar a ellos otra vez porque no hay manera de que todos nos den permiso para entrar al archivo. Cuando nos lo den, será todo maravilloso, pero doce hermanos que, encima, entre algunos de ellos no se hablan… Está complicado. Y luego, la nueva peli… Ya he hecho un tratamiento, que es como un resumen de la peli con su estructura y tal. Ahora lo estoy traduciendo al inglés y he empezado ya a enseñarlo a alguna productora a ver si alguna algo de dinero para sentarme a escribir el guion. Pero, de momento, estoy contenta con la idea. Llevaba años dándole vueltas y la tenía muy dispersa, pero he conseguido encajarla, así que a ver cómo sigue…

Por María Cappa