Denzel Washington - The Equalizer 2

Tras cuatro años de su debut en la pantalla grande, el agente Robert McCall (Denzel Washington) regresa como el rostro de la justicia con un inicio ágil que, a bordo de un tren rumbo a Turquía, anticipa una segunda entrega marcada por la tensión. Hay violencia, hay muertes, hay antagonismo. Pero el metraje avanza y el desarrollo pone en duda ese resultado.

La intención, del director (Antoine Fuqua) y del propio Denzel Washington al retomar su personaje, es profundizar en el mundo del protagonista. McCall mantiene la misma vida sencilla en Boston, pero ahora convertido en conductor de taxis para una aplicación móvil. Y ese coche es, precisamente, el recurso que se usa para unir diversas situaciones en las que puede mostrar su fuerza y su heroísmo.

Las secuencias de ‘The Equalizer 2’ responden, de cierta forma, a una lectura de los tiempos que corren. En sus acciones, McCall busca enfrentarse al abuso, al machismo y a la desigualdad, pero no hay profundidad ni coherencia al abordar estos temas. Además, tal como en la primera parte, se mantiene esa fórmula de presentar a un héroe fuerte y superior que el espectador nunca siente en un peligro real… Sabemos que siempre vencerá.

El conflicto central tarda en aparecer, aunque esta vez tiene una mayor relación con la historia de Robert McCall. No llega casi hasta la mitad del film y ese es uno de sus mayores problemas. Tampoco se desarrolla integralmente, aunque sí presenta mejores giros y un antagonista más sólido que el del pasado. Es, también, una película más luminosa y menos nocturna que la de 2014.  El reparto mantiene a figuras como Melissa Leo, prescinde de otras como Chloë Grace Moretz y suma a Pedro Pascal entre los roles centrales.

Y si de acción se trata, el filme brinda abundantes momentos de proezas técnicas con explosiones, persecuciones en carreteras y crímenes frenéticos. Para el final guarda uno de sus mejores puntos a favor: una extensa secuencia en medio de una estética brumosa y huracanada que retoma la tensión prometida (y pérdida) del comienzo.

Puntuación: 6/10

Por Cristopher Ahumada L.