Luis Marías nos recibe en el aeropuerto de Barajas aprovechando un viaje relámpago que hace a la capital por cuestiones laborales. La extensa trayectoria de este guionista bilbaíno incluye series de televisión como ‘Farmacia de guardia’ o ‘Al filo de la ley’ y películas como ‘Todo por la pasta’ [Enrique Urbizu, 1991] o ‘Mensaka’ [Salvador García Ruíz, 1998], por la que ganó el Goya al mejor guion adaptado y, probablemente, el premio al discurso de agradecimiento más corto del cine español: “Pues tenía un rollo preparado, pero solo soy guionista, así que gracias”. Ha dirigido dos de sus largometrajes (‘X’ y ‘Fuego’) y, desde 2004, tiene su propia productora, Historias del Tío Luis. Cuenta que no es un guionista muy autoral “en cuanto a que solo hago proyectos muy personales; también con muchísimo gusto para otros, incluso para series de televisión. Es que me encanta escribir, entonces hacerlo siempre es un placer”. En octubre de este año, estrenará ‘Ola de Crímenes’, una comedia negra dirigida por Gracia Querejeta y protagonizada por Maribel Verdú y Paula Echevarría.

¿Cómo tiene que ser un guion para que se considere bueno?

¡Ya me gustaría saberlo! Pues hombre… Es más fácil definirlo cuando buscas una película comercial porque tiene que ser entretenida, tiene que sorprender, haber personajes interesantes… Es más problemático un guion más personal donde no estás buscando elementos narrativos, sino que es más de películas que realmente cuentan muy pocas cosas. Que no quiere decir que sea malo, es casi más un género en sí mismo. Hay guiones que pueden romper todas estas reglas clásicas de narrativa, digamos, de cine americano -que es más tradicional- y ser estupendísimos y otros que no. Cuando entras en el terreno más personal, más artístico, no hay reglas.

¿Cuándo tiene que basarse en la trama y cuándo en los personajes?

Cuando sepas qué es lo más importante de lo que quieres contar. Cuando no hay una gran historia, pero sí unos personajes que son muy interesantes, está clarísimo que  tienes que definir más las tramas personales, mientras que, por ejemplo, en un thriller es la historia lo que te pide prioridad. Pero bueno, mi idea es que hay que trabajarlo todo. No puedes tener una buena historia con unos personajes muy endebles y a unos buenos personajes les puede ayudar una historia que te sorprenda o que les haga enfrentarse a situaciones, al menos, originales.

En tu trabajo has tocado casi todos los palos, pero has centrado mucho en el thriller y la comedia. ¿Qué reglas, a grandes rasgos, tiene cada género?

Lo bonito de este negocio es que puedes hacer planteamientos muy distintos. Mi tendencia es que en un thriller pasen muchas cosas, pero también puede ocurrir lo contrario, que haya muy pocos sucesos escalonados, pero que sea apasionante. Siempre se quieren buscar reglas para simplificar y puede haber excelentísimos guiones que mantienen esas reglas de pe a pa y grandes guiones que rompen totalmente esas reglas y que son tan buenos como los otros.

Las exigencias comerciales, ¿limitan la creatividad o la innovación? ¿Es más complicado que te financien una historia si no se adapta a estas exigencias?

Pues la verdad es que sí y cada vez más. Antes había más libertad de planteamiento. Ahora lo que te da el éxito es la repetición de las fórmulas. O sea, si una película ha funcionado, las televisiones –que son un poco las que marcan la pauta de lo que vale y lo que no- te dicen que quieren lo mismo que lo que acaba de tener éxito sin darse cuenta de que eso es casi la mejor manera de decir: “Pues ya la estamos cagando”. Simplemente porque repito algo sin terminar de creérmelo, solo para ver si funciona. Entonces, sí, antes había mayor libertad de aceptar cosas raras o distintas. Creo que también tiene que ver con los directivos de las cadenas. Lo suyo no es una terea creativa, sino económica, entonces creen que si algo ha funcionado hay que tirar por ahí. Dentro de su lógica, tiene sentido. Pero bueno, en la historia del cine siempre ha habido un poco esta lucha entre los creativos, los locos, los que no tienen ni idea de cómo es el negocio, y los ejecutivos.

Además de escribir, diriges y produces, por lo que se te presupone cierta objetividad a la hora de responder a esta pregunta: De quién es una película, ¿del guionista o del director?

La película es del… [duda un instante]. Vamos a ver: quien hace una película es el director. De hecho, lo que me llevó a dirigir es ver lo que hacían con mis guiones. Cuando todo el equipo, incluido el director, te dicen que el guion está muy bien, que hay que ir por esa línea y luego ves la película y el director se ha ido por otro lado… Son cosas que no terminas de entender. Pero el director es el que hace la obra final, llegue a ser lo que querías o no. Digamos que el guionista hace la receta y el productor compra todos los elementos para tener el mejor plato, pero el que lo cocina es el director.

¿Por qué en el teatro y, cada vez más, en las series, al creador o escritor se le da el rol que le corresponde dentro del proceso creativo, pero en el cine siguen ninguneando al guionista?

En el teatro la relación con el público es muy directa. El director y los actores intervienen también mucho, pero el texto es tuyo. Volviendo al ejemplo de las recetas, hay poca cocina. Sin embargo, en el cine, intervienen tantos departamentos tan distintos –el musical, la fotografía, el montaje- que tiene que haber alguien que coordine todo el trabajo y es el director, porque es el responsable de la película. Y en televisión… En Estados Unidos mucho antes y en España está llegando ahora está la figura del showrunner, que es el guionista/productor. Sin ser el realizador, es el responsable último de la serie. Él elige los actores, la historia, el tono y a varios directores que son los que rodarán los capítulos. Por tanto, son los directores los que adaptarse al proyecto.

¿Un director le hace a un guion lo mismo que un guionista le hace a una novela?

No, creo que no tiene nada que ver. Yo he adaptado varias novelas y suelo… Bueno –comienza a sonreír con cierta culpa-, tengo que reconocer que he escrito un guion sin haber leído la novela, lo cual es el colmo de la falta de respeto. Pero en el caso de las adaptaciones, es imprescindible entender que el autor ha escrito su novela, que está hecha para ser leída, y quien compra los derechos para hacer una película va a hacer otra cosa. A veces se parecen mucho y otras no se parecen nada. Hay casos en los que la adaptación es radicalmente diferente y hay autores a los que les choca o que creen que debería ser exactamente como era la novela. Pero para eso ya está la novela; son dos cosas totalmente distintas.

Cuando estabas promocionando ‘Fuego’, dijiste que querías producir una comedia para sacarte un poco el mal trago de esta película. Y, en octubre de este año, estrenas ‘Ola de crímenes’.

Sí, es que fue una experiencia tan negativa… Era una película en la que creía con las tripas y con el corazón en lo que estaba contando y recibió tales palos, no ya cinematográficamente, que también, sino en lo que quería contar… Creo que no se entendió muy bien. Yo quería hablar de que hay que cicatrizar las heridas, que nunca se borrarán, del terrorismo y se me acusó de ser desde pro-etarra hasta españolista, de todo. Y la verdad es que me afectó. Pensaba: “¿Cómo es que nadie ha entendido lo que quiero decir?”. Entonces, en ese quemazón, decidí hacer una comedia. Y también porque me apetecía cambiar, aunque, bueno… Es una comedia bastante negra, no es convencional, limpia… Hay cosas que me retrotraen un poco a mis comienzos, sobre todo a ‘Todo por la pasta’, que era una mezcla de thriller serio y duro con un tono muy desprejuiciado. Se está terminando ahora y la dirige Gracia Querejeta en un registro que es bastante distinto a sus películas. Y creo que está muy bien que una directora pierda un poco el respeto a su imagen de hacer un determinado tipo de cine para contar otra historia totalmente distinta. Creo que el hecho de que la dirija ella va a sorprender para bien a mucha gente.

¿Gracia Querejeta es una directora que respeta el guion o, como también eras el productor, no le ha quedado más remedio?

(Se ríe). El guion estaba antes de llegar ella y lo que hizo fue, de forma muy respetuosa, aportar una serie de ideas que fueron muy positivas. La esencia del guion es la que era, pero sí que es cierto que algunos de sus temas más familiares, los que siempre han preocupado a Gracia Querejeta, los potenció. Y le vino muy bien a la película. Es lo que te decía antes, que el cine es un trabajo de colaboración.

¿Qué otros proyectos, al margen de este, tienes ya en mente?

Bueno, ahora estoy casi más de productor. Estoy metido en un proyecto de mi productora, Historias del tío Luis se llama, te puedes imaginar por qué –dice entre risas-… Es una película gallega de época, con una directora novel, Paula Cons, sobre un naufragio a principios del siglo XX en Galicia. Es una historia de mujeres, también [en referencia a ‘Ola de crímenes’], creo que muy interesante. De hecho, creé mi productora para poner en pie mis proyectos y este es el primero en el que el guion me gustó tanto que quisimos entrar. Ahora estamos cerrando la financiación y la idea sería rodar a principios de 2019.

 

Por María Cappa