Trabaja en la industria del cine desde hace más de veinte años, durante los que ha ido pasando por todos los puestos (auxiliar de cámara, foquista, operadora de cámara) hasta que, en 2010, asume la fotografía de ‘Desconectados’, de Manuel Gómez Pereira. Desde entonces ha participado en diversos documentales y obras de ficción como ‘Dioses y perros’ [David Marqués, 2014], ‘Los comensales’ [Sergio Villanueva, 2016] o ‘Selfie’ [Víctor García León, 2017], donde su trabajo fue calificado como “fabuloso” por Jonathan Holland en el medio estadounidense The Hollywood Reporter. Y también será una de las quince directoras de fotografía españolas que, el próximo 30 de mayo en la sala Borau de la Cineteca de Matadero (Madrid), participará en el encuentro CIMA EN CORTO, organizado por la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA). Además, junto a sus compañeras de profesión, ha empezado a moverse para crear una asociación específica de directoras de fotografía desde la que seguir dando a conocer su trabajo. Ella es Eva Díaz.

 

Vittorio Storaro decía que a él no le gustaba hablar de dirección de fotografía sino de cinematografía porque define mejor el contenido de este trabajo: lo que se expresa con la luz en movimiento.

Comparto la definición. Creo que la diferencia entre un cinematógrafo o un director de fotografía y un videógrafo, alguien que registra una imagen, es que tú estás creando o intentando crear con la luz la atmosfera que el director quiere para su película. Eres un elemento más, pero uno que ayuda a conseguir una atmósfera. Este trabajo va un poquito más allá de registrar, se trata de crear, pero no lo haces solo; tienes que estar muy unido al equipo de arte, de vestuario y de maquillaje.

¿De qué otras artes bebe la fotografía?

Yo creo que bebe de casi todas. De la pintura, sobre todo. Todos mis profesores me decían siempre que fuera a ver museos.  Pero también de la arquitectura, en cierto modo del urbanismo, de la iluminación espectacular… Vas a ver una obra de teatro o una ópera y hay algo te que inspira; no tienen nada que ver, pero de repente ves algo que puede usar para tu trabajo.

Otro director –que trabajó fundamentalmente en los años 70 y 80-, el argentino Juan Carlos Desonza, decía que una persona no se recibe de director de fotografía hasta que no rueda bien una noche.

Es muy curioso –dice entre risas-. El digital ha cambiado mucho la fotografía respecto al cine. El digital y los bajos presupuestos. Antes para hacer una noche había que montar unos tinglados brutales y ahora solo en las películas con alto presupuesto pasa esto. Normalmente, te organizas localizando, usando luces que ya están ahí y adaptando tu luz a esas otras luces que te encuentras. Hoy en día es diferente, pero estoy de acuerdo en que hasta que no puedes manejar una situación complicada de luz no eres realmente director de fotografía.

¿La noche es lo más complicado de rodar?

No te creas… Es complicado que la noche sea creíble, pero yo creo que hay situaciones complicadas en muchos otros momentos. Por ejemplo, el racord de luz es algo que me parece supercomplicado porque, a lo mejor, ruedas el día uno la secuencia 25 y el día 25 la secuencia uno o ruedas en cuatro semanas una película que transcurre en un solo día… Que eso sea creíble me parece más complicado.

 

¿Hay una escuela de fotografía europea y una estadounidense?

Yo creo que lo que era la gran diferencia, que ahora ya no lo es tanto, es que en Estados Unidos te encontrabas con películas que no eran de autor. El director era alguien con oficio y que tenía muchos medios. En cambio, en el cine europeo los directores, normalmente, eran sus propios guionistas y contaban con muchos menos medios. Digamos que el cine independiente americano era el que se parecía al europeo. Pero más allá de eso… No hay escuelas diferentes, no. Creo que es simplemente una cuestión de medios. Cuando una película es muy grande en España tiene dos o tres millones de euros de presupuesto. En EE.UU., con ese dinero, haces el tráiler y el cartel.

¿Cómo encaja la identidad o el estilo de un director de fotografía en un proyecto donde todo tiene que estar subordinado a la visión del director?

Creo que cuando un director te llama es porque ha visto tuyo que le gusta. A mí la fotografía me parece maravillosa cuando está integrada, cuando se pone al servicio de la historia que quiere contar el director; si es lo único que puedo destacar de una película, no me interesa nada. Eres uno más del equipo. Uno más dentro de esos jefes que consiguen entre todos llevar a cabo lo que el director quiere con el presupuesto que hay. Pero siempre queda algo de ti. La forma de componer, el lugar donde colocas la cámara… Algo que, de hecho, es el motivo por el que el director te llama.

Has formado parte de proyectos que eran ficción pura, proyectos de ficción que tenían que parecer documentales y documentales reales. ¿Cuál es la diferencia, en cuanto a la fotografía, entre los tres?

A ver… En el documental sueles trabajar con lo que te encuentras. No sueles tener la oportunidad de ir a localizar. Si hay que entrevistar a alguien, te adaptas a la hora que el entrevistado puede, en el sitio que la producción ha encontrado… Te arreglas o intentas sacarle partido a lo que te encuentras. En la ficción que tiene que parecer un documental, como ‘Selfie’, buscábamos que hubiera luz natural y usarla. La diferencia es que íbamos antes a los sitios, decidíamos a qué hora rodar, hacia dónde orientábamos la cámara… Hay una decisión estética respecto a la luz, al encuadre y al espacio. No lo puedes cambiar, pero tomas decisiones sobre ello. Y cuando es ficción pura, puedes aprovechar la luz natural en algunos espacios, pero, normalmente, creas tu propia luz.

¿Qué ejemplos de escenas, películas o directores de fotografía destacarías?

Es que me gustan cosas muy diferentes… Me viene a la cabeza ‘Un profeta’ [Jaques Audiard, 2010], pero porque me encanta el tratamiento de cámara, me encanta ese director… También me gusta mucho Wong Kar-wai. Sé que es muy de los 90, pero me chifla, me encanta su estética. Me gusta muchísimo Gordon Willis; con ‘Manhattan’ [Woody Allen, 1979] me vuelvo loca. También me gustan las comedia de los años 50 o 60 americanas, aunque sea un tipo de luz que ya no se hace, pero también me gusta David Lynch… No sé, soy una mezcla de todos mis tiempos. De todas formas, no soy muy mitómana, no tengo maestros. O sí, pero considero maestros a los que me han influenciado trabajando con ellos, como Vittorio Storari o José Luis Alcaide que, para mí, es el mejor fotógrafo de este país y he tenido la suerte de hacer  con él ocho pelis… O Julio Madurga que ya no está aquí, pero que era un operador de cámara maravilloso que hizo todas las pelis de Saura y con el que tuve el gusto de trabajar casi quince años.

El próximo 30 de mayo formarás parte del encuentro CIMA EN CORTO, que no sé si es más relevante por el hecho de denunciar que los hombres han ‘secuestrado’ la profesión o por el hecho en sí de hablar sobre la dirección de fotografía, cuyo contenido sigue siendo desconocido para la mayoría de la gente.

Creo que es una mezcla de ambas. Surge de una necesidad de intentar hacer cosas sobre la dirección de fotografía, pero desde el punto de vista de la mujer. CIMA es una asociación de mujeres cineastas, a la que pertenezco, y desde aquí también se han dado cuenta de que hay puestos técnicos de cine en los que realmente las mujeres hemos estado y seguimos estando muy poco. Pero al menos ahora ya podemos juntarnos quince y hablar de fotografía en femenino y desde un punto de vista profesional. Creo que está muy bien recoger ese guante, esa queja sobre por qué no hay más mujeres. Pero está bien eso de mirar alrededor y ver que ya somos unas cuantas, que ya podemos juntarnos, porque parece que juntas se nos va a ver un poco más.

¿Hay una fotografía femenina?

(Duda un instante). No lo sé… Ceo que la fotografía no es ni masculina ni femenina. Hay mujeres y hombres sensibles y mujeres y hombres insensibles. No creo que sea tanto como eso, pero sí que es cierto que hay proyectos que una mujer puede entender mejor porque le atañen o porque –vuelve a dudar un instante-… Pero también corremos el riesgo de eso que dicen algunas directoras que solo pueden rodar historias “de mujeres”. Yo creo que podemos dirigir y fotografiar todo tipo de historias. Ahora, sí que puede ser cierto que juntas podemos tener una sensibilidad especial hacia temas que nosotras vivimos o sentimos, pero casi es más en la parte humana que en la parte técnica. Después ya es cuestión de oficio, trabajo y de ver y hacer muchas cosas.

Por: Maria Cappa