Se graduó con honores en Teatro en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, donde fue miembro interino de la compañía Milwaukee Repertory Theatre. También formó parte de la compañía teatral HET, dirigida por Patrick Sims. En este medio, ha interpretado a Picasso en la comedia escrita por Steve Martin ‘Picasso at the lapin agile’ y ha participado en obras como la tragicomedia ‘La torre de la Défense’, a las órdenes Marcial di Fonzo Bo, o ‘Las cosas que queremos’, dirigida por David Pintó. En televisión, hemos podido verlo en ‘Infidels’ (TV3), ‘El príncipe’ (Telecinco) o en la recientemente estrenada ‘Todo por el juego’, dirigida por Daniel Calparsoro para Movistar +. Además, en la gran pantalla ha trabajado en películas como ‘Mientras duermes’ [Jauma Balagueró, 2011], ‘Sacramento’ [Carlos Cañeque, 2015], ‘Project 12. The Bunker’ [Jaime Falero, 2016] o ‘Proyecto Lázaro’ [Mateo Gil, 2016]. Actualmente, Tony Corvillo reparte su tiempo entre la Escuela de Interpretación Actúa! y su labor como guionista, productor y presentador del programa de 8tv L´Amo del Poble.

¿Cómo preparas tus personajes? Sigues siempre la misma metodología, va en función del proyecto…

Depende del tiempo que tengamos, del proyecto… De muchas cosas. Sí que me gusta estructurar el personaje, seguir una metodología -que es la que aprendí yo y la que enseño en mis clases- en cuanto a la creación del personaje, pero luego depende de si es un secundario o uno principal, si es una película, una serie o una telenovela… Hay series o pelis en las que tiene más importancia el personaje y, por ejemplo, cuando he trabajado en telenovelas, los iba construyendo a medida que iba trabajando.

¿Cuál es la diferencia a la hora de preparar un papel secundario respecto a uno protagonista?

Más que nada, el tiempo. También es verdad que un prota también tiene mucho más peso dentro de una película… Para mí, es mucho más fácil preparar un protagonista que un secundario porque tienes mucha más información sobre él; a veces los secundarios entran y salen y, a nivel creativo es mucho más guay porque tienes que hacerte tú tu película y a mí me gusta mucho eso porque soy muy de imaginar, mientras que un protagonista está mucho más marcado por guion.

Muchos actores dicen que la diferencia a la hora de construir un personaje en teatro y uno en cine es que, en el primer caso, lo creas junto con tus compañeros mientras que en el cine trabajas mucho más por tu cuenta.

Sí, bueno… Ambos procesos son muy de equipo, pero sí es cierto que mamas mucho más a los compañeros en teatro porque normalmente tienes ensayo con todos y en las películas esto pasa menos porque se ensaya muy poco. En pelis vas más a tiro hecho. Sí que tienes muchas reuniones con los directores y tal, pero, a nivel de ensayo, está mucho más cuidado el teatro. También por los riesgos que tiene. Si tienes que salir cada noche y cada noche es una sorpresa… Que los hay que, de repente, se iluminan un día y piensan: “Hoy lo voy a hacer diferente” y tú dices: “Tío, hemos tenido un mes y medio para ensayar, ¿qué te vas a iluminar hoy?”. Y en el cine sí que es más… Que cada día vas a ver qué te encuentras, que es divertido también.

Gran parte de tu formación actoral fue en Estados Unidos. ¿Hay alguna diferencia con España a la hora de encarar un proyecto, de trabajar un personaje…?

 Cuando estudié allí, más que nada hice mucho teatro; hice algún corto, pero… Aunque allí teníamos compañía de teatro, era un conservatorio, y hacíamos obras a las que venían uno o dos actores profesionales de Chicago o de Nueva York para completar el reparto. A nivel profesional aquí no tenemos nada que envidiar, lo que pasa es que allí está todo más jerarquizado. Cada uno tiene una misión y esa es su misión y la de nadie más. Aquí, sobre todo en pequeños proyectos, uno puede hacer dos tareas y no pasa nada, mientras que si haces eso allí, viene el sindicato y te corta las manos. Hablamos de dos ligas diferentes, el dinero no supone tanto problema. Pero también se vuelve un poco en contra. En las pocas películas grandes en las que he estado, lo percibí como algo muy poco personal. Lo bonito de un rodaje es lo que se crea después de un mes y medio de haber estado trabajando con el mismo grupo de gente; esto te hace sentir a gusto porque se crea una especie de familia. Allí, yo creo que acababa la peli y la gente ni se conoce entre ella e igual han estado seis meses currando.

Has trabajado en varias series, pero me gustaría comparar ‘El príncipe’, que comenzó a emitirse en Telecinco en 2014, con ‘Todo por el juego’, de Movistar+, estrenada a finales del año pasado. ¿Has notado la influencia de las nuevas plataformas en cuanto a la forma de rodar?

Estuve más tiempo en ‘El príncipe’ que en ‘Todo por el juego’, pero… Lo que yo percibía es que ‘El príncipe’ se mimó mucho; se iba mucho más despacio que en ‘Todo por el juego’. Seguro que la gente de producción o de dirección dirán lo contrario, pero a mí me pareció que había más tiempo en ‘El príncipe’, supongo que por una cuestión de plazos de entrega. Por eso, entre otras cosas, creo que eligieron a Calparsoro para dirigir ‘Todo por el juego’, porque tiene clarísimo lo que quiere, va a tiro hecho y es perfectamente capaz de rodar rápido.

Precisamente te iba a preguntar cómo es Daniel Calparsoro como director.

Creo que tiene las cosas muy claras. Eso lo noté en este proyecto desde las primeras reuniones, en cuanto al personaje y todo… Yo traje mis propuestas, pero él tenía muy claro lo que quería, lo tenía todo bastante controlado. Volviendo al tema de la velocidad, él ya sabía lo que quería de cada personaje y lo que quería de cada escena y había menos margen para dialogar sobre tus propuestas. Es muy concreto y también muy majo y muy cercano. Y esto ayuda mucho, porque tener ahí a una persona que no duda es un plus para nosotros; tener a un tío que te da seguridad porque sabes exactamente qué quiere de ti, ayuda. Ayuda bastante.

¿Hay algo que recuerdes especialmente que hayas aprendido de un compañero tuyo, de un director, de un técnico… a lo largo de tu carrera?

Esto no sé si es bueno o malo, pero recuerdo una cosa que aprendí que no quería hacer. Rodando ‘Reflections’ en Barcelona con Timothy Hutton… Tenía un papel muy pequeño, apenas tres líneas, y era muy joven. Estaba emocionado por poder trabajar con Hutton y allí vi cómo se luce uno en un plano corto. Él sabía tanto y controlaba tanto el medio… Tiramos el general, tiramos los medios de cada uno y veías que él casi ni se desgastaba, lo hacía… No sé, diferente. Y llegó su plano corto, me acuerdo que llevaba unas gafas de sol, y se aseguró de que el montador incluyera este plano. Y eso me pareció, por un lado, una lección de interpretación, pero por el otro, un poco egoísta por su parte. Parece como si quisieras montar tú la peli. Yo soy muy partidario de respetar la parcela de cada miembro del equipo. En mis clases intento enseñar a los alumnos a ser disciplinados, a hacer las cosas fáciles para el resto. Si tienes tres planos -uno general, uno medio y uno corto- y sabes lo que tienes que hacer, hazlo. La script estará contenta, el montador estará contento, la foquista estará contenta… Todo el mundo. Y yo respeto y admiro muchísimo a Timothy Hutton, pero eso…

Bueno, pero por otro lado, también fue una lección de interpretación…

Sí, sí, totalmente. Y estamos hablando de un tío que ya llevaba una carrera, que no aprendió ese día a hacerlo así, es lo que le ha enseñado la vida. Otro contraste que hubo, fue cuando rodé ‘Project 12. The Bunker’, con Erik Roberts y James Cosmos y veías la profesionalidad de uno y la pachorra del otro. Roberts fue a Canarias a pasar las vacaciones y James Cosmos, que es un actor brutal para mi gusto, era uno más, estaba allí con todos, no se quejaba nunca… Y piensas: “Chapó”. Roberts era como una diva. Y, al ver las dos actitudes, te dices: “Yo quiero ser como James Cosmos, no como el otro”.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Pues ahora estoy con un programa de tele, de 8tv, que se llama L´Amo del Poble. Es como una road trip, entre comillas, y vamos por diferentes pueblos de Catalunya promocionándolos. Eso es lo que está en la palestra de momento; estamos ahí de producción, de guion, de presentador… De todo. En principio no hay nada de ficción, aunque espero que llegue pronto.

Por María Cappa