Quizás no lo habréis notado, pero las emociones que ha dado a casi media prensa de todo el mundo esta nueva aventura del agente Hunt, ha sido increíble. Pocas sagas a día de hoy pueden contar con un rejuvenecimiento tan satisfactorio como si del buen vino se tratase.

Lo que en su día fue un bajón de moral con ‘Misión: Imposible 2’ (200, John Woo). Aunque ojo, fue muy divertida sí. Pero se le fue la castaña. J.J. Abrams abrió la vereda con una nueva franquicia gracias a su tercera entrega otorgándole un realismo que se había perdido en su secuela, y que ya en la cuarta, ‘Misión: Imposible – Protocolo Fantasma’ (2011, Brad Bird) vimos que no se trataba de un espejismo, sino de que se había encontrado un punto atractivo en la saga otorgarle humanidad y llamémoslo realismo, con el cambio de uso de pocos efectos digitales y más arnés en al personaje y entorno de Ethan Hunt, haciendo que cada película sea casi un reto para su protagonista. Que en las últimas entregas ha pasado de escalar el edificio más alto del mundo, engancharse a las afuera de un avión y ahora saltar desde uno de los aviones más potentes del mundo. Eso sin hablar de hacer una escena de acción en plena escalada a un helicóptero en marcha. Total, una gozada para los que de verdad son unos apasionados de este género.

Pero no todo es gracias a J.J. Abrams. Es más, el solo fue la punta de un iceberg que ha acabado gestando su guionista y director de las últimas entregas, Christopher McQuarrie. El director ha conseguido sacar todo el provecho de la saga e incluso a mejorado lo que ya de por si era un personaje tan rico como el de Tom Cruise. Y eso en parte se debe al gran acierto de instaurar la figura, esta vez si fija, de una todo terreno de mujer como es Rebecca Ferguson en su personaje de Ilsa Faust, que una vez más vuelve a ser lo mejor del film junto a Cruise.

En ‘Misión: Imposible – Fallout’, vemos algo inusual en esta franquicia. Y es la cohesión directa en su historia con lo acontecido en la anterior entrega. Si bien, las acciones del final de ‘Misión: Imposible – Nación secreta’ (2015, Christopher McQuarrie) no han pasado en balde y el villano de esta vuelve a aparecer con más fuerza que nunca gracias al actor Sean Harris, que nuevamente nos entrega un gran alter ego de Ethan Hunt, el exagente Solomon Lane.

Hasta aquí todo bien, gozamos de una historia que intriga y te mantiene tenso desde el inicio del film, hasta llegar a pensar por primera vez en toda la saga, que esta vez sí, Hunt / Cruise fallaran. Y hasta aquí podemos leer.

Es más incluso se podría decir que es la entrega que menos goza de humor. Ya que sobre todo en ‘Misión: Imposible – Protocolo Fantasma’ y ‘Misión: Imposible – Nación secreta’ pudimos ver grandes destellos de humor, que en esta ocasión se podrían echar en falta en algún momento. Al igual que un acompañante a la altura de Cruise. Como decimos Ferguson esta sublime, Harris igual y Simong Pegg como de costumbre. Pero en este caso no podemos decir lo mismo de un Henry Cavill, que no nos lo llegamos a creer del todo e incluso podemos decir (y eso que no es santo de nuestra devoción) que extrañamos la presencia de un Jeremy Renner que no a aparece en esta última entrega.

En fin, hablamos de una sexta entrega muy satisfactoria al que si o si te dan ganas de aceptar su misión desde el minuto uno. Y esto sea dicho… esperemos que haya una séptima entrega.

Puntuación 9/10

Por Mario Carbajosa