Este viernes llega a los cines ‘Ad Astra’ la odisea espacial de James Gray (‘Two Lovers’) que dará mucho de que hablar. El director, con ayuda de impactantes imágenes que abarcan el vacío del universo y las melodías del compositor Max Richter, ha creado uno de los filmes de ciencia ficción que, probablemente, no quede desapercibido.

Recordándonos al argumento escrito por Stanislaw Lem, a la esencia del mismo más bien, en la obra ‘Solaris’, la cual fue varias veces llevada al cine (en 1972 por el autor soviético Andréi Tarkovski y en el año 2002 gracias a Steven Soderbergh), nos encontramos ante un thriller de altas cargas dramáticas en donde Roy McBride, interpretado por Brad Pitt (‘Érase una vez… en Hollywood’) realiza una búsqueda por el espacio, acercándose a los límites del sistema solar para buscar a su padre, Clifford, encarnado por Tommy Lee Jones (‘No es país para viejos’).

Años atrás, Clifford salió en un viaje espacial dispuesto, junto a su equipo, ha demostrar que existía la vida más allá de la Tierra. En esa misión, su nave desapareció. Las élites militares creen que esta continúa en un lugar del espacio exterior y que, además, continúa operativa porque el personaje de Tommy Lee Jones sigue vivo. Por ello, mandan a Roy, su hijo, un astronauta que ha dejado su vida de lado para centrarse en su trabajo. Frío, sereno y manteniéndolo todo bajo control en cualquier circunstancia, es la persona ideal para la misión.

Contando con más de dos horas de metraje, consigue intercalar el trasfondo de un viaje intrapersonal y de autoconocimiento con secuencias que promueven la acción o la escenificación de la colonización de algunos planetas como Marte. La mezcla de ambos elementos, dispares pero muy bien hilados, consiguen convertir este filme en una narración más convencional.

Utilizando esos pequeños matices, te alejas más del regusto de películas como ‘Solaris’ o ‘2001: Una odisea en el espacio’ para dar pie a una jugada bastante inteligente que permite que dos sectores del público puedan unirse y conseguir una visión bastante positiva del argumento de esta historia.

Si bien es cierto, a nivel personal, me hubiese gustado encontrarme no con un híbrido como este, porque siempre pienso que, si decides tirar por un resultado más convencional o más de autor, explorarás al máximo ese mundo y conseguirás un producto que, no solo sea fiel a su estilo si no que, presente una mayor solidez narrativa.

Pese a ello, si me parece que ‘Ad Astra’ pese a poder catalogarla como una película convencional consigue ese retrato intimista que otras filmaciones de aspectos similares como ‘Gravity’ no llegaron a alcanzar en su totalidad.

Al fin y al cabo, estamos ante la transformación de Roy, quien fue un niño que, tras el abandono de su padre, fue construyéndose en base a los aspectos normativos de la masculinidad: no dejarse sentir nada. A medida que la historia avanza, sabiendo que el objetivo final es reencontrarse o no con su padre, se genera una subtrama no visible que permite la evolución del arco del personaje.

Si a esto le sumamos, la obsesión que tiene Tommy Lee Jones por encontrar más vida, más formas de comunicarse, otros entes de los que aprender y con los que relacionarse, podríamos indagar en que la historia que se está narrando no es la de Roy únicamente, si no la de cualquier humano, un ser social que necesita del anhelo y el afecto para construirse y seguir creciendo.

Toda esta soledad queda reflejada con el mismo minimalismo en los planos de la película. Haciendo un uso predominante de los colores negro, blanco y rojo, nos moveremos durante dos horas por escenarios muy bien diseñados y poco cargados, en donde los silencio y la música ambiente (formada por las voces distorsionadas de los distintos personajes que salen en la película). Las propias imágenes que componen las secuencias, quitando los momentos de tensión, terminan de acompañar a Brad Pitt en su actitud, son planos fríos, soberbios y que llegan a hacerte sentir vacío durante la proyección.

Este uso de la imagen y el sonido es, definitivamente, una genialidad que termina de darle la guinda al pastel para construir una muy buena narrativa audiovisual.

En definitiva, es una película que merece la pena ser vista por aquellos fans de la ciencia ficción, tanto la clásica, como la de autor y para aquellos que abogan por las óperas espaciales y los grandes efectos visuales.

Calificación: 7,5/10

Por Andrea Cay