En exclusiva el trailer del próximo corto de Adri Sola “Tigrilla”

“La palabra artista me parece demasiado grande como para adjudicármela y más tan pronto. Intento llegar a ser director de cine y en el camino estoy; definirme así siendo tan joven puede sonar arrogante, pero sí creo en agarrarme a esa idea y en creérmela yo para que los demás se la puedan creer”. Así habla Adri Sola, un granadino de 23 años que desde que se especializó en Dirección de Fotografía y Cámara, hace dos años, no ha dejado de trabajar. Sus obras se enmarcan en el realismo mágico; es decir, historias con una base real y toques simbólicos que se sostienen a través de la sugerencia y, a veces, de lo intangible. Entre sus referentes, destacan Víctor Erice, Paula Ortiz, François Ozon o Yorgos Lanthimos, aunque no tiene uno fijo, sino que absorbe detalles de unos u otros a medida que va construyendo su propia identidad. Esta influencia -que intenta plasmar desde su forma de concebir el lenguaje audiovisual- se puede percibir en los cortos que ya ha realizado: ‘Genré’, ‘Woman’, que este año empezará a rodar por festivales, y ‘Tigrilla’, que se estrenará a finales de este verano y cuyo tráiler ofrecemos, en primicia, en Tituloriginal.

 

En los dos últimos años has estado trabajando en una trilogía de cortos que habla de la ambigüedad y la aceptación personal. Este compromiso social constituye uno de tus pilares a la hora de hacer cine.

Realmente, la trilogía no nace como tal, sino como una necesidad de encontrar una voz propia a la hora de empezar este camino. Yo no quería dedicarme al audiovisual, sino al cine por completo. Y a un cine muy concreto; uno de corte europeo que se defina por sus valores sociales y por la voz de alguien que quiere narrar alejado del blockbuster. Por tanto, la trilogía nace como la búsqueda de ese estilo. Y empieza por ‘Genré’, que es una historia pequeñita para un festival por internet que, por suerte o por casualidad, liga con algo a lo que me gustaría agarrarme.

En alguna ocasión has dicho que ‘Genré’ marcó tu estilo. ¿Cómo lo defines?

Se basa en lo intangible. Me apoyo mucho en metáforas visuales y en la cámara como forma narrativa paralela al relato. Es decir, los tipos de plano intervienen mucho en cómo cuento una historia para entender mejor de lo que se está hablando, aunque la propia narrativa no lo deje claro. Digamos que los guiones que escribo son meras herramientas que luego ayudan en el rodaje para contar algo que termina de adquirir significado con la cámara.

Otro de tus pilares es la simbología: colores, formas, movimientos de cámara…

Es lo que te contaba sobre cómo la técnica interviene en la narrativa de cada guion. Me intento agarrar a símbolos y atribuirlos al personaje que he escrito para darle más fuerza. Si luego el espectador consigue dar con que ese color, ese vestuario o ese objeto es un símbolo y sabe lo que significa, le ayuda y enriquece la historia. En definitiva, lo que intento es que la técnica vaya en concordancia con la narrativa.

El tercer punto característico de tus trabajos es la sugerencia; es decir, que dejas espacio al espectador para que sea quien interprete lo que plasmas en la pantalla.

Cuando escribo algo, trato de que todo lleve una intención. Pero, claro, lleva mi intención y, como las metáforas son tan interpretables, me he encontrado con que, en ‘Genré’, hay conclusiones que ha sacado la gente que ni siquiera yo esperaba. Eso me parece muy interesante. Creo que enriquece y completa la obra de alguna forma y me gusta que suceda. Por eso en los siguientes trabajos me he apoyado en ello; de ahí lo de la intención de la trilogía de estilo.

Todo esto de lo que venimos hablando… ¿Es con un objetivo racional o para impactar desde lo emocional?

Sacar conclusiones racionales creo que es lo más alejado de la intención que tengo en mis cortometrajes. Mi objetivo final es generar sensaciones, inquietar de alguna forma y cambiar el estado de ánimo del espectador desde que comienza a ver el corto hasta que acaba. Digamos que sería eso, afectar. Me gusta mucho esta palabra porque… De pequeño, cuando llegaba a casa por la noche de ir al cine con mi madre, ella decía: “Esta película le ha afectado mucho al niño”. Pues eso me lo quedé y, ahora que hago películas (o trato de hacerlas), lo que me gustaría es, precisamente, afectar a la gente.

Tu nuevo cortometraje, ‘Tigrilla’, ¿de qué trata?

El cuento de Peter Pan acaba con un bucle de hijas que llegan la una de la otra. En el caso de Tigrilla, la tradición se rompe porque Margaret tiene un hijo. Planteo que este chico, nacido de una familia inglesa de corte clasicista, sale de ese ambiente tan elitista y se convierte en un documentalista que va en busca de vida salvaje en el último paradero natural que queda en Europa y que quiere mostrar al mundo que otra forma de vida es posible. Es la búsqueda de su propia libertad a través de elementos fantásticos que recuerda de su familia y que va extrapolando a la realidad que va conociendo.

Al no ser parte de la trilogía, ¿has modificado este estilo del que venimos hablando o, de alguna manera, continúas desarrollándolo aquí?

No, realmente no supone un cambio de estilo. Se desarrolló al margen de la trilogía, paralelamente. Es un guion que se escribió hace tres años y lo hemos ido trabajando sin dejar atrás ese estilo a la hora de la realización. En cuanto al guion, es totalmente convencional. La pre-producción y el guion no han sido tan al estilo de ‘Genré’ y ‘Woman’ porque es una historia más compacta, pero la realización sí que se acerca más.

Dos de tus últimas colaboraciones han sido con Javier Caireta en su primer corto -‘En Tránsito’, que está a punto de estrenarse- y con Fernando Colomo en ‘La Tribu’. ¿Te ha costado adaptarte a la mirada de otro director?

¡Para nada! Javi [Caireta] es mi compañero de piso y compartimos todo el cine que nos gusta, nos conocemos muy bien. En su película desempeñé un puesto meramente técnico donde, en principio, lo creativo no está muy presente… Y yo traté de llevar mi estilo, pero desde punto de vista técnico. Luego con Fernando fue un proceso de absorción; durante unas semanas me convertí en esponja. Era otro puesto que no tenía nada que ver con la creatividad, pero me estuve fijando en cómo trabajaba el resto del equipo que interviene en la técnica. Aunque sea muy técnico, me parece un proceso tan abierto y tan bonito…

El año pasado ya estabas trabajando en tu primer largo. ¿Cómo va ese proyecto?

Bueno, hay dos largos sobre la mesa. Uno es un documental sobre el nuevo telescopio solar europeo; un encargo que llegó del CSIC gracias a que les gustó el estilo que venía desarrollando. Es una propuesta muy bonita que, a pesar de ser científica, no deja esa narrativa a través de imágenes que tanto me gusta. Y luego sí, he aparcado un poco el largometraje puro, de ficción, que es el que me gustaría presentar como la primera película firmada por mí, pero no deja de estar presente y seguro que conseguimos sacarlo adelante.

Por María Cappa