Aunque estudió periodismo y llegó a trabajar en la radio haciendo informativos, Miguel Iríbar se encontró con su vocación en Paramount Comedy (hoy, Comedy Central). Fue, primero, redactor y, después, guionista de programas como ‘Smonka’,  ‘Noche sin tregua’ o ‘Nada que perder’. Cuando empezó a sospechar que la comedia se le daba bien, probó a subirse a los escenarios y, a juzgar por el éxito que tiene todos los sábados en La Chocita del Loro de Gran Vía (Madrid) con su monólogo ‘Treintañero terminal’, no se equivocó. Además de coordinar guiones en el canal que lo vio nacer como cómico, es uno de los guionistas de Comedy Central News (CCN). Hace tiempo que se plantea en escribir una novela decadente de Madrid, aunque la idea no termina de cuajar, no sabe si porque le falta tiempo a él o algo más de decadencia a la ciudad.

¿Cuál es el elemento diferenciador de CCN?

Es una fórmula que se parece mucho al formato de John Oliver en Estados Unidos y que Comedy Central ya había hecho en Italia, pero que en España, tal cual, no estaba. Lo que diferencia a CCN del resto de programas de la parrilla es la manera de tratar la información, que es un elemento muy importante, y saber sacarle grafismos, gags bien escritos, colaboraciones… Hacer información con humor no es nada nuevo, pero sí el hecho de tener bastante libertad en el contenido o en la manera de hacer chistes.

¿En qué consiste tu trabajo?

Durante las dos primeras temporadas solo era colaborador, una figura como de reportero, así que no me dedicaba a la parte de guion. En esta última temporada, sí. Básicamente, el coordinador de guion y el director reparten programas y hay un apoyo en documentación para ir recopilando información sobre el tema que se va a tratar. Después, presentas una escaleta periodística con lo que sería el programa para ir viendo las claves y el orden en el que quieres hacerlo y, cuando te lo aprueba el canal, se hace otra escaleta, pero ahondando más en cuál será el contenido concreto en cada bloque. Y, una vez aprobada esa segunda escaleta, vas directamente al guion completo.

¿Cuál es la diferencia entre trabajar así y hacerlo para un monólogo propio?

Es totalmente distinto porque no estás sujeto a nada. En un monólogo sueles sacar más de lo personal, de lo que a ti te entra, de lo que te molesta… Vas rascando dentro de ti. Puedes escribir de lo que sea, aunque a mí me gusta más hacerlo sobre algo que me afecta personalmente más que coger cualquier tema, por ejemplo, los spa, y pensar en qué pasa con ellos. No, yo rasco siempre de algo que me agarra a mí, pero cuando escribes para un programa como CCN, hablas de lo que te dicen que hables.

¿Es simplista decir que un monólogo es una concatenación de chistes?

[Duda] No… A ver, sí es simplista, pero no es incorrecto. En el fondo, el monólogo tiene que hacer reír. Después, puedes ser más obvio haciendo el chiste, puedes buscar un remate más clásico, más tontorrón, o no buscar tanto la risa, pero sí que tiene un elemento de gag. Es un formato hecho no ya para que el público se ría, sino para que se descojone y aplauda cuando termina el bloque. Y eso sí que necesita una energía bastante fuerte y una gran cantidad de risas por minuto –se mide así-, lo que no deja de ser buscar chistes que hagan gracia.

¿Cada cuánto esperas que se ría la gente?

Cinco minutos sin que se ría alguien es mucho; incluso uno o dos minutos sería mucho. Si una premisa es larga, tu manera de contarla o de tirar el bloque debería captar la atención de forma graciosa; aunque estés creando una especie de anticlímax o una situación incómoda, el público tiene que estar esperando la sorpresa final.

¿Qué tipo de contenido, desde lo conceptual, te parece que es mala comedia?

Creo que se puede hacer comedia de casi cualquier cosa. Que sea buena o mala no depende tanto del tema, sino del enfoque que le dé el cómico. Claro que hay malos cómicos y malos textos, pero el enfoque es lo que le da la personalidad y la gracia a cada uno. Después, si la comedia que haces está basada en chistes que has escuchado a tus colegas en un bar y no hay ningún tipo de sorpresa, sí me parece una manera fácil de acomodarte. Si después del topicazo que puedes escuchar en cualquier fiesta de pueblo no vas a nada más, sí la considero… No sé si poco trabajada o mala, llámalo como quieras, pero está claro que el público que está acostumbrado a ver comedia te pide un poquito más tuyo, no lo que su coleguita el gracioso le va a soltar en un bar.

¿Qué elementos tiene que tener una comedia para que la consideres buena?

La comedia que a mí me gusta es la que sale bastante de dentro, la que tiene que ver con el universo del cómico, que te parezca que has conocido a esa persona. Y luego que esté trabajada en el sentido de que sea original y te haya llevado a relacionar aspectos que no habías pensado, que la comparación que te haya dado con algo sea distinta a la habitual… Diría que originalidad en el chiste y calidad, que te haga reír. Si no me hace reír mucho, me puede parecer una persona interesante, pero no el mejor cómico.

O sea, que no separas al cómico de la comedia.

Es que en stand-up no se pueden separar. Si se lo ha escrito otro, no lo considero stand-up. Puede ser buena comedia, pero… Creo que es fundamental que esté escrito por esa persona, que represente lo suyo; si no, es más una especie de monólogo teatral. Si el cómico es un actor, para mí, ya no es stand-up. Será un actor cómico cojonudo y el texto te puede gustar más o menos, pero, en este tipo de comedia, sí necesito que represente a quien lo está contando.

¿Qué tiene de buena comedia ‘Treintañero terminal’ y qué tienes tú de buen cómico?

Bueno, eso lo tendrá que decir la gente… Yo creo que al final en un show que tiene aspiraciones de funcionar, que tiene un punto comercial, donde algunas cosas las reduces más de lo que las podrías desarrollar en un texto escrito… No sé si será de buen cómico, pero el rollo personal, negativo y cínico como punto de partida a mí me gusta. Me parece que soy mejor cómico si hago eso que si hago otra cosa.

¿Qué te falta por mejorar?

Como cómico, toca esforzarte por sacar material nuevo siempre, porque uno al final se relaja y acaba escribiendo menos de lo que debería, y ser siempre crítico contigo mismo en cuanto a tu actuación. También me gustaría hacer más colaboraciones en radio o en televisión que tengan que ver un poco con mi personaje y con mi rollo. Creo que la visibilidad es importante, la necesitas para crecer. Lo ideal sería conseguir visibilidad de una manera coherente con lo que te guste, que no te tengas que ir a un formato que no tenga que ver contigo, y que eso genere más beneficio en cuanto a número de gente y en cuanto a mi carrera como cómico.

Por María Cappa