Hoy voy directo al grano. ‘Tolkien‘ es una película bella, sensible, inspiradora y necesaria.

No os penséis que si no sois fans de Tolkien, de ‘El señor de los anillos‘ o ‘El Hobbit‘ no vais a entender nada. Quizá hay tres referencias a las historias en todo el largometraje. No os esperéis un gran biopic súper repleto de fantasía con dragones, elfos y habitantes de la tierra media. Es la historia de una de las mentes más brillantes que hemos tenido en la literatura y en el género de fantasía en toda la historia de la humanidad. Es la historia de un chico huérfano, de un chico estudiante, de un chico enamorado, de un chico amigo de sus amigos, que inventó un idioma, sirvió en la guerra y creó universos ficticios.

La peli no es más que eso, la representación en la gran pantalla de hitos y momentos destacados en la biografía de J. R. R.Tolkien, y se agradece.

Entre estos momentos de su vida tenemos momentos llenos de amor, pero no solo de amor entre una persona y otra, si no amor hacia uno mismo, amor hacia los amigos, hacia las mujeres, las historias, los estudios, los sueños… Por eso me resulta inspiradora, porque sin ser nada aleccionadora, te hace querer seguir apostando por tus metas y luchando por tus sueños. Y por eso me parece también de una sensibilidad necesaria en estos tiempos, mostrar a un hombre sensible, luchador, emocional, detallista, artista, educado, respetuoso… Elevarlo al nivel de una figura a tener en cuenta y a referente no solo para aquellas personas que están creando o buscan poder escribir como él, si no referente para todos en aspectos tan necesarios y bellos como es el amor y la fuerza de voluntad.

A nivel técnico me parece un peliculón. La fotografía es espectacular, el guión me resultó bueno, los actores me parecieron sublimes, tanto los jóvenes Tolkien y amigos como los adultos. Hay secundarios que están magníficos y aportan un gran escenario como el cura o la “madre”. La dirección creo que está muy acertada, el vestuario y decorado me gustaron mucho y la banda sonora deja detalles magníficos como los ambientes de piano, ópera o guerra, tan diferentes entre sí pero a la vez tan parecidos en carga emocional y constructiva.

Nicholas Hoult y Lily Collins están adorables. Me quedaría horas mirando la pantalla y viéndolos bailar entre bambalinas de una ópera, mirándose sin decir nada o haciendo travesuras de adolescentes en una sociedad aburrida y sin ganas de sonreir. Lo mismo con los jóvenes Harry Gilby y Mimi Keene, adorables y achuchables a partes iguales.

El director, Dome Karukoski, es europeo, y se nota. Aunque estemos frente a una producción americana, esos planos largos y cargados de emociones, ese juego de miradas, la importancia de los recuerdos, subtextos y simbolismos propios del mejor cine europeo están presentes en Tolkien y eso se lo tenemos que agradecer a uno de los directores finlandeses más importantes de los últimos años (esto lo pone en Wikipedia, no os penséis que me lo se yo de memoria).

Voy acabando pero no me quiero dejar en el tintero la mención a esos momentos que están hechos para los fans de Tolkien y los fans de sus historias y adaptaciones al cine. Son momentos muy sutiles, ves un dragón por aquí, dos torres por allá, un Nazgûl entre nubes… Los que no sepáis qué leches es eso, también lo disfrutaréis porque son cosas que ya pillas que son de su imaginario y no hace falta que te hayas hecho maratón de las dos trilogías antes de entrar en la sala.

Mi puntuación después de meditarlo un rato es un 8 sobre 10. Por todo lo que he explicado y porque me parece que se trata a la figura de Tolkien con un respeto increíble y desde un punto de vista difícil ya que cualquier otro hubiera puesto mil referencias a lo comercial que todos conocemos para asegurarse el éxito en taquilla.

Calificación: 8/10

Por Alex Mas