En la primera clase de teoría fílmica que tuve se proyectó ‘Hidden Agenda’ (1990, Ken Loach) y el profesor habló del realismo social con tanta pasión que era imposible quedarse igual tras escucharle. Cabe decir que estudié en Inglaterra, pero creo que si otra cosa no, el estilo de Ken Loach ha llegado a mucha más gente con el paso de los años. Nadie puede quedar impasible tras ver una película de este director. Al igual que mi profesor de aquella época,  Loach decidió no salir a presentar la película, si no que se ofreció a un coloquio posterior extenso y muy interesante. Cuando ves algo así, sin introducción, te hace sentir mucho más.

‘I, Daniel Blake’ va de un hombre mayor quien sufre un ataque al corazón durante su trabajo en la obra. Sus médicos le dicen que no puede volver a trabajar, que aún no tiene la fuerza suficiente, pero el sistema, el estado, ridículo como pueda parecer, le quita el subsidio. A lo largo de la película vemos como este buen hombre intenta luchar contra el sistema para poder recuperarse tranquilamente. Tiene que sobrepasar muchas peripecias como utilizar un ordenador e internet por primera vez para rellenar un formulario para el paro o intentar conseguir trabajo, aunque no se vea capaz de volver a ello. En todo esto, se hace amigo de una mujer a la que el sistema también le ha dado de lado. Esta joven se ve obligada a mudarse de Londres donde tiene toda su familia hasta Newcastle porque es allí dónde el estado le da una casa (ruinosa) para poder vivir “dignamente” con sus hijos. La rabia contra las estupideces del estado les une a ellos y a más personajes en una lucha que parece no llevar a ninguna parte. Solo cuándo nos despierta compasión y ganas de ayudar, conseguiremos algo todos unidos, cosa que se ve en un momento dado del film.

“El cine puede hacer dos cosas. Por una parte, capta la intimidad de los humanos y por otra, puede mostrar la cruda realidad de la sociedad. Y es cuando unimos estas dos cosas que conseguimos la reacción.”

– Ken Loach

Ken Loach busca precisamente esto, no quiere dejar indiferente a la gente ante la política absurda. Nos insta a entender las situaciones, las contradicciones y a querer reaccionar ante ellos, aunque solo sea unas horas tras ver la película. Pero entonces, ves otra película de Loach y te vuelven a entrar ganas, y así hasta de verdad hacer algo por cambiar la situación actual. Así de increíble son los guiones de Paul Laverty, quien trabajó codo a codo con el director y muy metido en todo el proceso de creación de principio a fin de esta película.

“Hago este cine para despertar compasión entre la sociedad y así unirnos todos contra la mala gestión del gobierno.”

– Ken Loach

Pero, ¿cómo es posible despertar tanta empatía? Sus personajes tan realistas tienen mucha culpa. Él nos cuenta que es el deber del director el de llevar historias al público que nos hagan vivir con ellos, reír y llorar con esos personajes como si les conociéramos o como si fueran nosotros.

“El deber del director es que éstos [personajes] sean lo mejor que puedan ser y para esto no les puedes revelar el guion entero porque les tienes que dejar todas las posibilidades abiertas.”

– Ken Loach

Loach insiste en el factor sorpresa, en sacar todas las reacciones instintivas de los interpretadores para así conseguir la máxima reacción realista. Nos explica que en ‘Tierra y Libertad’ (1995, Ken Loach) no llegó a decirle a uno de los personajes principales que iba a morir hasta minutos antes de la escena en sí. A lo que la actriz respondió que no quería morir y Loach le dijo que no había otra manera. Sin ensayos, tanto su reacción al morir como la de sus camaradas al verla morir nos muestran una reacción cruda, fuerte y real que de otra manera quizás no se podría haber conseguido.

La mezcla entre crítica social y política aguda desde un punto de vista del conocimiento completo sobre la situación, con reacciones e historias totalmente reales, hacen de Ken Loach y sus tramas, unas experiencias duras de digerir pero necesarias. Así es ‘I, Daniel Blake’ y por eso es de esas películas que se tienen que ver.

Por Vibha D.M.