“Para mí, es una forma de ganarme la vida, es un oficio. Probablemente habría otras cosas que no se me darían mal, pero creo que no sé hacer otra cosa mejor que contar historias con imágenes, dirigir”, dice Humberto Miró. Hijo de una maestra y un empleado de un banco, afirma que estará “eternamente agradecido” por el esfuerzo que hicieron sus padres para darle la oportunidad de tener la formación académica que le permitió hacer de su vocación su fuente de ingresos. Tras estudiar Comunicación Audiovisual en la universidad, ingresó en la Escuela de Cinematografía de Madrid (ECAM), donde solo cursó uno de los tres años de la especialidad de dirección “porque el verano entre el primer y el segundo año surgió la posibilidad de trabajar en televisión y desde entonces, afortunadamente, apenas he parado”. Desde hace tres años, forma parte del equipo de directores de la serie de TVE ‘Acacias 38’, a la que llegó con una amplia experiencia tras su paso por ‘Laberint de passions’, ‘Llàgrima de sang’ o ‘Mossèn Capellà’, todas ellas de la autonómica balear IB3.

En ‘Acacias 38’ sois cuatro directores. ¿Cómo os coordináis para que el resultado final tenga una coherencia?

La forma de trabajar puede ser muy similar a la de otras series, pero te cuento cómo lo hacemos nosotros. Existe la figura del director ejecutivo, que también firma como director de la serie. Esta persona, junto con el productor ejecutivo de ficción de la empresa (Boomerang TV) y la creadora/autora de la serie definen el estilo que van a venderle a la cadena, en este caso, TVE. Determinan qué serie quieren hacer y los referentes visuales y novelescos o literarios -porque hay mucho de melodrama- que quieren que tenga. Después, ese productor ejecutivo dirige los primeros capítulos a partir de lo que se establecen los patrones que definirán el sello de la serie y que los otros cuatro compañeros (que quedarán a cargo de grabar el resto) seguirán fielmente.

Es decir, que no hay margen para que cada director plasme su propio sello.

Una de las grandes virtudes que tiene ‘Acacias’ es que tú no distingues el estilo de un director u otro. De hecho, aunque se intenta que cada capítulo lo firme uno solo, el sistema de producción hace muy complicado que puedas dirigir el 100% de todas tus secuencias, con lo cual, las compartes con otro compañero que te firma. Por supuesto que un director de cine tiene que tener una mirada, incluso si eres un director de oficio como John Ford o Howard Hawks, aunque ellos decían de sí mismos que tenían una mirada invisible, pero la tenían. En televisión, no. En televisión… El denominado showrunner sí tiene que tener un estilo de hacer series, pero la virtud después está en que tú seas capaz de cumplir lo que te piden y hacerlo en el menor tiempo y con la mejor calidad posibles, pero siempre siguiendo los patrones que te establecen.

 

¿Qué es un showrunner?

Es una figura importada de Estados Unidos que se encarga no solo de crear la serie y escribirla, sino de venderla a las cadenas y contratar al equipo creativo para poner el proyecto en pie. Este equipo creativo son compañeros de guion (porque muy rara vez una persona sola puede escribir todos los guiones en serie de televisión), directores y, a veces, directores de fotografía. Después, él se encarga de todo: de elegir la música, definir los estilos, el diseño de producción… Todo.

Me decías que, en ‘Acacias’, un solo capítulo lo llegáis a dirigir entre dos personas.

A ver… Nuestro sistema de producción implica que se cuente con cuatro directores a quienes, como te decía antes, coordina el productor ejecutivo. Dos de ellos graban diez capítulos, cinco cada uno, durante nueves días. Como nosotros grabamos con dos platós en paralelo, la rueda no para. Entonces, a veces es muy complicado que puedas grabar toda tu secuencia. Tienes que preparar toda tu grabación en función de los actores, los decorados… Y no puedes estar en dos lugares a la vez, así que siempre tenemos un compañero que nos sustituye en algún momento. Mientras tanto, y en paralelo, los otros dos directores que están sin grabar, preparan, planifican y organizan los siguientes diez capítulos. Además de esta fase de preparación, estás editando lo que ya has grabado. De esa manera, nunca se para la producción y los directores nos vamos turnando.

¿Qué es lo más difícil y lo más fácil de hacer una serie diaria?

Lo más difícil es mantener ese ritmo tan frenético sin bajar la guardia. Cuando estás trabajando con un nivel de calidad muy competitivo y durante tantos días seguidos es importante no relajarse. Y lo más fácil… No sé qué es lo más fácil [comienza a reírse]. Bueno, si tienes un buen equipo, dejarte asesorar por ellos. Confiar en tus compañeros, en todos: operadores de cámara, gente de sonido, de escenografía, maquilladores…

Ahora que me hablas del equipo de trabajo, ¿tenéis posibilidad los directores del día a día de colaborar con ellos?

Sí, sí, lo hacemos por medio de lo que se llama lectura de guion. Cuando acabas de grabar, tienes un par de días para leer los siguientes capítulos. Es entonces cuando te reúnes con los jefes de equipo de las diferentes áreas para leer, secuencia a secuencia, los cinco guiones que te van a tocar y vais hablando de las decisiones que surgen en cada una de esas secuencias. Ahí le pides al estilista un vestido concreto, un racord de maquillaje o de peluquería, unas necesidades de producción especiales, como un coche de caballos, una luz especial para una secuencia…

¿Os da tiempo a dirigir a los actores? Los que llevan mucho tiempo, supongo que ya sabrán a qué atenerse, pero a los episódicos, ¿podéis darles indicaciones?

Pues mira, sí,  por dos motivos. El primero, los realizadores. Como director, tú decides dónde van las cámaras, pones las marcas y la puesta en escena, pero es un trabajo laborioso porque implica coordinarte con fotografía, con operadores, con sonido… Los realizadores se encargan de que todo esté como tú has pedido para que, así, en paralelo, puedas dedicarte a dirigir a los actores en cada secuencia. Este es un factor clave. Y, por otro lado, para esos otros actores episódicos que llegan cada bloque y que no están en la rueda metidos, tenemos a un ser maravilloso, el ángel de la guarda que yo le llamo, que es el coach de actores. Es una persona muy vocacional que trabaja con ellos previamente para que, cuando te lleguen a ti, puedas ir al grano de la secuencia sin detenerte en otras cuestiones.

Ahora mismo, además, estás ejerciendo el cargo de productor ejecutivo en funciones porque, el titular, por llamarlo de alguna manera, está ahora centrado en el arranque de la nueva serie de TVE, ‘La otra mirada’. ¿Cuáles son tus tareas?

El productor ejecutivo tiene un trabajo global. Una vez que ha arrancado la serie, no se cruza de brazos, sino que hay una labor ingente en preproducción y en posproducción. A lo que me dedico ahora mismo es a supervisar todos los capítulos, todos, y sonorizarlos; es decir, atender a los efectos de audio y a la música. A la vez, tengo que leerme todos los guiones de todos, dar mis notas y leerme las escaletas y las tramas que todavía no están en guion, pero que van a llegar para ir adelantándole a producción las necesidades que vamos a tener, al equipo de casting para que vaya buscando a los actores… Es un trabajo global en el que te saltas el paso de la grabación. En mi caso, como no quiero perder contacto con la tierra, lo sigo haciendo de vez en cuando.

En 2002, grabaste tu primer corto, ‘Perdidos’, pero después no has vuelto a rodar nada que sea tuyo. Ha sido por falta de tiempo, porque no te ha llegado ningún otro proyecto que te haya interesado…

Un poco una mezcla de todo. Yo tenía ya el corto escrito y creía que tenía que rodarlo porque no pude hacerlo en la ECAM porque la dejé cuando me puse a trabajar. Pero, en 2002, aún se rodaba en celuloide y fue carísimo. Afortunadamente, fue financiado por TVE y Canal+ y no perdí dinero, pero después me resultó una tarea titánica volver a poner otro proyecto en pie. De ahí ya pasé a una etapa bastante intensa de trabajo y me fue complicado centrarme en rodar otro corto. Dicho lo cual, tengo en mente ideas… Creo que está bien no acomodarse, ni en tu propia serie ni en tu carrera. Los directores tenemos una visibilidad y, como los actores, estamos expuestos a críticas, por lo que es importante mostrar las diferentes cosas que sabes hacer y que no te pierdan en una parrilla donde hay muchísimas series y eres un nombre más. Además, hacer trabajos propios te ayuda a crear tu sello porque al final todo el mundo te encasilla: este tío hace diarias, este otro hace prime time, a este se le da muy bien la acción… Esa virtud de saber amoldarte a un proyecto puede ser al mismo tiempo un inconveniente. Creo que estaría bien rodar otro corto y en eso estamos.

De momento, sigues en ‘Acacias 38’, ¿no?

¡Sí! ‘Acacias’ forever. Estoy feliz, tenemos un equipo de gente maravillosa y, mientras mi productora no me ordene lo contrario, seguiré aquí. Por ahora estoy bien donde estoy. Cuando llegue mi compañero a ocupar su lugar, que espero habérselo dejado todo bien arregladito, seguiré dirigiendo, que realmente es lo que me apasiona. Aunque a veces la vida, sin buscarlo, te lleve a ocupar posiciones de responsabilidad, yo soy director vocacional, me encanta contar historias y me encantan los actores.

Por Maria Cappa