Hoy es el gran día. Para todos aquellos que durante meses estuvieron cantando ‘Let it go’, este viernes se estrena ‘Frozen 2’, con nuevas canciones, aventuras y con mucha más Elsa que nunca.

Las segundas partes suelen asustar, ¿verdad? Sin embargo, la adaptación de la novela de Kristen Anderson-Lopez que Jennifer Lee y Chris Buck han realizado, ha estado muy a la altura de su primera parte. Es más, me atrevería a decir, que he disfrutado más de la calidad argumental de esta segunda.

En este caso, comenzamos nuevamente con una Elsa y una Anna, pequeñas, que escuchan una temida historia que sus padres les cuenta acerca de la naturaleza y que, parece ser, que esto puede tener relación con los poderes directos de la reina de hielo.

Con el mismo equipo artístico y técnico, se han vuelto a lanzar a esta aventura. Si ganaron todos ellos juntos el Oscar a Mejor Película de Animación, ¿por qué cambiar?

Entre impresionantes imágenes realizadas con una técnica impresionante, como hace siempre Disney en sus animaciones, Elsa deberá viajar y enfrentarse a la naturaleza que la está llamando. En esta ocasión, no irá sola, ni se aislará de sus amigos, todos juntos la acompañarán y descubrirán por qué el mundo parece estar revelándose contra los humanos.

Christophe Beck vuelve a encargarse de la composición de canciones igual de pegadizas que las que pudimos encontrar en la primera entrega.

Todos estos elementos en conjunto y un guion bastante sólido han conseguido construir un filme de animación que me resulta curioso e importante. En ‘Frozen’ tuvimos que lidiar con el conflicto personal de Elsa y pudimos ver todo lo que el amor de una hermana podía hacer.

Esa premisa me hizo disfrutar, ver un Disney que no necesita que el amor verdadero sea el que parta de una relación romántica si no de algo tan puro como la relación fraternal entre dos personas que se conocen desde siempre. Sin embargo, me faltó mucha interacción con Elsa.

En este caso, Elsa es la protagonista indiscutible de la película, no va a desaparecer y vamos a tenerla durante toda la historia, a contar con el amor de su hermana y, además, tratando un tema muy interesante que puede llamar la atención incluso a las personas más adultas.

En leves momentos, y a salvando las distancias, ciertos momentos en los que la naturaleza se pone en contacto directo con la reina, reviví como en mi infancia vi la película de ‘FemGully: las aventuras de Zak y Crysta’. Esa llamada de auxilio, en el caso del filme de 1992, por culpa del hombre que quería destrozar el bosque.

En esta historia, la naturaleza está enfadada y parece querer buscar venganza, haciendo que Elsa se vea pequeña y no sea capaz de determinar si con sus poderes, podrá salvar a su pueblo.

Creo que es una alegoría muy potente sobre el cambio climático y el impacto que los seres humanos están ejerciendo día tras día sobre él. Me gusta, me alegra que, en 2019, las princesas de la industria de Disney puedan mostrar estas cosas a las niñas más pequeñas y que la importancia de la búsqueda de un príncipe quede al margen.

Calificación: 7/10

Por Andrea  Cay