“Aunque ahora se las empieza a valorar, se dice que no hay mujeres en el cine español; este encuentro, que reúne a quince de nuestras directoras de fotografía, es una muestra de lo contrario”. Con estas palabras abría el pasado 30 de mayo Cristina Andreu -vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA)- Pensar con la luz: Directoras de fotografía, organizado por esta asociación. Aunque el punto de partida de este evento era la visibilidad de las mujeres cineastas, su objetivo no era centrar el debate en esta cuestión, sino en hablar de su trabajo. Sin embargo, su realidad laboral obliga a que abordar el contenido de su actividad profesional implique también hablar de discriminación.

Juana Jiménez, una de las fotógrafas más solicitadas en el campo de la publicidad, explicó que hablar del presupuesto con el que cuentan las directoras de fotografía lleva indefectiblemente a hablar de su condición de mujer: “En cuanto encaras un proyecto con algo más de presupuesto, si eres mujer, llegan las limitaciones. Hay un punto en el que el dinero y la mujer no conviven bien; estamos permanentemente cuestionadas y es muy complicado trabajar sin confianza”. Esta afirmación fue refrendada por su compañera Rita Noriega, operadora de cámara de series como ‘Vis a vis’ y ‘El Ministerio del Tiempo’ y cinematógrafa de documentales como ‘The Propaganda Game’ [Álvaro Longoria, 2015]: “Casi todas nosotras hemos tenido una carrera más lenta por el hecho de ser mujeres; podemos acceder a proyectos con grandes presupuestos, acceder a la ficción desde el documental, pero nos cuesta mucho”. Y, una vez que se accede, tal y como explicó la fotógrafa Violetta D´Agata (‘The Chosen Path’ [Eric Iglesias, 2017], ‘Boy Meets Girl’ [Eric Schaeffer, 2014]), también cuesta ganarse la confianza del resto del equipo técnico: “No te respetan, no sé si por ser mujer o porque no eres una persona reconocida, pero puede que sea peor si eres una mujer. El primer día de rodaje suele ser muy duro, pero, si haces bien tu trabajo, al final de la jornada te acaban respetando como a cualquier otro”.

La primera ovación espontánea de una abarrotada sala Borau (Matadero) se la llevó la directora de fotografía de ‘Selfie’ [Víctor García León, 2017], Eva Díaz. Visiblemente conmovida por poder, al fin, compartir un encuentro de estas características con varias de sus compañeras de profesión, Díaz contó que si les había costado llegar hasta donde estaban había sido por la ausencia de referentes. “Que haya quince de nosotras hoy es muy importante para que las mujeres sepan que es posible llegar a realizar este tipo de trabajos. Creo que soy la mayor de aquí-continuó- y la gente de mi generación, excepto contadas excepciones como Nuria Rondón o Teresa Burgos, no tuvimos referentes. De hecho, cuando empecé, pensaba que no podría llegar a ser fotógrafa”. Una realidad que confirmó una de las asistentes al encuentro quien, en el turno de preguntas, explicó que, aunque era operadora de cámara y no aspiraba a ser directora de fotografía, para ella había sido fundamental contar con Eva Díaz como referencia dentro de la profesión.

Entre estas reivindicaciones, también hubo tiempo para desgranar algunos de los aspectos que constituyen el día a día de los cinematógrafos; por ejemplo, la relevancia que tiene el proceso de pre-producción para poder desarrollar su trabajo en condiciones óptimas. Comprender el universo interior del director para ser capaces de crear una atmósfera acorde con su visión, una buena comunicación con los departamentos de arte y vestuario y un diálogo fluido con la producción fueron los objetivos destacados de esta etapa previa al rodaje. De hecho, la experimentada directora de fotografía Cristina Rodríguez insistió en el hecho de que lo más importante de esta profesión son las relaciones humanas: “La parte técnica y lo que podamos coger de otras artes es muy relevante; pero el verdadero arte es la comunicación”, sentenció.

También fue Rodríguez quien afirmó que, durante sus 22 años de trayectoria, se había dado cuenta de que uno de los principales obstáculos que tenían las mujeres para trabajar como directoras de fotografía era que “a los hombres no les gusta que les mande una mujer, no están acostumbrados a recibir directrices de mujeres, y esto te dificulta mucho la tarea”. La cinematógrafa Almudena Sánchez le sumó a esto el hecho de que históricamente, tanto el dinero como lo técnico han estado socialmente vinculados a los hombres, por lo que genera un cierto rechazo que una mujer ocupe puestos relacionados con ello. Justo antes de dar por concluido el encuentro, se anunció lo que Eva Díaz ya le había adelantado a Tituloriginal en la entrevista que este medio le realizó: la creación de una asociación de directoras de fotografía. No ya solo para poder compartir la pasión por su trabajo o las trabas con las que todas se encuentran, sino también porque es importante cooperar entre ellas en un mundo tan competitivo como el audiovisual y porque el único camino para conseguir obtener la visibilidad que se merecen es caminando juntas.

Por María Cappa