Adelgazó 20 kilos y pasó meses hablando con acento almeriense las 24 horas del día para interpretar al heroinómano de ‘Lejos del mar’ [Imanol Uribe, 2015], investigó durante meses e, incluso, se entrevistó con un banderillero que había conocido a Picasso cuando protagonizó ‘La banda de Picasso’ [Fernando Colomo, 2012] y se compró una Olivetti para entender mejor el mundo de Aparicio en la serie de TVE ‘El Caso. Crónica de sucesos’. A partir de otoño, lo veremos en ‘Quién te cantará’, de Carlos Vermut, será uno de los protagonistas de ‘Animales sin collar’, el primer largo de Jota Linares, volverá a meterse en la piel de Aparicio en el spin-off de ‘El Caso’ que emitirá en Play Z y, a partir de enero, podremos verlo en el Teatro Kamikaze, a las órdenes de Miguel del Arco, como uno de los miembros de la ‘Jauría’. Él es Ignacio Mateos, un actor profundamente detallista, perfeccionista, casi obsesivo; un gran actor para quien su oficio no es una mera forma de ganarse la vida, sino un bien de primera necesidad, tanto para sí mismo como para la sociedad.

 ¿En qué se diferencia J. Linares de Carlos Vermut?

A ver… Jota Linares es un director nobel, ‘Animales sin collar’ es su primera película, y Vermut tiene ya detrás una trayectoria, así que lo tiene todo súper organizado, muy bien estructurado… Es muy fácil trabajar con él. Y tiene algo en común con Jota, que es que te dan mucha libertad; durante el proceso de creación del personaje, te dejan proponer lo que quieras. Luego te lo compran o no, pero te dan mucha libertad, lo que hace que no estés constreñido o preocupado. Lo que pasa es que con Jota tengo una amistad personal de años, he hecho mucho teatro con él… Lo conocí en Málaga en uno de los cortos que hizo, allá por 2008 o 2009, y, claro, nos miramos y ya sé qué es lo que quiere e, incluso hay cosas del personaje que sabe que voy a encontrar solo y yo sé que hay cosas que él me va a aportar en el rodaje que me van a ayudar a darle unas aristas al personaje.

¿Cómo trabajaste tu personaje de ‘Animales sin collar’?

Yo siempre trabajo en positivo, no puedo hacerlo en negativo. Este personaje es un hijo de corrupto y, en este país, para encontrar referencias sobre alguien así lo he tenido muy fácil; los hay que hasta tienen un grupo de música. Pero, en general, y en este caso también, empiezo a trabajar desde el yo: lo que Nacho piensa, cómo reaccionaría en esa situación y lo voy adecuando al guion. Siempre procuro humanizar al personaje. A veces me decía Jota que conseguía que se empatizara demasiado con el personaje y no se podía, pero es que a mí como actor los malos absolutos no me interesan, creo que es más rico ofrecer un personaje que te descoloque y que te genere contradicciones. Esta película trata de las segundas oportunidades y yo ya tengo una edad y también necesito esa oportunidad, que me la ha dado un amigo. Y este personaje está ahogado, necesita una oportunidad y la busca en un amigo y trata de que no lo prejuzguen, cosa que nos pasa mucho también a los actores, así que, el personaje y yo, buscamos esa oportunidad para no ser eso que la gente espera de nosotros.

¿Y en ‘Quién te cantará’?

Lo de Carlos Vermut fue una sesión muy breve, pero creo que ha sido uno de los mayores aprendizajes, como actor, que he tenido en la vida. El día que me citaron estaba previsto rodar dos secuencias, que eran más o menos igual de largas, pero el rodaje se retrasó; desde las siete de la tarde que me citaron hasta las 6 de la mañana que me tocó… Así que me dijeron que me fuera a dormir y que ya me darían otra sesión. Y a las 6 de la mañana me llamaron y me dijeron: “Oye, que rodamos ya”. ¡Y yo estaba metido en la cama! Ahí te das cuenta de que como actor tienes que estar al 100% en cualquier momento; primero, porque 150 personas dependen de ti y después porque es tu trabajo y te pagan para ello. Además, cuando fui a rodar, todo el mundo estaba agotado y los técnicos estaban resoplando mientras se preparaba la escena. Y la interpretación es un oficio; tú tienes que estar ahí, al 100%, como te toque, donde te toque y con quien te toque.

¿Cómo trasladas toda la parte intelectual de estos procesos de construcción del personaje a lo físico?

Primero empiezo con los análisis de texto, los subtextos, me hago esquemas… Tengo archivadores por película o por función de teatro y trabajo el arco del personaje, lo que se ve, lo que no se ve… Después me centro en la forma en la que hablaría el personaje y luego ya en lo físico, aunque esto último lo dejo para el rodaje. Hay algo de intuición ahí, hay algo, un clic… Mira, en la peli de Imanol Uribe adelgacé 20 kilos. Y estuve dándole vueltas y vueltas a cómo andaría Emilio… Por la dieta que estaba haciendo, que era súper heavy, me salió una almorrana y no podía andar bien y pensé: “Esto es”. Lo incorporé totalmente y me funcionó muy bien. Creo que hay una parte de improvisación a la que tienes que estar abierto. Y luego, claro, estar preparado para reaccionar a lo que te den tu compañero y el resto del equipo. Pero, si no sucede, también tienes que tener la suficiente técnica como para proponer o reaccionar por ti mismo.

¿Eres un actor obsesivo, al estilo Daniel Day-Lewis?

Hombre, no llego a querer matar a mi familia, que le llegó a pasar a él (dice entre risas), pero sí que… Si alguna vez me dan un premio o algo, lo primero que voy a hacer es pedirle perdón a la gente que me rodea. Para la peli de Uribe, que tenía que hablar en almeriense, estaba las 24 horas del día con el acento. Pesadísimo. Ahora, si un personaje tiene que drogarse, no me drogo, pero sí que intento encontrar en mí algo que me genere la misma sensación o la misma necesidad que puede tener un adicto y trabajo desde ahí. A veces es un poco frustrante porque todo el trabajo que haces no se llega a ver, pero es que no puedo trabajar de otra manera, tengo que dar el 100% aunque luego solo se vea el 50%… Sí, sí que se convierte en una pequeña obsesión, pero lo disfruto tanto…

Hace algunos años, en una entrevista que hiciste para Fotogramas, dijiste que tu mayor ambición era poder pagar las facturas solo gracias a lo que ganaras como actor. ¿Lo has conseguido?

No. Bueno, sí… A ver, soy de los que me quejo, aunque no lleve a ningún lado, pero es que… De nuestra profesión solo vive el 7%, entonces, ¿de qué vive el otro 93%? Dentro de lo que cabe, soy un privilegiado. Tengo compañeros que jamás han rodado una película, jamás han hecho un fijo en una serie… ¿Tengo derecho a quejarme? En la vida, cada vez que consigues un reto, te pones uno nuevo hasta que llegas a un punto, que es en el que yo estoy ahora, en el que dejas de esperar y empiezas a producir, a hacer sin esperar a que otros te ofrezcan algo. Pero, por otro lado, aunque suene un poco egocéntrico, creo que también me merezco estar en una mejor posición. Pero este es un país complicado; por ejemplo, a la hora de elegirte para un papel, se basan mucho en los perfiles y te dicen: “No, es que no encajas para este personaje, no es tu perfil”. Bueno, que me hagan la prueba y vemos, ¿no? Hay una gran diferencia con otros países… Por ejemplo, el año pasado quedé finalista para una peli americana en la que el personaje era lo opuesto a lo que supuestamente soy yo; la típica imagen del macho español, rudo… Eligieron a Peris-Mencheta, pero yo llegué hasta el final del proceso de selección porque, para ellos, ese tipo de personaje también podía tener un lado más sensible. Y, luego, es que muchas veces, aquí, lo importante no es contar la historia, sino venderla.

Justo te iba a preguntar por eso. Hay varios compañeros tuyos que, en entrevistas, han lamentado que, además de la fama, uno de los requisitos para seleccionar a un actor para un proyecto es el número de seguidores que tienen en las redes sociales.

No, yo a los 20.000 ya te digo que no llego… Pero sí que he sabido, por otros compañeros, que han contratado incluso a algunos que no son ni actores porque tenían muchos seguidores en las redes sociales. Ahora, como te decía antes, yo estoy en otra etapa, ya he dejado de cabrearme por eso. Creo que esta vida da mogollón de vueltas y que lo que hay que hacer es currar y currar y currar. Me acuerdo que, cuando llegué a Madrid, iba con una amiga mía por la calle y vimos un rodaje. Mi amiga, que tiene más cara que espalda, empezó a preguntar qué estaban rodando y si podíamos salir y nos dijeron que sí y salimos como extras. Era una peli de Fernando Colomo y, diez años después, yo estaba protagonizando una peli suya. O sea, uno nunca sabe. Lo único seguro es que hay que seguir creciendo, mejorando, trabajando; no rendirse. Además, todavía hay directores que se rigen por la intuición y por el trabajo en equipo, porque creen en un proyecto y porque creen que un actor puede aportar a esa obra algo que nadie más puede; es decir, se rigen por lo artístico.

¿Qué va a pasar con El Antivlog? ¿Va a haber segunda temporada?

Estamos intentando conseguir financiación y es casi imposible. Es un proyecto que empezó porque Celia de Molina necesitaba gritar que no es una mujer como las que intentan vendernos y Javier Giner y yo nos prestamos encantados a ayudarla. Y recalco lo de la ayuda porque, aunque sí soy feminista, no me gusta reivindicarme como tal; quiero secundar, pero no ser un protagonista de este movimiento. Creo que en todas las batallas nos han puesto a los hombres como líderes y ganadores y, en este caso, creo que ya es lo que faltaba. Vosotras sois las que lo estáis creando y, por tanto, sois las que lo lideráis y las ganadoras. Con El Antivlog creo que podemos darle más visibilidad al feminismo y hablar de temas muy crudos, siempre desde el humor y desde la capacidad de reírnos de nosotros mismos, que no es muy habitual en España… Mira, yo creo que aunque no nos la produzcan, vamos a hacer la segunda temporada, porque es brutal.

Y, además de esto, se te viene un otoño-invierno con muchos proyectos.

Sí, estrenamos ‘Animales sin collar’ el 19 de octubre y ‘Quién te cantará’ el 26. También en otoño se va a estrenar en Play Z, que es la plataforma digital de TVE, el spin-off de ‘El Caso’ y vamos a estar Dani Pérez-Prada, que hacía de Aníbal, y yo. Es un rollo cómic, como de apariciones, abducciones marcianas… Va a estar bastante bien. Y luego, en diciembre, empiezo los ensayos con Miguel del Arco para ‘Jauría’, que se estrena en enero en el Teatro Kamikaze y donde compartiré escenario con María Hervás, Raúl Prieto, José Manuel Poga , Fran Canto y Martiño Rivas. Es teatro documental y va a ser un díptico. El primero que se va a representar es ‘Jauría’, que consiste en textos íntegros y transcripciones reales sobre el juicio de La Manada y, a continuación, ‘Port Arthur’, que lo dirige David Serrano, y es sobre un asesinato que hubo en los 90 en Australia de un hombre que mató a más de 30 personas a la vez y que tiene como 3.500 años de sentencia. Entonces se van a hacer las dos, con la misma escenografía, que corre a cargo de Alessio Meloni, y tú te puedes quedar a ver ambas o ver solo una. Aún no sé cómo tiene pensado hacerlo Miguel porque empezamos a ensayar en diciembre, pero tiene pinta de que va a ser un gran montaje.

Por María Cappa