Mi primera vez en el festival, empiezo con una mezcla entre ilusión, ganas y un poco de decepción porque no voy a poder entrar a la gala inaugural, no tengo entrada y todo el mundo me ha dicho que es imposible entrar, que no intente pedir nada porque no. Solo entra gente que la haya comprado con antelación o prensa muy bien seleccionada. ME TRAGUÉ LA GALA ENTERA Y EN PRIMERA FILA. Ya os contaré como consigo entrar, pero como diría Jack el destripador, vamos por partes.

Llego a Sitges y lo primero que tengo que hacer (gracias a mi yo del pasado que reservó entrada para Suspiria a primera hora de la mañana) es ver un remake de una peli original que no había visto, lo único que sabía es que salía Miguel Bosé y porque mi madre era fan de DON DIABLO SE HA ESCAPADO NINO NINO NINO NINO NINO NINO NINO NINO NINO NA…

Bajo del tren y estoy más perdido que Nicolas Cage en la red carpet, no se a donde tengo que ir, porque repito, es mi primera vez en el festival.

Pongo el maps y me pego una pateada que según él, son 15 minutos, pero a mi paso de persona no acostumbrada a madrugar son 25 por lo menos. Llego al Meliá y veo una cola de gente de prensa (se les reconoce bien, mochilas gordas con cosas colgando, móviles echando humo, acreditaciones y pelos sin peinar) y yo se que soy uno de ellos pero todavía no llevo nada colgando al cuello, pregunto que donde me lo dan, sigo muy perdido, llego a la sala de prensa y me dan una mochila con un tocho de 17,6 kg de peso con fotos, publicidad y cosas interesantes de las pelis y del festival y mi acreditación. Vuelvo a la inmensa cola y un señor de seguridad me sorprende con las siguientes palabras (un poco chilladas así como acostumbran ellos a decir las cosas) HAY GENTE CON VISIÓN NOCTURNA DENTRO Y SI OS VEN USANDO EL MÓVIL AUNQUE SEA PARA UN MENSAJE DE AMOR SALDRÉIS DE LA SALA Y ENTRARÉIS EN DISPOSICIÓN POLICIAL. Ya os podéis imaginar mi cara de cachorro primerizo perdido millennial, sabía que era un festival de fantasía, pero esto me dejó con el culo torcido.

Entro en la sala, con el móvil en lo más profundo de mi mochila, no vaya a ser que vengan los SWAT y me detengan. Como era de esperar, cojo un sitio que ni fú ni fá porque era el último de la cola gracias a mi ritmo de caminar y mi buena orientación trayecto estación sitges-meliá. Mi yo del pasado (el que reservó para Suspiria a primera hora) confiaba en mi frescura por la mañana, una frescura irreal, inexistente, se me cerraban los ojos con la simple bienvenida a prensa que hizo el director del festival.

No os voy a relatar todo lo que me pasó durante dos horas y media de película (no me dormí, lo juro, y menos sabiendo que había gente con visión nocturna) solo os voy a decir que salí de aquella sala con ganas de llamar a la RAE para decirles que tenían que inventar una palabra nueva para describir lo que había visto.

SUSPIRIA es increíble, indescriptible, magnífica, espectacular, buena, buenísima, mito, icono, genial, apabullante, asombrosa, admirable, imponente, majestuosa, soberbia (he buscado sinónimos en Google, no os penséis que tengo tanto repertorio), pero aún así, todas esas palabras se quedan cortas.

El tratamiento de los colores, los personajes, los diálogos, la partición en escenas, las posiciones de cámara que a veces hacían recordar al expresionismo alemán de Robert Wiene en el Caligari (primera y última referencia cinematográfica del pasado, yo no soy de esos) unas protagonistas ACOJONANTES Tilda Swinton y Dakota Johnson, la banda sonora original de la primera película, las escenas de baile y brujería, el desconcierto, las escenas sin sentido, la Alemania del muro de Berlín, la claustrofobia, los buenos efectos especiales, TODO, TODO, TODO, no tengo nada malo, ni una pequeña cosa que decir de esta obra maestra, al contrario parece ser, de toda la gente que salía de allí. Creo que en general no gustó, pero también te digo que creo que es por esta moda que hay desde hace un par o tres de años de odiarlo todo, pero como soy moderno y adelantado a mis tiempos, eso del odio lo tengo muy de antiguo.

Con el apabulle todo el día en el cuerpo gracias a esta obra de arte me voy a comer al primer sitio que pillo ya que han cancelado todos los eventos interesantes que habían por la mañana por motivos personales. Como y preparo la red carpet de esta tarde, viene gente grande, Bayona, Carolina Bang, Tilda Swinton…

Sin comerlo ni beberlo allí me encuentro, en primera fila, codo con codo con la prensa importante, echando fotos a gente que no se quien son y a los que sí. Todo muy bonito jiji jaja hasta que llega ese momento….

AQUÍ VIENE LO IMPORTANTE, empieza la gala de inauguración (esa tan cerrada que no puedes entrar a no ser que bla bla bla…) y veo que la prensa empieza a entrar antes que nadie porque son importantes. Me pongo en la cola de prensa importante y cuando me toca pasar por la señora que miraba las acreditaciones pienso que me va a dar un chungo, me mira la acreditación, me mira la cara y me dice: PASA. Me hago el digno y el importante y paso con cara de poker pero con cara interna del icono de Whatsapp ese de la cara del grito de Munch.

Allí estoy, dentro, en primera fila, de pié comiendo escenario, veo el discurso del director del festi, el discurso de toda la gente importante organizadora del festi, el discurso de Bayona y el discurso emocionante de recogida de premio de Tilda (la llamo Tilda porque estaba tan cerca mío que ya somos amigos).

Ese discurso marca un antes y un después en mi vida como artista, nos confesó que su padre había muerto esa misma mañana y que ella había decidido venir a Sitges porque Sitges es fantasía y no podía estar más orgullosa. El auditori enmudece y lanza un OH enorme cuando descubre la noticia, ella llorando, Bayona llorando y mucha gente allí presente llorando. Uno de los momentos más emocionantes en los que he estado en toda mi vida.

Acaba la gala muy bonita presentada por Dafnis Balduz y Melina Matthews y empieza otra vez Suspiria. Me levanto y me voy (muy digno porque ya la había visto y no quería volver a verla tan pronto porque tenía miedo de sacarle algún fallo) y como seguía más perdido que un pulpo en un garaje, acabo, no se como, en el hall del hotel con Tilda, Bayona y Carolina Bang. Aprovecho para hacer unas fotos a lo paparazzi y para hacerme un selfie con Carolina que es mi fan número uno.

Me voy más contento que unas pascuas de vuelta al tren y con ganas de repetir esa experiencia tan maravillosa. Próxima parada: El Rubius.

Por Alex Mas