Comenzó a trabajar en televisión en 2014, en la serie ‘Anclados’ y, desde entonces, no ha parado. Ha compaginado series como ‘La catedral del mar’, ‘Sabuesos’, ‘Más de 100 mentiras’ (en Flooxer, la plataforma de Atresmedia) con papeles en el western ‘Stop over in hell’ [Víctor Matellano, 2016] o ‘Miamor, perdido’ [Emilio Martínez Lázaro, 2018]. A finales de 2017 protagonizó ‘Casa Lupe desde 1978’, la primera producción teatral española en estrenarse en las redes sociales. Desde hace dos semanas, la nueva ficción de TVE, ‘Hospital Valle Norte’, nos está permitiendo descubrir otra nueva faceta interpretativa de Veki Velilla.

¿Qué tiene de diferente ‘Hospital Valle Norte’ respecto a otras series de médicos?

Cada capítulo empieza con una especie de mini-película; te cuenta una historia previa de unos personajes a los que les ocurre algo, llegan al hospital y durante su estancia ahí tienen sus tramas unos con otros, con los médicos… Ya no es solamente la vida de los médicos mientras están trabajando, sino las historias de los personajes episódicos y luego los entresijos entre los médicos, de quienes también vemos mucho de su vida personal.

¿Qué te permite mostrar Alba, tu personaje en esta serie, como actriz que no hubieras mostrado hasta ahora?

Por mi físico, casi siempre he hecho personajes con una energía bastante vulnerable, naif… Y, de repente, me han dado una chica que tiene 19 años, que está con uno de 40 y lo que le dice en el primer capítulo es: “Sabes que te doy mil vueltas”. Entonces, me permite sacar una fuerza que la gran mayoría de los personajes que he hecho no me lo permitían. Y se gradece mucho.

¿Cómo lo trabajas?

Con música. Siempre, cuando empiezo a descubrir un personaje, evidentemente, leo el texto, veo por dónde va, hablo con el director… Y, a raíz de ahí, me pongo música aleatoria. Entonces, a lo mejor voy por la calle y de repente se me enciende el pilotito y digo: “Esta canción es de este personaje” y lo meto en la lista de Spotify. Y sigo escuchando y, al final, me creo una lista que al entrar al set o por la mañana mientras me ducho la voy escuchando y voy entrando en el modo de ser de esa persona intentando que no se parezca mucho a mí.

¿Qué has aprendido rodando esta serie?

A nivel de producción, casi todos los proyectos tienen la misma base y luego cada uno tiene sus particularidades, pero en todos me doy cuenta de que es como un mecanismo perfecto, que yo no valdría para trabajar en producción y que, si eso se tambalea, todo lo demás se va tambaleando. En ‘Hospital Valle Norte’ estaba muy marcado todo, lo tenían todo muy claro y pocas veces se nos quedaron secuencias sin hacer. A nivel de compañeros, he tenido la gran suerte de trabajar con actores que desde mucho antes admiraba y ver su profesionalidad, la minuciosidad con la que se preparaban… No trabajan una secuencia porque sí, sino que en todas tenían un motivo, una intención… Era algo mucho más masticado que, como actriz mucho más joven y con menos callo vas apuntando en tu librito de cosas que vas aprendiendo mogollón de ítems.

Otro gran aprendizaje, supongo que lo tuviste cuando rodaste ‘Stop over in hell’, donde tuviste que interpretar en inglés.

Esto lo rodamos hace mogollón, en 2016. Fue mi primera peli…

¿Hace mogollón? ¡Si fue hace dos años!

-Comienza a reírse- Es verdad, lo piensas y dices: “Pero si no fue hace tanto”, pero en mi cabeza fue hace un montón de tiempo… Me hablaron el casting el 3 de septiembre, el día de mi cumpleaños. Me lo contó un amigo, que se había enterado, y me dijo que era al día siguiente y en inglés. Realmente fue un reto muy grande, pero… Parece una tontería porque solo han pasado dos años, pero me lancé mucho más a la piscina a trabajar en otro idioma de lo que a lo mejor me podría haber lanzado ahora. Fue tan rápido, además, que no tuve tiempo para reaccionar o para pensármelo. Y una vez en el rodaje, es verdad que muchos de mis compañeros eran ingleses y me ayudaron muchísimo. El hecho de trabajar en una época como la del Lejano Oeste, en mil ochocientos y pico, las ropas, que ya te ponían en un lugar muy concreto, que si tenías que aprender a respirar con el corsé… Fue una pasada. Mi personaje tenía como quince años, pero claro, en esa época, una chica de esa edad no mira como miras tú, no habla como hablas tú, sobre todo rodeada de hombres, utiliza las armas… Fue una creación del personaje muy chula, un viaje bestial.

¿Ese ha sido tu mayor reto hasta el momento?

En ese momento sí lo fue; lo tomé con mucha ilusión, aunque el tema del idioma me bloqueaba muchísimo porque al final tienes muchos compañeros que son nativos y tú ves que no sabes cómo lidiar con ello. Pero mira, el septiembre pasado hicimos una serie para Flooxer, de Atresmedia, que se llama ‘Más de 100 mentiras’. Bueno, pues mi personaje ahí ha sido el más opuesto a mí, a nivel de personalidad, que me han dado nunca. Estaba rodando ‘Valle Norte’, me llegó esto y empezamos a las dos semanas. Ángela, mi personaje, es una chica de barrio con un interior muy distinto a la máscara que tenía. Y ese, para mí, ha sido el mayor reto como actriz por tener que crear una persona totalmente distinta a mí en cuanto a cómo piensa, cómo anda, cómo se mueve… El pack entero del personaje fue… Bueno, de hecho, mi primera reacción fue pensar que estaban confiando en mí para hacerlo, pero que no iba a poder.

¿Cómo superas esos miedos?

Sobre todo me apoyé en mis amigos y en mi familia siendo honesta con el hecho de que tenía un problema. Les dije: “Creo que no puedo hacer este personaje, pero ya he hecho el casting, me han cogido y he dicho que sí”. Y al final, creo que esa inseguridad se supera apoyándote en tu equipo. Una vez que estás en el set, tienes que confiar en que el director va a estar apoyándote, en que tus compañeros van a estar ahí y tienes que pensar que, si te han cogido, es porque han visto que eres ese personaje. Creo que a veces los actores nos montamos unas paranoias en la cabeza y pensamos que lo estamos haciendo fatal… Cuando tienes que centrarte en que si te han cogido es por algo y si el director te va dirigiendo no lo estás haciendo mal. Creo que muchas veces somos nosotros mismos y, al final, si tú no confías en ti, no van a confiar en ti.

Desde que empezaste hasta ahora, ¿en qué sientes que has mejorado o que has evolucionado?

Pues mira, por ejemplo, a la hora de hacer castings. Al final, más del 60% de la vida del actor consiste en hacer pruebas. Y, al principio, era un drama, como el que dice que tiene que ir al dentista. Piensas: “Voy a que me digan si soy buena o no”, cuando esa no es la realidad. A veces pensamos que si no nos cogen es porque somos malos y no es así. Y sí que es verdad que al final vas haciendo un callo y ahora voy mucho más tranquila. Ha dejado de ser un drama y ahora voy a jugar al casting y al final hasta lo disfruto. Y, también, a nivel técnico… Hay muchas veces que nos metemos en la bola del personaje, de cómo siente, cómo piensa, pero cuando ya lo has creado, lo has trabajado con tus compañeros, viene alguien y te dice: “Vale, ahora esta frase me la dices yendo de aquí a aquí. Luego, aquí, te voy a poner una marca que no puedes mirar, pero tienes que ir de allí a esta marca favoreciendo a cámara…”. Un montón de cosas técnicas que, al principio, me aturullaban, me explotaba la cabeza y pensaba que no iba a poder. Pero luego, a base de rodar y rodar y rodar, te das cuenta de que el cuerpo lo va asumiendo de manera natural.

De aquí a veinte años, ¿qué tipo de personaje te gustaría haber interpretado o con quién te gustaría haber trabajado?

Me encantaría hacer personajes oscuros, de esos que a lo mejor desde fuera puedes pensar que no tienen ningún tipo de bondad o de empatía. Claro, para crear un personaje, tienes que tener en cuenta que toda persona hace lo que hace por una razón. Y poder entender a un personaje como Hitler… Siempre pongo el mismo ejemplo, pero bueno… Todos pensamos que ese señor era un cabrón, pero si te tienes que meter a trabajarlo, tienes que entender y empatizar con determinadas cosas, lo que desde fuera parece imposible. Sería un reto muy grande. Y en cuanto a trabajar con personas… Pues, por ejemplo, José Coronado. Es un actor que todo lo que veo de él me encanta. Tiene tantas reacciones, tantos matices… O, por ejemplo, el otro día estuve viendo una película protagonizada por Robert Downey Jr., ‘Two girls and a guy’ [‘El infiel’, en español, escrita y dirigida por James Toback y estrenada en 1997]. Estoy haciendo un curso y estamos trabajando con escenas de esa peli y de repente ver a un tío que hoy en día es enorme y que ya en esa época sacaba una cantidad de cosas de sus personajes… Para mí sería un sueño, ya está, ya podría morirme tranquila.

¿Tienes algún proyecto a la vista?

A finales de año terminamos el rodaje de ‘Hospital Valle Norte’ y estamos intentando, en petit comité, levantar una obra de teatro que, si sale, será para largo… Así que, como ahora tengo tiempo, después de dos años sin tener un minuto libre, me he metido a hacer tres cursos. Los actores tenemos épocas en las que no paramos un minuto y, de repente, tenemos todo el tiempo del mundo, así que creo que para no perder el hilo, la proyección de tu energía y también para seguir creciendo, es bueno formarte en… No sé, en canto, esgrima, danza, en lo que sea, porque nunca sabes lo que te pueden pedir. A lo mejor, para el siguiente personaje me piden bailar claqué, yo que sé. Luego he hecho un par de pruebas pero, como nos pasa a todos, hay que esperar uno o dos meses hasta que te digan algo. Ojalá os pueda decir pronto que me vais a ver en un nuevo proyecto, pero de momento, sigo formándome.

Por María Cappa