Laia Alemany, ha formado parte de series como ‘Hispania’. ‘Gym Tony’ o ‘Diario de un sueño’ y, recientemente, hemos podido disfrutarla en ‘Derecho a soñar’, de TVE. En cine, ha trabajado a las órdenes de directores como Isidro Ortiz en ‘Eskalofrío’ [2008], Rafael Alcázar en ‘Caleidoscopio’ [2013] o Joaquín Llamas en ‘Perdona si te llamo amor’ [2014]. Aunque ha participado en diversas obras de teatro (‘El galo moribundo’, ‘Todo va a salir bien’, ‘El capricho’…), para ella, la más especial de todas, tanto personal como profesionalmente, es ‘Dani y Roberta’, donde compartía escenario con su marido, el actor Armando del Río. No era la primera vez que trabajaba con él, ya que, en este medio, ya la había dirigido en ‘Semen’ y ‘Un velatorio de muerte’. Y también con él ha creado una productora audiovisual, Cromagnon producciones, con la que ya han hecho su primer cortometraje, ‘Karma’ (en el que Alemany actúa y que Del Río escribió y dirigió), que apenas dos meses después de estrenar el tráiler, ya ha sido seleccionado en varios festivales, entre ellos, la Semana del Corto de la Comunidad de Madrid y el de Alicante (puntuable para los Goya).

¿Qué te ha permitido mostrar Isabel, tu personaje en ‘Derecho a Soñar’?

Hay algo de mi fuerza, de mi dureza, que estoy acostumbrada a controlar y que aquí, por primera vez, el director me pidió que no lo hiciera. Siempre tiendo a interpretar personajes más bien duros o de mala por mi físico, mi voz… Pero, dentro de eso, siempre he tenido que controlarlo para no caer en estereotipos. Es algo que llevo practicado y controlado. Víctor García León… Fue bastante chulo trabajar con él, me parece bastante genial… Fue en una escena de un juicio bastante subida de tono y Víctor me pidió que no lo controlara. Yo le dije que me daba miedo que fuera demasiado y él me respondió: “Lo está pidiendo, déjalo que salga”. Víctor, además, te dirige muy a la contra…

¿Qué quiere decir “a la contra”?

Significa que cuando lees una escena y te la imaginas de una manera, él te saca de ahí. Teníamos una escena con Ana [Risueño] en la que nos estábamos peleando por algo del juicio. Mi personaje, Isabel Fuentes, y el suyo, Carlota, habían sido amigas y, desde que aparece mi personaje, se ve que tienen un conflicto no resuelto. Y Víctor nos planteó que, en lugar de estar hablando de un juicio, en realidad lo estábamos haciendo sobre un novio. Es decir que te saca de todo lo que llevas preparado y actúas desde otro lugar buscando todo el rato lo genuino, lo imprevisible. Eso hace que todo sea mucho más fresco, más real, más divertido. Y con Valerio Boserman, otro de los directores, practiqué la creación del personaje, hacia dónde va cada escena. Había mucho trabajo de mesa. Eso me gustó mucho también, he tenido mucha suerte; en realidad es un equipazo el de ‘Derecho a Soñar’. Pero sí, si algo le he aportado a Isabel ha sido soltar esa dureza.

¿Hay algo que te costara especialmente del proceso de creación?

La verdad es que me resultó bastante fácil –dice riendo-… Igual mostrar su debilidad. Cuando haces personajes así, que están heridos y han tenido que hacerse fuertes… Esta es una mujer a la que presentan como a una persona muy beligerante. Construir a alguien así y, a la vez, mostrar su parte humana, lo que la ha llevado a construirse así, igual es lo más complicado. Espero haberlo logrado. También han escrito a favor de eso, lo cual se agradece mucho. Lo puedes mostrar a través de la interpretación, pero también tiene que ver con el texto y han sabido escribir escenas en las que se puede mostrar esa sensibilidad del personaje.

Y, en general, del proceso de creación, ¿hay algo que te guste menos o te resulte más complicado?

Qué va, me encanta todo de construir un personaje. Me gusta hasta estudiar, que es algo que a los actores no suele gustarnos –dice, de nuevo, entre risas-. Siempre está la cosa de cómo lo enfrentas, de alguna decisión que tomar, que es la parte que me puede costar más. Es decir, cómo construir algo sin haber tenido contacto con el director y cómo ir a un ensayo y llegar a un acuerdo entre tu visión y la suya o cómo expresar el trabajo que has hecho y que vaya a la par con lo que quiere el director. Afortunadamente, he tenido mucha suerte y me han comprado bastante las propuestas que he traído, pero, sí, igual lo más peliagudo es esa línea entre lo que hay escrito y cómo te lo imaginas. De todos modos, en general, me gusta todo. Me gusta ensayar, buscar cosas nuevas, poner en común lo que he construido con lo que traen mis compañeros, me gusta mucho trabajar en equipo, me gusta el análisis de texto… Me gusta todo.

En una entrevista dijiste que Valerio Boserman había dicho que tenía planos tuyos de escucha que eran oro. Para ti, la escucha es donde se ve el talento del actor. ¿Cómo trabajas y cómo plasmas la escucha?

¿Cómo plasmas la escucha? Pues escuchando, estando muy presente en el momento. Es buscar el equilibrio entre dejarte un poco atrás para escuchar al otro, dejarte afectar por lo que el otro te está diciendo y, a la vez, manifestarlo desde tu personaje. Yo escucho muy bien en la vida también, aunque no sé si tendrá algo que ver… Pero, sí, es algo que me han alabado y me gusta mucho; de hecho, disfruto mucho con las escenas de escucha. Hay un corto que se llama ‘Karma’, que vamos a estrenarlo ahora en el festival Madrid en Corto, en el que hago de terapeuta y en otra serie para Internet, ‘Muñecas’, también hacía de terapeuta… Hay algo de la terapia, de la escucha, que creo que se me da bien. Y me gustó que Valerio dijera eso porque es interpretar sin texto, sin nada, estando presente por el otro, pero sin perder a tu personaje. Es mucho más complicado de lo que la gente, a priori, puede pensar. Se supone que lo difícil es hablar, no estar en un segundo término. Para mí es al revés, lo más pequeño es lo más difícil.

La escucha debe ser una de las pocas facetas del personaje que, sí o sí, tienes que desarrollar junto con tus compañeros, durante los ensayos o las escenas.

Sí, sí, aunque normalmente no puedes ensayar mucho… La escucha es algo muy particular, es algo muy momento a momento. Toda la actuación lo es, pero tú puedes decidir cuál es tu acción y trabajar sobre eso. En la escucha tienes que dejarte modificar todo el rato por lo que te pasa. Es poco ensayable, creo yo. Tiene que ver con hacia dónde va y qué le está pasando a tu personaje, claro, pero la escucha es dejarte vivir, dejarte afectar realmente por lo que te provoca el otro dentro de tus circunstancias.

Has hablado de ‘Karma’, un corto de Cromagnon Producciones. ¿Qué saca de ti esta otra faceta?

Tanto Armando como yo somos de aportar nuestro grano a esta industria, pero no desde un lugar solo como ac… Claro, es que la parte del actor podría tener, que no lo es… A ver, yo siempre defiendo que los actores trabajamos mucho más de lo que la gente cree. Trabajamos para tener nuestro material al día, renovar fotos, hacer un videobook que esté fresco, hacerte cursos de reciclaje… Trabajamos mucho en ese sentido, pero, al final, los papeles te llegan de fuera. Con esta productora lo que queremos es crear trabajo, ser los responsables de llevar un proyecto de principio a fin y contar historias desde nuestra visión. ‘Karma’, por ejemplo, la ha dirigido Armando y actuamos Unax Ugalde, Alejandra Lorenzo, Fernando Ramallo y yo y es un proyecto en el que Armando lleva trabajando unos cuatro años. Y no solo para corto, lo ha pensado para largometraje e, incluso, para serie. Luego también hay algo, por ejemplo, que nos sucede mucho a nosotras y es que a partir de los 35 años empieza a sonar menos el teléfono. Pues estoy escribiendo textos para mujeres que ojalá pueda llevar buen a término con la productora. O sea que, en lugar de quedarme pensando por qué no nos llaman, voy aportar mi grano de arena. La queja se queda en la queja y cambiar lo establecido es complicado, así que queremos contribuir a generar un cambio haciendo, no solo diciendo. Y luego creo que lo que se me da bien es reunir a gente de ámbitos distintos, hacer equipos, que es algo que hago en la vida y en la productora.

Hablando del karma, dicen que en la vida todo vuelve… Tú tenías un blog en Woman en el que entrevistabas a diferentes personalidades, especialmente actores. Pues te he robado un par de preguntas para que te las respondas a ti misma. La primera: ¿Qué le aporta la cultura a la sociedad y qué le aportas tú a la cultura?

Para mí, la cultura aporta consciencia a la sociedad; es un despertar. Hay algo de la cultura que nos hace espejo. Es mi forma de vivirla, ¿eh? Pero cuando lees un libro, al final está gatillando lo que tienes tú de ese personaje o lo que te despierta a ti esa aventura. A mí, por ejemplo, las funciones de teatro que más me han movido han sido aquellas de las que he salido con una sensación de despertar emocional muy poderosa. Creo que ese despertar conciencias es lo que aporta la cultura. Y creo que es muy importante porque es muy fácil vivir dormido. Para eso está la cultura, para ayudarnos a despertar. También creo que es imposible vivir todo el rato despierto porque nos haría demasiado daño todo y porque esta sociedad está muy programada para que nos durmamos, creo. Hay un peligro de quedarte en tu zona de confort con tu vida programada y la cultura rompe eso. Aparte de denunciar. Para mí es importante que la cultura refleje cómo está la sociedad, para bien o para mal, contando cosas del pasado, del presente o del futuro además de un espejo para despertar conciencias. ¿Y qué aporto yo? Ya con pensar que aporto algo –dice riendo-… Pues mi trabajo, mi cuerpo, mi energía, mis ganas de comunicar… Tengo una necesidad de comunicar desde siempre y creo que por ahí la canalizo y llego al público. Y, cada vez más, elijo proyectos que quiero compartir realmente; de ahí la productora. Si logro ser parte de ese entramado que consigue despertar conciencias y provocar lo que a mí me han provocado algunas funciones de teatro o algunas películas, ¿qué más se puede pedir?

Esta necesidad de contar, ¿pasa solo por tus ganas de comunicar o también por generarle algo particular al público?

Yo lo cuento, luego lo que le pase al público con eso es parte del público; no puedes controlar lo que le pasa. Y creo que está bien que pase eso, creo que lo que contamos es un hecho y lo que recoge cada uno es distinto. Yo cuento algo, lo dejo ahí y lo que recoja cada uno será diferente para cada uno. Y cada vez creo más en que tiene que ser así. No necesito que el público piense o sienta lo que yo. Necesito expresar algo que me pasa a mí y ponerlo encima de la mesa. Luego lo genial es que eso pueda generar un debate, que creo que es el cometido del arte.

La segunda de las cuestiones que te he robado es tu pregunta estrella del blog: ¿Qué quieres ser de mayor?

(Lanza una sonora carcajada) ¡Me encanta esa pregunta! No sé… Pues… Quiero ser una viejecita sabia, una persona realizada. No quiero ser mayor en el sentido que se le ha dado a esto; no quiero apagarme, quiero estar vibrante siempre. Me imagino creando, de una forma u otra, y con la misma motivación por la vida. Me siento muy adolescente, siempre preguntándome qué voy a hacer el curso que viene, qué va a pasar… Si algo agradezco en mi vida, y creo que es muy potente en mí, es que tengo mucha energía, mucha alegría de vivir. Me despierto cada día pensando que puede pasar cualquier cosa y espero que eso me pase hasta el final. También supongo que tendré más sabiduría y más templanza, que es algo que vamos ganando con los años; eso lo espero con los brazos abiertos. Y luego espero que haya un hueco para que nos dejen envejecer a las mujeres, que actualmente no está pasando. El otro día decía en una entrevista que tenemos que educar el ojo a ver la belleza en las mujeres mayores, que es algo que no nos han dejado hacer. A la mujer no la han dejado envejecer delante de una cámara. A partir de los 50, que es cuando los guionistas no te imaginan teniendo sexo, te apartan. ¿Y por qué una mujer de 60, 70, 80 años no puede tener su sexualidad, no puede ser hermosa con sus canas, con sus arrugas, con todo lo que ha vivido? Espero que nos den ese espacio y creo que eso se hace entrenando el ojo, poniendo a más mujeres y dejando que veamos cómo se arrugan y cómo eso es bello.

Y respecto a tus próximos proyectos, al margen del inminente estreno de ‘Karma’, ¿qué puedes contarnos?

Pues seguir con la productora. Como te decía, estoy escribiendo algo sobre mujeres, sobre la maternidad, además, y una obra de teatro, pero está muy… Estamos empezando. Es una obra sobre mujeres históricas feministas de distintas nacionalidades, pero, vamos, que está muy en el aire. Y de proyectos, de momento, no te puedo contar mucho más hasta que no se concreten…

 

Por María Cappa