Ninguna pareja es perfecta. Cuando dos personas deciden comenzar una relación nunca son conscientes de cómo funcionará, de cuáles serán los elementos que generen la complicidad y hasta qué punto llegarán las discusiones. Sin embargo, ninguna de estas cosas son inevitables.

Lo que una persona tiene que tener claro cuando emprende una relación con otra es que las discusiones nacerán, habrá momentos en los que se querrá tirar todo por la borda pero también habrá tiempo para poder reflexionar. Y en resumidas cuentas, esta puede ser la conclusión de la nueva película de Netflix, ‘Feliz aniversario’.

Jared Stern se zambulle en su primer trabajo como director cinematográfico, después de haber mostrado su capacidad para desenvolverse como guionista en diferentes temáticas (‘Rompe Ralph’, ‘Los becarios’) para demostrarnos cómo es la vida en pareja. Todas distintas, todas desconocidas. Utilizando la sencillez y el realismo , consigue mostrarnos un aspecto de la vida real por el que todos pasaremos alguna vez.

¿Es triste?, ¿es divertido? Todo depende del momento y ese es el gran matiz que muestra este filme. Utilizando toques de humor apreciables en la vida cotidiana de dos personas que son amigas y complices y mostrando los roces a los que uno se expone en la convivencia, se consigue retratar de manera adecuada, sin exagerar y sin llevar al drama, el desgaste emocional de una pareja en su tercer aniversario.

La historia principal se centra principalmente en Mollie, interpretada con frescura por la carismática Noël Wells (‘Master of None’) y Sam, que nos deja ver a un Ben Schwartz (‘Parks and Recreation’) reservado e irónico. Desde la visión y la toma de decisiones de cada uno, nos presentan cómo es el día de su tercer aniversario el cual no parece empezar como ninguno de los dos esperaba.

Utilizando a estos personajes como nexo de unión, el espectador puede descubrir cómo es un día normal en la vida de ellos y conocer al resto de parejas con las que se relacionan. De esta forma, se obtiene un análisis superficial sobre cómo son el resto de las parejas.

Y este es uno de los elementos por los que la película se vuelve sumamente realista. Cuando uno está inmerso en una relación del tipo que sea, conoce lo que vive con esa persona y, desde fuera, observa como el resto del mundo entabla diferentes dinámicas con las que a veces llega a compararse pero que nunca llegará a conocer en profundidad.

Aunque considero que esta película puede llegar a recordar al film ‘(500) Days of Summer’ (Marc Webb, 2009) no solo por el hecho de mostrar la vida de una pareja joven sino por los recursos utilizados para construir esa estética característica de las películas independientes americanas -incluso comparten una secuencia en pantalla partida como hizo Webb en su obra- el transcurso del guión y los objetivos expuestos por los personajes son totalmente diferentes.

En este filme se nos muestra una compleja situación de madurez. No se expone el caso de una pareja veinteañera que se ilusiona en base a la idealización el uno del otro. Ahora, estas dos personas, de mayor edad, ya se encuentran en un momento de la vida en la que las experiencias previas les han hecho crecer y estar dispuestos a comprometerse a una relación madura en donde son conscientes de cómo es la otra persona con la que han elegido emprender esta aventura.

En definitiva, estamos frente a un metraje donde la comedia se difumina debido a las pinceladas agridulces. Quizás no sea una de esas películas que pasen a la historia, sin embargo, en su corta duración ofrece una pequeña lección sobre el esfuerzo que debe realizarse para conseguir tener una relación verdadera compuesta de buenos y malos momentos.

Por Andrea Cay

Calificación: 7/10