La Semana el Cortometraje de la Comunidad de Madrid es tal cual lo que indica el nombre. No le hace falta un logo o nombre vistoso. Lo importante de este encuentro son los cortometrajes. En su 21ª edición, mantiene la línea de ofrecer varios aspectos de lo que es un cortometraje. En la sección oficial se presentan varios jóvenes y no tan jóvenes talentos que participan para premio. A esto le suman talleres de guion, de realidad virtual, de cómo dirigir y producir no solo cortometrajes si no también videoclips, que al fin y al cabo son pequeñas obras narrativas. Por si esto no fuera poco, cada año traen lo mejor de varios festivales mundiales de renombre como Cleremont-Ferrand, Sundance, o Berlinale. Que les preguntes a amigos que no tienen nada que ver con nuestro mundillo audiovisual qué planes tienen un sábado por la tarde y que te digan que van a ver cortos que han estado en Berlín es todo un lujo. Esto es lo que consigue esta muestra de cortometrajes. Obviamente, a un evento tan completo no le puede faltar el foro profesional al que este año tuve la suerte de poder asistir.

Uno de mis hashtags habituales es #filmfestivalife, lo curioso, es que ningún festival al que he estado se parece al anterior. También es cierto que he tenido la suerte de poder pasearme por festivales como directora de cortometrajes, de jurado, de programadora, de coordinadora, de prensa, y claro está, como espectadora también. Aun así, cada certamen ofrece un formato y aprendizajes distintos. En este caso el foro se dividía en dos días y entre las siguientes categorías: Encuentro de Coproducción, Encuentro de Distribución, y Encuentro de Productores y Guionistas.

El formato era simple pero efectivo. En una acogedora sala del Círculo de Bellas Artes las personas interesadas tenían un tiempo definido para exponer su proyecto y responder a preguntas del tribunal y la sala. Suena oficial y serio, pero para nada. El ambiente estaba relajado y se aprendía muchísimo. Cada pitch era distinto, obviamente, pero lo curioso era el enfoque que le daba cada persona. No tocaban los mismos puntos los productores que los guionistas, por ejemplo. En el Encuentro de Coproducción los productores hablaban de las hazañas para levantar la financiación y del plan de rodaje mientras que los directores hablaban de su pasión por la historia que querían contar. Por otro lado, y para mi gusto, el más entretenido, en el Encuentro de Guionistas, los escritores, utilizaban sus palabras como espadas ante una batalla. Se notaba que eran buenos narrando, y también, que tenían una personalidad interesante que sin duda, meterían en el proyecto.

De este año me quedo con esto, que una persona no debería pitchear todo de una. Un enfoque por persona o por encuentro se digiere mejor. Ah y me he dejado algo no tan importante pero igualmente interesante, te regalan totebags, y te dan desayuno y comida entre los encuentros ya que cada uno dura unas dos horas. Aquí se está creando industria y ojalá siga muchos años. Por mi parte, me lo tomo como un showcase de cómo podría estar el panorama de cortometrajes el año que viene si llegan a salir la mayoría de estos proyectos y parece que la tendencia son las historias intimistas.

Por Vibha D.M.