Un café con… Marta Poveda

Estudió interpretación en la Sala Cuarta Pared y en el Teatro de la Danza, además de profundizar sus conocimientos en el laboratorio de William Lyton, la Berliner Ensemble y formarse con directores de la talla de Claudio Tolcachir, Will Keen o Sanchís Sinisterra. Este último vio algo especial en ella y decidió apadrinarla. Bajo sus órdenes, ha participado en ‘Las flechas del Ángel del Olvido’ o ‘Vagas noticias de Klamm’. Papeles como el que interpretó en ‘Duda Razonable’, dirigida por Josep María Mestres, o ‘El burlador de Sevilla’, dirigida por Dan Jemmet, la fueron llevando hasta la que fue su primera gran dama en una obra del Siglo de Oro, la Rosaura que Calderón imaginó para ‘La vida es sueño’, espectáculo que dirigió Helena Pimienta. Repasar la trayectoria profesional de Marta Poveda es hablar de una actriz perseverante, fuerte, versátil y, por encima de todo, profundamente comprometida con su gran amor: el escenario. Hasta el 7 de abril estará en el Teatro María Guerrero dando vida a Nastasia en la versión que José Luis Collado ha hecho de ‘El idiota’ de Dostoievski, dirigida por otro de los grandes directores españoles que se ha enamorado de su talento, Gerardo Vera, con quien ya trabajó en ‘Los hermanos Karamázov’.

Han pasado 150 años desde que Dostoievski escribió ‘El idiota’, novela de la que se ha dicho que es como una ventanita a la Rusia del siglo XIX. En la España del siglo XXI todavía tiene algo que decirle al público. ¿No hemos cambiado, el ser humano es igual, indiferentemente de la época o del lugar en el que nazca…?

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Palmarés de la 91ª edición de los Oscars. La noche que Rodrigo Sorogoyen nos hizo soñar, Cuarón hizo historia, ‘Bohemian Rhapsody’ se llevó más premios y ‘Green Book’ se consagró con la estatuilla dorada.

La noche que Rodrigo Sorogoyen nos hizo soñar con traer una estatuilla dorada a nuestro país en la categoría de mejor cortometraje de ficción, finalmente no pudo ser. España entera soñó. Los cortometrajistas soñamos. Y a pesar de ello tras esta pequeña derrota vimos una gran victoria y un gran orgullo hacia un director que apunta a convertirse en todo un símbolo de los cineastas españoles de nuestra generación.

Durante esta noche las redes se han volcado con el director y muchos hemos sido los que hemos estado en este aluvión de ilusión que han gozado en una gala que ha tenido de todo menos premios convencionales. Donde Queen se ha coronado como la verdadera reina de la noche, Cuarón y Javier Bardem han enseñado a Trump un poquito de nuestras culturas y ‘Black Panther’, ‘Green Book’ y Spike Lee se han reivindicado junto a toda la comunidad afroamericana. En total, una noche para estar todos orgullosos de lo que la academia nos ha ofrecido. Y si, a pesar de no llevarnos esa estatuilla que todos deseábamos, nos queda lo importante. Y es que hemos tenido la fiesta del cine que todos merecíamos.

A continuación el palmarés de la 91ª edición de estos Oscars

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Críticas: ‘Holmes y Watson’, pocas risas en el viejo Londres

La película más misógina, machista y degradante para la mujer que he visto nunca.

Lo único bueno de ‘Holmes y Watson’ es que sale Lauren Lapkus. Literalmente, lo único bueno.

Y no digo que sea machista o muestre aversión u odio a las mujeres porque haga chistes machistas e intente dejar en mal lugar siempre a la mujer, lo digo porque lo hace pero de una forma demasiado sutil, de una forma que alguien que no esté demasiado familiarizado con la causa o sepa identificar los micromachismos, no se daría cuenta de que lo es.

No me molestan los chistes guarros, degradantes, cínicos, irónicos… Soy gran fan del guarro más guarro del cine español, pero soy fan, precisamente, porque lo hace de una forma directa, buscando la sátira, la caricatura, el histrionismo de los personajes y situaciones y te das cuenta de cómo es y la situación que genera. Aquí no, en ‘Holmes y Watson’ la cosa se complica, constantes burlas, menosprecios y reacciones negativas cuando una mujer está en escena o cuando se habla de ella. El problema es que no solo están dentro de los gags (gags que no levantaron ni una leve sonrisa en ninguno de los asistentes al pase de prensa) si no que también están metidos de forma sútil en el guión. Un guión malo y antiguo, nada acorde al humor actual ni al humor que agrada hoy a la sociedad, ya sea española, inglesa o de la conchinchina. Muy fuera de lugar.

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El Rincón de pensar: Ir al teatro “Mucha tontería – Berto Romero”

Apenas unos minutos tras empezar el show Berto menciona que no nos tiene demasiado miedo porque somos “la élite de Barcelona, la clase media trabajadora que gasta en teatro, en cultura” y esto me atrapó durante todo el show. ¿Realmente ir al teatro para ver monólogos es considerado alta cultura y da licencia a llamarnos snobs, o es que Berto, con su sarcasmo y humor inteligente habitual, estaba criticando este punto de la sociedad en la que estamos?

Una de las razones por las que me encanta Berto Romero es porque hace y dice lo que realmente le apetece. Si le apetece hacer un show entero de hora y media sobre cómo le ha cambiado la vida la paternidad, no solo lo hace, si no que no nos aburrimos. Es más, este punto humano hace que sea muy fácil empatizar con él y conectar con su humor. Hora y media de show por unos 25€, “más vale que cada minuto cuente”. Berto no paraba de hacer alusión a este concepto de pagar por verle, por ir al teatro y el hecho de que hayamos decidido gastar nuestro dinero en escuchar “mucha[s] tonteria[s]”. Yo prefiero pensar que invierto en experiencias y estímulos, pero bueno, cada loco con su tema.

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Especial festivales: Mi primera vez en EFM Berlinale

Si estás leyendo este post es porque te interesa saber cómo es el mercado de cine de Berlinale, o porque vas a ir. Para empezar, debes saber que para todo mercado tienes que planear muchas cosas por adelantado, es cansado, pero a la vez satisfactorio y divertido. Sí, es todo eso. Tengo entendido que la gente suele empezar con el mercado de Berlinale y luego va a Cannes. Yo tuve la suerte de empezar al revés. Digo la suerte porque no se puede decir que uno es mejor que otro, pero definitivamente Cannes ayuda a soltarte un poco más. Si mi primer mercado hubiera sido Berlinale, creo que hubiera ido muy perdida.

En Berlín las distancias son más grandes, el clima no ayuda porque hay que estar continuamente abrigándose y desabrigándose. Pero lo bueno que tiene este mercado es que la gente es más seria, va a por trabajo, a entablar conversaciones, pero con fundamento. La gente entiende más la industria, parecen llevar más tiempo en ella y no se andan con rodeos. Aquí la gente te dice que co-produzcas proyectos en las que ya se ha levantado parte de la financiación. La gente quiere saber porque y para que estas allí, así que es importante ir con proyectos sólidos y no solo ideas.

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