Si la palabra “multitarea” tuviera que ilustrarse con una imagen, sería de la Cecilia Gessa. Interpreta, produce, dirige y no deja de pensar en nuevas ideas que puedan traducirse en propuestas culturales, ya sean para cine, televisión o teatro. A pesar de toda su hiperactividad, se mueve despacio y habla pausada, como si no tuviera nada más que hacer que responder a las preguntas de Tituloriginal. Su trabajo en cine se nutre de títulos tan variados como la película colectiva apadrinada por Montxo Armendáriz ‘Sequence’ [Hermanos Prada, 2013], ‘Loca Olivia’ [Mariu Bárcena, 2018] o ‘Un mundo salvaje’ [David Santamaría y Rodrigo Marino, 2018]. En televisión, además de un cameo en la archiconocida ‘Paquita Salas’, hemos podido verla en ‘Impares’, ‘Bicho malo’ o, más recientemente, ‘La embajada’. Actualmente, podemos disfrutarla en vivo cada sábado en el Teatro Lara de Madrid con la obra ‘Extafadas’, uno de los tantos proyectos que ha hecho realidad gracias a su productora, Gessas Producciones.

¿Cómo surgió ‘Extafadas’?

Es una idea original mía. Quería hacer una obra en la que se reunieran cuatro personajes femeninos tan diferentes que no quedarían ni para tomar un café, pero que no tuvieran más remedio que juntarse. Y se me ocurrió que todas tuvieran en común un ex y que estuvieran en la sala de espera de un juzgado. Después, le encargué a Pedro Pablo Picazo que escribiera una obra bajo estas premisas. Ya he trabajado otras veces con él y es muy bueno desarrollando perfiles femeninos y haciendo giros. Soy muy fan de su trabajo y nos entendemos muy bien. Cuando llegó la hora de decidir papeles, también fui yo la que llamó a las actrices y la que se puso en contacto con el director, Miguel Ángel Cárcano, del que también son fan desde hace muchísimos años y con el que tenía muchas ganas de trabajar. Tiene el don de saber bajar muy bien a los personajes a la tierra, que es lo que yo estaba buscando, hacer comedia con personajes muy reales.

¿Elegiste tú el papel o el reparto fue cosa del director?

Cuando estoy de productora, no me preguntes por qué, mi rol como actriz queda en un segundo lugar. Lógicamente, me lo tomo muy en serio, pero, de alguna manera, priorizo la labor de producción. Y, a la hora de elegir papeles, fue tal cual te lo digo: “Pues esta misma”. Así, sin pensar. Al ser una obra que sale de mí, como si fuera mi pequeño bebé, me daba igual. Y como ya había hecho de pija… Una actriz, para mí, tiene que poder meterse en cualquier personaje. Quizá eso es lo que me distancia un poco de un director de casting, que no ve más allá de lo que uno ya ha hecho cuando, para mí, es todo lo contrario.

¿Cómo fue el proceso de creación?

Pues mira, mi personaje es el que menos concreto estaba, fue el último que definimos. Podía haberlo llevado por muchos lugares. De hecho, pensé en que fuera algo más… No sé si más masculino o menos femenino. Y al final, como el personaje con el que estoy más enfrentada, que es el de Bea, se hizo un poco más masculino, me incliné por todo lo contrario, así que hice un personaje fuerte, pero muy femenino, muy decidido, muy libre, con las ideas muy claras. Esa fue la base de la que partí.

¿Y cómo trabajas para que lo que se ve en escena no sea a ti, sino a Marta?

Se puede trabajar de muchas maneras y se puede crear un personaje desde muchos lugares. En este caso, me centré en qué gustos tiene, cómo es… Cuando creas un personaje con una manera de ser determinada, el resto te viene solo. Si le sucede algo, va a reaccionar en función de cómo es. Sí que es cierto que intentas alejarte lo máximo posible de ti, pero en esta ocasión, lo que tengo yo de parecido con el personaje también lo aprovecho porque me viene bien. Por ejemplo, aunque lo intente, no suelo andar muy recta, que es algo personaje sí hace, lo que me ayuda a que salga de mí. Por otro lado, soy coqueta, aunque no tanto como Marta, y cuando me arreglo soy bastante más femenina y aprovecho eso de mí para dárselo a ella.

¿Es más complicado crear un personaje si se parece mucho a ti?

Lo bueno de que no se parezca a ti es que te puedes esconder más en él. En ese sentido, es más sencillo. Cuando es más parecido a ti, corres el riesgo de que crean que no eres capaz de alejarte de ti misma o que realmente estás haciendo de ti. Hombre, a los actores, creo que lo que más nos gusta es interpretar papeles que nada tienen que ver con nosotros porque ahí está la gracia, aunque muchas veces no te den esa oportunidad y acabes haciendo siempre lo mismo. Pero vamos, cuanto más diferente a mí sea el personaje, mucho mejor. ¿Es más trabajo? Sí, pero es una manera de jugar, de esconderte en otro lugar… Y, fíjate lo que te digo, estás mucho más libre porque, como estás en otro lado, puedes volar que, sin duda, es lo más bonito de esta profesión.

Has trabajado en México. ¿Hay alguna diferencia cultural que cambie la forma de encarar un trabajo?

Pues mira, se parecen bastante a los madrileños en el sentido de que te acogen muy bien, te arropan… Es gente muy abierta. Suelen ser mucho más expresivos que los españoles y un poco más dulces. Para ellos, los españoles de según qué zonas somos muy secos. A la hora de trabajar, no creo que haya muchas diferencias, aunque sí que da la sensación de que van más despacio… O nosotros vamos muy acelerados, no sabría decirte -dice sonriendo-. Y luego hay una cosa que en España no sucede tanto y es que cualquier tipo de propuesta cultural, aunque sea una obra de microteatro, acaba en el telediario y te hacen mil entrevistas. O sea, que dan mucha cabida a que promociones lo que estás haciendo. Y luego, a la hora de interpretar hay que tener claro que el cine no tiene nada que ver con la televisión, que son casi todo telenovelas. Es más, en Televisa, por ejemplo, tienes escuelas para aprender a actuar en una telenovela. Es que no es nada fácil, ¿eh? Porque tienes que entrar en un código que es la antítesis de lo que hacemos.

¿Y respecto al público o al espectador mexicano?

Una cosa que me llamó la atención es que estás en el teatro y la gente coge llamadas de teléfono, habla… Y también que sigan entrando cinco, diez y hasta treinta minutos después de haber empezado la obra. Eso me parece muy fuerte. Es una falta de respeto, no solo para quienes están trabajando, sino también para el resto del público. Y eso, que me llamó mucho la atención, allí es muy natural. Por otro lado, no sé si será porque hay mucha más gente, pero siempre veo salas llenas, cines llenos, conciertos llenos… Culturalmente, me da la sensación de que hay mucho seguimiento. Y son muy festivos, muy de festejarlo todo, que es algo que me gusta mucho de ellos.

Además de interpretar y producir, también has dirigido. ¿Qué exige de ti cada una de estas facetas?

La dirección… Bueno, me súper-mega-encanta –dice entre risas-. Requiere de mí un 200% de concentración porque soy excesivamente meticulosa, me gusta trabajar cada detalle… Me encanta el proceso de creación, desde que empieza hasta que acaba; construir algo desde el principio me parece muy bonito. Además, tengo mucha paciencia, puedo estar ahí horas y horas. La producción requiere de otro tipo de concentración y de responsabilidades. Tiene una parte de creación, como te comentaba con ‘Extafadas’, en la que se te ocurre una idea, ves cómo desarrollarla… Y luego tiene otra más burocrática, más aburrida, para qué engañarnos, pero se necesita de eso para poder hacer lo otro… Y la interpretación la disfruto muchísimo, pero como no me ofrecen los papeles que me gustaría y lo que estoy que estoy produciendo yo es lo que más me gusta, estoy más relajada… Esas otras facetas también me llenan mucho, para mí, es como un todo, se complementan. Eso sí, hace tiempo que he aprendido que en lo que estoy, estoy y no me disperso. La organización, en general, creo que es importantísima.

¿Qué papeles son los que te gustaría hacer que no te ofrecen?

Pues sobre todo dramáticos, aquellos en los que lo importante no es el físico, sino el peso dramático de la historia. Lo que más me interesa es que la historia en sí sea tan rica y tan fuerte que me haga mutar y pasar por distintos estados. La comedia es muy complicada, mucho más que el drama, y me encanta, pero es lo que más he hecho. Y no sé si también será por una cuestión de edad, pero me apetecen papeles… No sé cómo definirlo para que lo entiendas bien…

¿Tipo Penélope Cruz en ‘Todos lo saben’?

Sí… Más que en ‘Todos lo saben’, que me gustó mucho, el que tenía en ‘Loving Pablo’. Ese personaje me encanta porque requiere de muchos estados; hay una trayectoria, una evolución… Eso es lo que me gusta, un personaje que tenga un caminito que puedas transitar y que te coloque en unos lugares complicados de gestionar. Todo eso, con una buena dirección detrás, hace que te desarrolles como actriz. Pero son papeles que, primero, no hay tantos y, los que hay, los tienen los de siempre. Una vez asimilado eso… Que nunca se sabe; yo siempre pienso que, cuando deseas algo mucho, de alguna manera te llega. Pero, vamos, mientras llega o no, sigo creando mis propios contenidos que, dicho sea de paso, me mola porque puedo hablar de cosas que me interesan.

Además de ‘Extafadas’, ¿con qué proyectos estás?

No puedo concretar demasiado, pero acabo de firmar un contrato para una obra que voy a producir y dirigir, también con reparto femenino, que se estrenará sobre julio o agosto. Lo único que puedo decir es que será una comedia con trasfondo. Luego tengo otro proyecto, también para producirlo y dirigirlo, que aún está en proceso de creación y que todavía no tengo colocado, pero lo quiero levantar en breve. Fue un microteatro que hice y que me gustó muchísimo, ‘Farenheit 108’, y lo he mandado a escribir en formato largo. Aquí se habla de varios temas que me interesan especialmente. Es una obra que puede llegar a molestar, la típica en la que alguien puede levantarse e irse del teatro. Me encanta –dice con una sonrisa pícara-. También estoy produciendo una serie sobre la que tampoco puedo decir nada porque ni la he presentado ni nada y luego tengo un cortometraje que también se basa en una obra de teatro que hice que me encantó, que es sobre… Es temática LGTB abordada desde lo que se puede hacer como madre al ver que tu hijo tiene problemas en el colegio por este tema. Y tengo también otras cositas que estoy produciendo, pero de otras compañías. Siempre digo que si puedo ayudar a alguien, lo ayudo y si podemos trabajar juntos, pues también; estoy siempre abierta a recibir proyectos de otra gente.

Por María Cappa