Vuelvo a la carga con una película que aparentemente tanto por el tráiler como por crónicas y críticas iniciales no es mi estilo. Terror, suspense, no española… Inicialmente tenía todo para que a los diez minutos muriera de desesperación, pero no. No solo no pasó que muriera de desesperación si no que estuve toda, TODA, la película pegado a la pantalla y con los ojos como platos, atento al mínimo detalle que avanzara en esa intrépida historia.

Empezamos con la típica presentación de personajes, de entorno, del psique de todo el pueblo, mucha música de sintetizadores, ese estilo de los ochenta, calcetines altos con rayas de colores, sudaderas, bodys de aeróbic a lo Madonna en Hung Up, ochentas ochentas ochentas por todos lado, para mí y para todos un “género” reciente porque nos están metiendo los ochentas en vena por todas partes.

Ahora sigo con la peli.

Nada más empezar, la señora que tengo detrás me dice si me puedo cambiar de asiento porque le tapo los subtítulos, y yo pienso: ¿Es un problema mío o suyo? ¿Me tengo que cambiar yo por que a ella le venga en gana o se tendría que cambiar ella porque no ve? ¿Se tendría que cambiar el que llega después no? Pues sí, yo llegué después, pero lo malo es que dos butacas más a mi derecha ya había una persona y eso de sentarme al lado de alguien en una peli de miedo… No va conmigo. Y no se me ocurre otra genial idea que la de decirle: Tranquila, me agacho así un poco y no pasa nada. ¿Qué no pasa nada? Mi yo del futuro cercano ya se estaba arrepintiendo porque el dolor de espalda, rodillas, cuello, cadera y articulaciones en general estuvieron presentes, muy presentes porque se me ocurrió la genial idea de decir, tranquila tranquila que me agacho.

Sigo.

Después de esa magnífica presentación de personajes algo típica y tópica con un grupo de cuatro amigos en el que obviamente uno es el prota con flequillo Justin Bieber de los 2000, el otro es el chungo salido que solo piensa en sexo, el otro el grandullón con problemas y otro el friki inteligente al que recurrir en caso de saber algo de la tabla periódica, empieza la chicha. Y menuda chicha. Desde el primer acorde de sintetizador hasta el último final de la historia (sí, tiene tres re-finales maravillosos y exquisitos, ahora os cuento) te quedas pegado esperando a ver quién tiene razón, qué pasa, cómo se desvela… No quiero hacer muchos spoilers pero es sublime la manera en la que vas descubriendo cosas hasta el punto de ponerte los pelos de punta. Las fotos que hay colgadas en la casa, el sobrino que no coge el teléfono, el número de teléfono al que llama y que después apunta en la nevera… Todo genial. Y todo esto llega en un momento de la película en el que después de empatizar a más no poder con el protagonista, empiezas a dudar de él, empiezas a perder la confianza que te ha generado y dudas, dudas mucho, pero con estos detalles se vuelve a activar la adrenalina y estás otra vez a tope.

Creo que eso es uno de los puntos fuertes de la peli, esas pequeñas cosas que hacen que la trama avance, eso y los tres finales o re-finales, como prefiráis.

Ahora voy a decir algo que si no la habéis visto no entenderéis, cuando la veáis venid a leerme otra vez y lo entenderéis. Si hubiera acabado cuando las escaleras tocan el suelo, magnífico, sublime, espectacular, pero no, sigue y es más magnífico todavía, porque te cuenta como sigue ese final abierto que te habías imaginado en 4 segundos, y vuelve a haber otro clímax y otro final y dices, bua, qué bueno, ¿qué pasará ahora? Y PUM, te lo vuelven a enseñar y sigue la historia donde creías que había terminado y sigue con 10 minutos más de peli que culminan en un final que dices, ¿cómo seguirá? Qué bueno, y de repente, PUM, te siguen ese final y dices OMG esta sensación no la he tenido nunca con tantos re-finales. Por una parte, es bueno porque te genera una expectación y una tensión que no se vive normalmente, pero por otra es malo porque cuando es el final final de verdad, te quedas con la cosa de si va a seguir o no y ya te quedas raro. Punto a favor por generar emociones y remover cosas distintas con este tipo de recurso y narrativa pero mini punto en contra porque como te dan tres re-finales te piensas que va a haber más y no, algún día tiene que acabar.

Eso me parece lo más destacable de la peli pero tiene otros puntos a favor y son planos maravillosos como los cenitales del juego de la caza y la búsqueda de los desaparecidos con las linternas (ese juego de la caza al que juegan los niños y que me fascinó porque no entendí, algo muy siniestro y que está presente en toda la peli pero que no entendí y me encantó) el vestuario es algo maravilloso, los coches, las casas, la ambientación en general, la música puede llegar a pasar ese límite que tiene todo ser humano con los sintetizadores agudos y Stranger Things.

Tampoco me puedo olvidar de las cosas que no me gustaron, los clichés, las cosas típicas, las cosas predecibles (no muchas), SIEMPRE el sótano, nadie se cree al prota aunque a veces hay sorpresas como cuando lleva unas imágenes a la policía que crees que van a empezar a reírse pero no, la historia de amor con la chica por la que todos pierden el culo, los travellings enseñando las zapatillas y los calcetines, las bicis, menciones a alienígenas, peleas con los amigos, van a muerte con el pero tienen crisis y desconfían o lo abandonan… Pffffff, muy visto, muy mucho, demasiado, eso le resta muchos puntos…

No es una peli de terror, pero lo que empieza y aparenta ser family friendly en la primera hora de película, se acaba convirtiendo en una psicopatía máxima que da mucho mal rollo y genera un terror psicológico real cuando se destapa todo el pastel y se empieza a degollar.

Si valoro solo las cosas positivas le pondría un ocho, pero como también tiene las cosas negativas, le pongo un seis. Además, es una “americanada” y eso me hace empatizar menos porque aquí no tenemos patios traseros en los que enterrar supuestos cadáveres ni cobertizos sangrientos ni sótanos con calderas acojonantes.

Calificación: 6/10.

Por Alex Mas