Luís Buñuel es un personaje que ha cautivado a muchos y ver una película de animación sobre él jamás será perder el tiempo. El director, Salvador Simó presentó la película dentro del marco Sección Oficial – Fuera de Competición del Barcelona Film Festival, se emociona ante la sala al presentar su película en casa diciendo “es que yo veo cine aquí” (Cines Verdi). Junto al productor, Manuel Cristobal, se podrían haber conformado con utilizar el nombre de Buñuel y podrían haber presentado un film mediocre que acabara en alguna estantería de algún colegio. Pero lejos de la realidad, se han sumado más de 200 personas y muchísimas instituciones, tal y como comentan ambos, en una aventura que se mantiene fiel al rodaje del documental que ayudó a Buñuel a “no dejar indiferente” a las masas; ‘Las Hurdes: Tierra sin pan’.

La película va sobre el proceso para realizar el documental. Mezclando ficción y realidad, animación e imagen real de una manera prácticamente invisible, nos destapan el entrañable personaje de Ramón Acín. Un “hombre que devuelve la confianza en la parte humana y la bondad de la gente”, palabras del director que al ver la película queda claro. Acín era amigo de Buñuel, y cuando éste le explicó que tenía que hacer esta película ya que era su última oportunidad pero no tenía dinero para ello, Acín le dijo que si ganaba la lotería le financiaba su sueño.

Benditos sean los amigos ya que Ramón Acín se convierte en el productor de la película de Buñuel y en un personaje histórico de peso por la parte que le toca en la posterior fama del artista. No hay que olvidar que Acín también fue artista (pintura y escultura) y entiende mucho más que de solo manejar el presupuesto.

En los 80 minutos que dura la historia, nos trasladamos a París, Madrid y las Hurdes. Con este contraste sentimos lo mismo que los aventureros. Los aragoneses Buñuel, Acín junto a los Parisinos Pierre Unik y Eli Lotar, se disponen a mostrar la realidad y ayudar a un pueblo lleno de pobreza y miseria. Quieren ayudarles a cambiar y Buñuel quiere hacer sentir. Es la época de Dalí, del surrealismo, y del ‘artisteo’ Parisino seguido de la guerra civil española. Pero no reparamos en el drama, se hace muy liviana e incluso corta de ver. La animación es fresca, sin florituras, real y con sentimiento.

Tuve la grandísima suerte de estar en el pase con la familia de Acín, y que te digan que la casa que se ve es igual que la de verdad demuestra el cariño y el respeto con el que el equipo llevó a cabo todo el proceso. Por ejemplo, el doblaje no se hace en una sala con actores de doblaje, se rueda con actores de verdad que han ensayado y se han convertido en los personajes. Y se nota, en la calidez y la emoción que desprende durante toda la película.

Se estrena el viernes 26 de abril por todo el país y pronto estará en 35 países más. Una película independiente que habla de otra película independiente, pero con mucha emoción que no dejará indiferente.

Por Vibha D.M.