Cuando la gente piensa en Cannes, piensa en el glamour de la alfombra roja, las joyas de Chopard y el champagne de de Moët Chandon. Se imaginan a Spike Lee (ganador de la 71 edición) Cristopher Nolan o Marion Cotillard, posar para los fotógrafos que gritan desesperadamente sus nombres para conseguir la mejor exclusiva. Pocos saben que hay una vida paralela que conocemos los que trabajamos en el cine; Le Marché du Film.

Mi primer año en Cannes fue absolutamente mágico. Pisé la alfombra roja junto a Kylie Minogue y pude hacerme un selfie subiendo las escaleras con ella detrás. Esto ya no se puede hacer. Ni te dejan hacer selfies, ni dejan a los plebeyos como nosotros pisar la alfombra al mismo tiempo que los famosos. Pero sigue siendo increíble la sensación de entrar al Teatro Lumière y vivir la historia del cine en tus propias carnes.

En el Festival de Cannes se respira la creación de modas como el cine de Satyajit Ray (1982, ) y la consolidación de grandes artistas como Quentin Tarantino (1994, Pulp Fiction) en su Sección Oficial, Quinzaine des Réalisateurs, Semaine de la Critique, ACID y Cannes Cinéphiles entre otras secciones. Pero existe otra parte menos amable, aunque igual de mágica. El mercado es un espacio dentro del Palais des Festivals al final del famoso La Croisette que comparte pasillo con los teatros Lumière, Buñuel y Debussy. Esta lleno de stands de productoras y distribuidoras buscando inversores o compradores. Hay proyecciones específicas para el Market que sirven este propósito. También hay pabellones de embajadas e instituciones que, una vez terminado tu día ajetreado de reuniones, accedes a ellos para tomar algún aperitivo. Tras esto pasas por algunos de los bares ya establecidos para seguir conectando con gente.

Aunque parezca que el día se haya terminado, sigue. En Cannes se hacen negocios prácticamente las 24 horas del día. Porque por la noche hay varias fiestas en lugares exclusivos de la playa, fiestas más importantes en hoteles o locales privados y ya si tienes mejores conexiones existen las fiestas privadas en casas increíbles a las afueras de Cannes o el no va más de la créme de la créme son las fiestas privadas en los yates que se ven desde cualquier punto de la ciudad. Los que no entran a estas fiestas se reúnen en un pequeño bar detrás de los hoteles y aquí también te puedes encontrar con gente dispuesta a hacer negocios a las 2 de la madrugada.

La noche puede terminar entre las 3 y las 7 de la mañana. Con lo que te quedan pocas horas para cenar/desayunar, dormir un poco y vuelta a empezar. Todo esto durante los 11 días del festival. Eso sí, siempre queda tiempo para ver alguna película y hay varias maneras de acceder a los distintos teatros con tu acreditación. Curiosamente, nosotros llevamos dos años viendo la película ganadora a Mejor Actor.

Mango Lassi Productions, fuimos este año con dos propósitos, el Marché du Film con proyectos de largometraje en distintas fases y al Short Film Corner que es el mercado de cortometrajes, este segundo ya para aprovechar las masterclasses y workshops a parte de charlar con los festivales más potentes como TIFF, Sundance, Guanajuato y demás para saber qué buscan el próximo año.

Volvemos muy contentos del trabajo hecho y con ganas de mejorar nuestras estartegias de cara al año que viene. También, de las mejores cosas de este tipo de festivales son la gente que conoces y con la que acabas teniendo una relación profesional de amistad, cosa que de reuniones en oficinas no suele pasar.

Despedimos este Cannes con felicidad y con ganas de más.

Por Vibha D.M.